Derrame de crudo en el río Coatzacoalcos fue sabotaje: Semarnat y Profepa

miércoles, 11 de enero de 2012
XALAPA, Ver. (apro).- El derrame de mil 500 barriles de crudo sobre aguas del río Coatzacoalcos en diciembre pasado, habría sido un sabotaje a las instalaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex) y no un robo de combustible, estimaron autoridades federales ambientales, con base en las investigaciones preliminares. En conferencia de prensa, los delegados de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), Manuel Molina Martínez y Eduardo Silva Bolio, respectivamente, afirmaron que los hechos del 31 de diciembre en un ducto de Pemex “fue un acto vandálico”. No obstante a que interpondrán las denuncias penales por el daño ocasionado a las instalaciones de la paraestatal y afectaciones al medio ambiente, ambos funcionarios negaron contar con elementos como para asegurar que en estos hechos haya participado la delincuencia organizada. “El daño es grave”, sostuvieron, al explicar que los responsables de la perforación clandestina del oleoducto de 30 pulgadas Nuevo Teapa-Poza Rica, ocurrida el 31 de diciembre, “fue una acción que no tuvo como objetivo el robo de combustible, pues no se localizaron indicios sobre carros-cisterna o contenedores para su traslado”. En este caso, el delegado de la Semarnat mostró fotografías tomadas a un hueco realizado a la barda perimetral de la estación de válvulas de Pemex, conocida como El Polvorín, en el municipio de Cosoleacaque, que realizaron desconocidos para ingresar y dañar el ducto de 30 pulgadas. Los desconocidos –dijo– “abrieron un boquete de unos 80 centímetros y una vez adentro, perforaron el ducto, colocaron una manguera de baja presión para esparcir combustible sobre el río y, por lo que se observa, no fue por robo, ya que la maleza del lugar ni siquiera tenía huellas de vehículos”. Por su lado, el delegado de la Profepa subrayó que con este acto no sólo se provocó un daño grave a la paraestatal, “sino una afectación intencionada al entorno ecológico al derramar el hidrocarburo adrede. Es decir, tirar el crudo, echarlo al río y contaminar con este hecho vandálico”. Un acto vandálico es sinónimo de sabotaje, admitió Molina Martínez, quien, sin embargo, negó tener indicios para identificar a los responsables de estos hechos, “pero definitivamente no fue un robo de producto, porque el haber hecho una conexión de una manguera de baja presión, lo único que quisieron hacer fue una regazón del producto”. A juicio del delegado de la Semarnat, a través de este tipo de actos, “están atacando a Pemex y sus instalaciones, que son propiedad de la nación” y, lo que en este caso está haciendo la paraestatal, “es remediar (los daños causados al medio ambiente) y erogar fuertes cantidades de recursos”. “Lo que hay que ver es quién está haciendo esto y seguramente lo tendrán que ver otras instancias para hacer investigaciones de otro tipo y buscar a los que están haciendo estos actos vandálicos, porque son muy graves”, subrayó Molina Martínez. A más tardar en un mes se tendrá el peritaje completo para  emitir alguna sanción contra Pemex, si es que hay elementos, ya que en estos momentos la empresa realiza trabajos de limpieza y remediación, para lo cual ya presentó un programa integral que tendrá que cumplir a cabalidad, agregó. En estos momentos, dijo que ya se ha recolectado el 75% de los mil 500 barriles derramados, tanto en las aguas como en las márgenes del río Coatzacoalcos, material que está siendo depositado en celdas de geomembranas supervisadas por las autoridades ambientales. Se espera que en una semana más concluya la fase de recolección del aceite para luego iniciar la remediación ambiental, detalló el funcionario al negar que el derrame de crudo haya provocado afectaciones a aves marinas de la zona o provocado una mortandad de peces, como han denunciado lugareños de la zona afectada. Molina, aseguró, por otra parte, que la fuga de combustible registrada el lunes pasado en otro ducto ubicado en el municipio de Álamo, al norte de la entidad, derivada de otra toma clandestina, no provocó afectaciones a cuerpos de agua de la zona, ya que sólo contamino 6.4 hectáreas y algunos sembradíos de cítricos.