Alcanza sequía a 28 de las 32 entidades del país, alerta UNAM

jueves, 2 de febrero de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través del Instituto de Ecología, advirtió que el país vive una prolongada sequía con graves consecuencias tanto en la producción agrícola como en la ganadera que han dejado cuantiosas pérdidas en 28 de las 32 entidades del país. Alfonso Valiente, investigador del Instituto de Ecología, precisó que dos millones de hectáreas se han visto dañadas y más de 100 mil cabezas de ganado han muerto por falta de alimento y de agua. En términos de la diversidad, alertó el especialista, las consecuencias pueden ser devastadoras, “pues no sabemos cuántas especies se pueden extinguir”. También dijo que “si no tenemos un proyecto para enfrentar la crisis del agua, las consecuencias serían dependencia total y pobreza”. La muerte del ganado, explicó, significa que la gente no tendrá la posibilidad de alimentarse o de pagar un veterinario en alguna emergencia médica, porque en esos casos lo que hacen es llevarlos a los mercados a venderlos para obtener dinero rápido. “Debería haber una forma de hacer que los campesinos sobrevivan y no empiecen a llenar las ciudades en busca de alimento y empleo. Quizá hoy veamos sólo la punta del iceberg”, dijo Alfonso Valiente. En las últimas décadas, recordó, se ha observado un aumento en la frecuencia de fenómenos inusuales: inundaciones, debido a lluvias muy intensas, principalmente en la porción del sureste mexicano, y prolongadas sequías en el norte del país, lo que indica que estamos en un problema de cambio climático. “La pregunta es si estamos preparados para enfrentar una prolongada sequía. Creo que no, ya que se carece de una estrategia para superar la falta de agua, tanto de lluvia como de las presas”. Los ciclones golpean el sureste mexicano, se inunda Tabasco y muchas ciudades del trópico húmedo, pero el agua que se necesita no llega al norte, ejemplificó. Recordó que en los años 30, en las grandes planicies de Estados Unidos, hubo prolongadas sequías que propiciaron la migración hacia las grandes ciudades, con costos sociales y económicos muy altos. También pasó en el Sahel, en África, en los setenta, y eso puede ocurrir en México. “Económicamente somos un país pobre, y en muchas regiones del país la estrategia de los campesinos para subsistir depende del ganado, porque esos animales almacenan grasa animal y son fuente de alimento”, comentó Valiente. Algunas ciudades, como Aguascalientes, tienen un problema de agua gravísimo: hoy se bombea desde cientos de metros de profundidad y ese líquido quizá sea fósil, lo que significa que no es de recarga y que en algún momento se va a acabar. En regiones como la Comarca Lagunera, en Durango, el problema es que el agua contiene cantidades muy altas de arsénico. En Hidalgo, Coahuila y Guerrero suele haber sitios con arsénico porque los pozos, profundos o superficiales, están contaminados. Zonas desérticas Al referirse a las amplias zonas áridas y desérticas del país, el académico señaló que más de 40% del territorio mexicano está constituido por zonas desérticas que ocupan, total o parcialmente, más de quince estados. Una buena parte está en el altiplano, pero también en el noroeste. En estas áreas cae menos de 500 mililitros de lluvia al año. La superficie del desierto chihuahuense es de alrededor de 475 mil kilómetros cuadrados. El desierto sonorense, que abarca buena parte de la Península de Baja California y Sonora, tiene una superficie de 275 mil kilómetros cuadrados. Pero las zonas áridas no sólo están al norte, precisó, el Valle del Mezquital, en Hidalgo, es una región desértica al otro lado de la Sierra de Guadalupe, al norte de la Ciudad de México. Ahí caen menos de 600 mililitros de lluvia. También hay un pequeño perímetro árido entre Puebla y Oaxaca, de unos 10 mil kilómetros cuadrados, conocido como Valle de Tehuacán-Cuicatlán, es el desértico más meridional del país. “Durante dos años no ha llovido en Baja California y, aunque se han presentado algunas, son muy locales y escasas. Si no tenemos un proyecto para enfrentar la crisis del agua”, advirtió el investigador, las consecuencias serán de dependencia total y pobreza. “Estamos en medio de un problema que podría ser crítico. Debo insistir en que la falta del líquido es un problema muy grave en el mundo, y que en México no tenemos un plan nacional propio. Esa es la tragedia”, finalizó el especialista.