Transporte de carga: saqueo criminal sobre ruedas

sábado, 17 de noviembre de 2012
El crimen organizado incursiona en cualquier área que le reporte altas ganancias: Al tráfico de drogas le suma secuestros, extorsiones, trata de personas o piratería. Y también el robo: Las empresas de autotransporte de carga lo saben muy bien porque en los últimos años se han convertido en las víctimas ideales de la delincuencia en algunas carreteras del país. La Canacar conoce el problema y ha tratado de aplicar técnicas y estrategias para contrarrestarlo, pero los cárteles parecen ir siempre un paso adelante. MÉXICO, D.F. (Proceso).- Las empresas de autotransporte de carga se han convertido en víctimas constantes del crimen organizado. La Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) indica que los saqueos a ese sector en las carreteras federales y en zonas urbanas y suburbanas han causado pérdidas por más de 5 mil millones de pesos de 2008 al cierre de 2011. A esto falta sumar las de 2012, que aún no se cuantifican. El gran número de robos de que han sido objeto obligó a esas empresas a tomar medidas como eliminar los estribos que los choferes usan para subir a las cabinas, instalar sistemas cada vez más sofisticados de monitoreo satelital, formar convoyes de hasta 10 unidades, blindar los vehículos e incluso viajar custodiados por la Policía Federal (PF). Pero frente a las bandas de la delincuencia organizada esas medidas no han sido totalmente efectivas. “En los últimos meses decreció la cifra de asaltos en áreas federales porque las bandas delincuenciales cambiaron su forma de operar, aunque aún hay vías muy peligrosas, como las de México a Querétaro, Pachuca o Puebla además de carreteras de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila; pese a ello el índice delictivo ahora se concentra en las áreas urbanas y suburbanas del Estado de México y el Distrito Federal, donde se comete más de 60% de los asaltos en el país”. Dice lo anterior Roberto Díaz Ruiz, presidente de la Cámara Nacional de Autotransporte de Carga (Canacar) quien agrega que el fenómeno obedece a que las bandas delincuenciales cambiaron su modus operandi a partir de que sus agremiados aplicaron tácticas como las de circular de día y viajar en convoyes. Incluso, agrega, desde el año pasado se les pidió a los choferes que en las gasolinerías o en los restaurantes no comenten qué mercancía llevan o de plano digan que no lo saben. En lo que se refiere a las zonas urbana y suburbana, los transportistas se coordinan con autoridades de zonas peligrosas como Tlalnepantla, Naucalpan, Lechería, Ecatepec, Chalco y la delegación Iztapalapa: “Esto nos ayuda pero no logramos bajar el índice delictivo. Ahí nos siguen pegando en mercancías como electrodomésticos, electrónica, perfumería, tela, ropa, abarrotes y licores”, explica. Por la inseguridad desde 2008 los transportistas instalaron en las cabinas de sus unidades equipos de monitoreo satelital GPS; sin embargo el año pasado se vieron en la necesidad de adaptarlos también a las unidades de arrastre. La Asociación Mexicana de Transporte Privado actualmente tiene registrada una flota de 40 mil tractocamiones, un promedio de 2.5 semirremolques por tractocamión y 150 mil unidades de distribución. –¿La delincuencia ha logrado inhabilitar este mecanismo? –se le pregunta al representante de la Canacar. –El sistema GPS que estamos utilizando en este momento ni siquiera el operador sabe dónde se instaló; sin embargo las bandas van muy de prisa e inhiben los mecanismos satelitales con instrumentos cada vez más sofisticados. Lo que tenemos que hacer es ir delante de ellos, no a la zaga. –¿Cómo han sido interferidos los GPS? –Hemos sabido que los bloquean cortando los arneses. Llega el delincuente, ve el arnés por la parte baja, donde van las baterías, y corta el mazo de cables. Desde ese momento el sistema se queda marcando la misma posición hasta cinco o seis meses. –¿Se llevan sólo la mercancía o también la unidad? –Antes sólo se llevaban la mercancía y dejaban abandonadas las unidades en algún lugar donde no fueran vistas. Después las encontrábamos totalmente desmanteladas. Ahora muchas de las unidades que han sido asaltadas ya no se localizan. Se llevan el tractocamión junto con el remolque. Al chofer lo mantienen secuestrado mientras entregan la mercancía y suponemos que las unidades las convierten en refacciones. Esto sucede porque las bandas de los cárteles han sabido inhibir los GPS. –¿Alguna mercancía viaja custodiada? –Desde que el robo a madrinas o nodrizas (las unidades que transportan automóviles) alcanzó su punto crítico, la Policía Federal les marca la salida para que viajen en convoyes de siete a 10 unidades. Por ejemplo, para ir a Veracruz, en la salida de Puebla está una planta de Volkswagen donde embarcan las madrinas. De ahí, juntas, salen custodiadas por una patrulla de la PF hasta llegar al puerto. Complicidades También ha habido asesinatos. Hace dos años un operador se resistió al asalto y fue ejecutado cuando iba de San Martín Texmelucan a San Marcos, por la carretera México-Puebla: “Recomendamos a los operadores que no lo hagan. Que al ser víctimas de un asalto si les da tiempo pongan la tecla de pánico; si no, que no se expongan porque una vida humana no se paga con nada”, señala Díaz Ruiz. Sin embargo detectaron que en 15% de los robos registrados, los operadores están coludidos con la delincuencia organizada: “Se ponen de acuerdo con los malosos. Por ello, cuando existe la sospecha de complicidad, son sometidos a la prueba del polígrafo”, afirma. Los modus operandi de la delincuencia organizada son diversos: En las zonas urbana y suburbana esperan en un semáforo, en un tope o en una parte donde el tránsito es lento y aprovechan para abordar al operador. Suelen ir en dos vehículos, uno se pone adelante y otro atrás mientras una persona amaga al chofer con una pistola y lo pasa a la cabina o al camarote de la unidad, donde le tapan la cara. Mientras tanto un operador de tráiler que ellos llevan, conduce la unidad para seguir adelante con el robo. –¿Hay empresas que hayan sido más golpeadas? –Algunas tienen muchas unidades y las blindaron, como Transportistas Unidos Mexicanos y Transportes Juárez. En estos casos el riesgo es cuando el operador se baja a hacer alguna necesidad fisiológica, a poner combustible o a comer. Aquí lo que estamos solicitando es una mayor vigilancia de parte de las corporaciones policiacas de los tres niveles, porque es obligación de todos garantizarnos la seguridad. (Fragmento del reportaje que se publica en Proceso 1881, en circulación)  

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