Madre nicaragüense localiza a su hijo migrante desaparecido hace 27 años

lunes, 29 de octubre de 2012
XALAPA, Ver. (apro).- Una madre nicaragüense, integrante de la caravana “Liberando la Esperanza”, cuyo objetivo es la búsqueda de sus familiares desaparecidos cuando intentaban cruzar hacia Estados Unidos, encontró a su hijo después de 27 años de que dejó de tener noticias de él. Este es el sexto inmigrante que ha sido localizado gracias a la caravana que realizan madres guatemaltecas, salvadoreñas, nicaragüenses y hondureñas por la “ruta de la bestia”, el tren que recorre el sureste del país, desde la frontera con Guatemala hasta la Ciudad de México. El “milagro”, como lo llamaron las madres de la caravana, se produjo en el municipio de Tierra Blanca, lugar de paso de los inmigrantes centroamericanos que intentan llegar a la frontera norte. Teodora Ñaméndiz encontró a su hijo Francisco Cordero Ñaméndiz, después de 27 años de no verlo. Al estallar en llanto, la señora recriminó a su hijo por qué durante todo este tiempo no se comunicó ni envió ningún mensaje a su hogar. “No puedo contener las lágrimas, siempre creí que estabas vivo”, dijo Teodora, mientras una docena de fotógrafos locales, nacionales y extranjeros se daban vuelo con el reencuentro. Francisco Cordero contó a los periodistas que salió hace casi tres décadas de Nicaragua luego de haber combatido como soldado del gobierno contra los sandinistas. La familia Ñaméndiz se reencontró en el patio del albergue Guadalupano Decanal, ubicado en la cabecera de Tierra Blanca, ciudad veracruzana en donde son frecuentes los secuestros, asaltos y vejaciones en contra de los indocumentados centroamericanos. Los coordinadores del Movimiento Migrante Mesoamericano informaron que en lo que va de esta caravana ha sido posible el reencuentro de seis inmigrantes con sus familias en diversos puntos del país. Francisco Cordero reconoció que perdió contacto con su familia porque al llegar a México cayó en las garras del alcoholismo y cuando intentó localizar a su madre y a su familia, muchos años después, éstos se habían mudado. “Tenía pensado ir a mi país, pero no lograba juntar el dinero para hacer el viaje de vuelta a Nicaragua”, afirmó. La señora Teodora Ñaméndiz expresó que pese a las noticias terribles que llegaban a su país sobre el secuestro y maltrato a los indocumentados en la “ruta de la bestia” ella presentía que su hijo Francisco continuaba con vida. El momento significativo de la caravana en Tierra Blanca ocurrió cuando Teodora se desprendió del cuello la foto que portaba de Francisco para enviar el mensaje de que ya no necesita seguir buscando a su hijo.

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