Caravana de madres migrantes reza a sus muertos en Arriaga

jueves, 1 de noviembre de 2012
TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis. (apro).- Alrededor de 60 madres de migrantes centroamericanos, integrantes de la Caravana “Liberando la Esperanza”, marcharon este jueves por las vías del tren en Arriaga, hasta llegar al panteón municipal, en cuya fosa común se encuentran los restos de aproximadamente 100 indocumentados. Las mujeres procedentes de El Salvador, Nicaragua, Honduras y Guatemala, que iniciaron su trayecto el pasado 14 de octubre, regresaron a Chiapas después de recorrer 14 estados de la República Mexicana. El grupo arribó ayer a Arriaga, donde esta mañana caminó por las vías del tren con flores, pancartas y banderas de sus respectivos países, para exigir respeto al libre tránsito de los migrantes centroamericanos y “que se frene la cacería”. Acompañadas de los activistas Elvira Arellano, Rubén Figueroa y el padre Heyman Vázquez, párroco de la iglesia de de ese municipio, las mujeres fueron recibidas por cientos de indocumentados centroamericanos que esperaban la salida del tren para continuar su trayecto. En medio de lágrimas, algunas de las madres bendijeron a los jóvenes, en quienes vieron los rostros de sus hijos, de quienes no tienen noticias desde hace muchos años. Tras ello, avanzaron alrededor de dos kilómetros más, hasta entrar al panteón donde se encontraron con lugareños que llevaban flores a sus muertos. Al paso de la caravana, los arriaguenses vieron con asombro a aquellas madres que se internaron hasta el fondo del camposanto. Ahí, en el rincón, se encuentran las fosas comunes, donde la mayoría de las tumbas son solo montículos de tierra, ya que muy pocas tienen una plancha de concreto encima o un pedazo de cruz de madera o metal. En el lugar, las madres distribuyeron sus flores entre los muertos y rezaron junto con el padre Heyman Vázquez para pedir por los migrantes fallecidos que no pudieron llegar a Estados Unidos, debido a que muchos de ellos fueron asesinados y otros más cayeron del tren y fueron descuartizados. Incluso el padre Heyman relató que hace un par de semanas dio cristiana sepultura a un joven que se cayó del tren y fue partido en dos. Aldo Ledon, miembro del Grupo Voces Mesoamericanas, agradeció el apoyo de los mexicanos que se solidarizaron con los migrantes. “Hay gente de buen corazón, de buena fe, queremos agradecer mucho a ellos por ese gesto de hermandad”, dijo. Las madres centroamericanas partieron este mismo jueves a Tapachula. Ahí, en el parque central de la ciudad, encabezaron el evento denominado “Encendiendo luz y esperanza a las y los migrantes desaparecidos en México", con el apoyo del Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova y Ordoñe y otras organizaciones. El viernes 2 participarán en la preaudiencia del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP) –“La responsabilidad del Estado Mexicano en la desaparición de migrantes”–, a la que asistirán legisladores de la Comisión de Migración del Senado de la Republica y representantes de otras organizaciones. Al día siguiente por la tarde, el grupo dejará el país y se internará a Centroamérica, luego de tres semanas de recorrer territorio mexicano en busca de sus seres queridos. Durante su trayecto, las madres centroamericanas presenciaron cinco reencuentros, el primero de ellos en la casa del migrante “La 72, hogar-refugio para personas migrantes”, localizada en Tenosique, Tabasco, y el segundo en las afueras de Monterrey, Nuevo León. Los tres reencuentros restantes se realizaron, uno, en la Ciudad de México, y dos en Chiapas.

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