Lamenta Arquidiócesis que los sindicatos no gocen de buena fama

domingo, 28 de octubre de 2012
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- La Arquidiócesis lanzó una crítica a los sindicatos al considerar que no gozan de buena fama entre la sociedad mexicana y la opinión pública, quienes consideran que su actuar es corrupto y poco honesto. Según el editorial del semanario católico Desde la fe, de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), estos organismos deberían ser sin tintes políticos, de lucha por la justicia y de búsqueda constante por el bien común, por el bien de los trabajadores. “Gran parte de la sociedad y de la opinión pública sienten, en el menor de los casos, desconfianza de ellos, y consideran que su actuar es corrupto, poco honesto y carente de solidaridad con los trabajadores y con el resto de la sociedad”, señala la publicación. El editorial, titulado El sindicalismo en México, un llamado a su origen, agrega: “Se les ve como fuerzas políticas que se venden al mejor postor, y que han sido secuestradas por líderes inmorales que han logrado eternizarse y generar formas de poder contrarias a la naturaleza de los sindicatos, y que ahora amenazan con secuestrar al Estado si éste no se alinea a sus intereses que, por cierto, no son los mismos que los de sus agremiados, y mucho menos ayudan al desarrollo nacional”. De igual forma, señala que no es aceptable la falta de sensibilidad social por parte de la clase patronal, ni la explotación de los trabajadores –a quienes se les otorgan sueldos indignos–, ni los contratos de protección, ni la creación de sindicatos charros; como tampoco es aceptable permitir que haya prácticas de pseudosindicatos que emplazan a huelga con actitudes de cerrazón, sin propuestas realistas y con la falsa intención de proteger al trabajador. Desde la fe considera que los sindicatos deben velar por el bienestar del trabajador, no sólo a partir de la conquista de mejores sueldos y prestaciones, sino de espacios de formación en liderazgos más humanos, en la participación y toma de decisiones por parte de todos los agremiados, en la solución y mediación de conflictos, y en una respuesta solidaria y de acogida a quienes no cuentan con una organización y empleo. Destaca que hoy más que nunca, los trabajadores organizados no deben permitir, por apatía, indiferencia o miedo, que haya prácticas y dirigentes sindicales corruptos, antidemocráticos, con capacidad de amedrentar a los que realmente gastan con dedicación la vida en su trabajo. El editorial hace un llamado a los sindicatos jóvenes a concebir una nueva forma de organización sindical, que recoja los valores que dieron origen al sindicalismo, entre ellos, el bien común, la formación de sujetos capaces de analizar y generar una sociedad más justa, la unidad, la solidaridad, la democracia y la posibilidad de aportar al desarrollo económico y social de nuestro país.

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