Se declaran culpables dos compradores por "Rápido y furioso"

martes, 24 de enero de 2012 · 20:11
MÉXICO, D.F. (apro).- En el marco de las investigaciones por la fallida operación Rápido y furioso, puesta en marcha desde 2009 por el gobierno estadunidense, dos hombres se declararon culpables en Phoenix, Arizona, de adquirir armas para ser contrabandeadas a México. Jacob Wayne Chambers y Jacob Anthony Montelongo, también denominados "compradores fantasma", aceptaron adquirir armas en Estados Unidos que sabían terminarían en México. La meta de Rápido y furioso era capturar a los capos del tráfico de armas, pero los agentes especializados perdieron el rastro de muchos fusiles que intentaban seguir hasta los jefes de los grupos de contrabando, y algunos fueron hallados después en escenas de delitos en México y Estados Unidos. Ambos individuos se declararon culpables ante una Corte federal de un cargo de asociación ilícita. Montelongo también se declaró culpable de distribuir armas sin licencia. También reconocieron formar parte de un grupo de contrabandistas de 20 integrantes acusado de introducir armas a México para uso del cártel de Sinaloa, que encabeza Joaquín El Chapo Guzmán. Dos fusiles adquiridos por el grupo fueron hallados en el sitio donde se produjo una balacera en diciembre de 2010, cerca de la frontera entre México y Arizona, en la que murió Brian Terry, agente de la Patrulla Fronteriza. Las armas no fueron adquiridas por Chambers ni por Montelongo, sino por otro presunto miembro de la banda de contrabandistas. Varios agentes de la Oficina de Control de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés) han dicho que sus superiores les ordenaron permitir que presuntos "compradores fantasma" se alejaran de las tiendas de armas del área de Phoenix con fusiles de asalto AK-47 y otro armamento que se cree iba dirigido a los cárteles mexicanos de las drogas, en lugar de arrestar a los compradores e incautarles allí mismo el arsenal. La ATF habría perdido el rastro de unos mil 400 fusiles, de las más de 2 mil armas cuyas adquisiciones generaron sospechas entre los investigadores de Rápido y furioso. Los dos indiciados reconocieron haber comprado el armamento bajo la afirmación falsa de que era para su uso personal, cuando en realidad lo estaban adquiriendo para los organizadores del grupo y sabían que iba a ser contrabandeado a México. Chambers compró 79 armas de tres distribuidores autorizados en Arizona, entre septiembre de 2009 y diciembre de 2009, y a cambio recibió 50 dólares por cada AK-47 y cien dólares por un fusil calibre .50 milímetros. Montelongo adquirió 109 armas de ocho distribuidores en Arizona, de enero a julio 2010. Le pagaron 50 dólares por las pistolas, 100 por los fusiles y 150 por cada una de las seis armas calibre .50 mm que compró. Cada uno enfrenta cargos por hasta cinco años de cárcel y una multa máxima de 250 mil dólares. Su sentencia está fijada para el 21 de mayo. El juicio para el resto de los presuntos integrantes del grupo ha sido fijado para el 25 de septiembre, sin embargo, éstos se han declarado inocentes de los cargos levantados en su contra.