Evidencia AMLO en su libro "a los 30 potentados" que se creen dueños del país

lunes, 12 de noviembre de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- Andrés Manuel López Obrador reafirmó su voluntad por seguir en la política luchando por la transformación del país y pidió a sus simpatizantes no desanimarse porque el cambio, dijo, “es lento pero seguro”. Durante la presentación de su libro No hay que perder la esperanza, en el Centro Cultural San Ángel, López Obrador aclaró que en su texto no evidencia a Enrique Peña Nieto ni al Partido Revolucionario Institucional (PRI), sino “al verdadero adversario: los 30 potentados” que se creen dueños del país. No hay que perder la esperanza fue presentado por los periodistas Jaimé Avilés y Pedro Miguel, así como por el historiador Lorenzo Meyer –“le va a costar, pero aquí está con nosotros”, dijo el Tabasqeño–, en el marco de la conmemoración del Día del Libro. López Obrador resaltó que desde 1988, cuando Carlos Salinas de Gortari llegó al poder gracias al fraude cometido contra Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, el PRI y el PAN se fusionaron y fundaron el “PRIAN”. Comentó que antes el PRI había sufrido cuatro transformaciones hasta llegar a promover el neoliberalismo como política pública. “Los que mantienen los privilegios quieren mantener esta política económica. Por eso vieron una oportunidad en la alternancia del 2000. Ese grupo vio con buenos ojos porque los 30 potentados no quieren la transformación”, destacó. Luego leyó dos párrafos del capítulo tercero de su libro. Repitió frases escritas como con la que termina el libro: “La vida es demasiado corta como para desperdiciarla en cosas que no valen la pena”, y citó a su mentor político poeta Carlos Pellicer al mencionar que el camino a seguir es “triunfar con loca fe”. Confió en que poco a poco se logrará la transformación del país y aunque los gobernantes pretendan comprar el voto de los más ignorantes nunca podrán comprar “nuestra dignidad”, recalcó. Asimismo, habló de su campaña electoral y de su tesis sostenida en el libro sobre la costumbre de los gobernantes por administrar a un pueblo mediante el fraude, sin respetar la voluntad ciudadana. Al finalizar le cantaron las mañanitas porque el martes 13 de noviembre es su cumpleaños, pero no hizo mucho caso del detalle porque se apenó. También le quisieron preguntar sobre el conflicto en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, rectoría, los profesores y el estudiantado pero evitó responder. En su oportunidad, Meyer sostuvo que aunque regresa el PRI al gobierno, el presidente ya no es el que manda en este país: “Ya no soy yo ni mi casa es mi casa. No sé hasta qué punto (Peña Nieto) podrá desempeñarse libremente”, dijo. También cuestionó al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) del que consideró que si se convierte en partido político deberá analizar cómo va a capturar la imaginación de los pobres, aquellos que como quedó demostrado en la elección presidencial pasada pensaron que les estaban dando dinero o una tarjeta Monex con recursos y ellos solamente estaban entregando un voto, sin entender que en realidad estaban entregando su futuro. Casi para terminar, Meyer dijo a López Obrador que disentía con él en un sólo punto, en que la transformación del país sí es una utopía, aunque el tabasqueño opine lo contrario. El evento se realizó en el Centro Cultural San Ángel y fue moderado por Ariel Rosales, representante de la editorial Random House Mondadori.

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