Cascada de burlas e insultos contra 'la maestra' en marcha de profesores

jueves, 15 de marzo de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- “Vamos por la cabeza de Elba Esther Gordillo”, fue la consigna de la marcha a la que se sumó la voz de más de 20 mil maestros disidentes y algunas secciones del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Al Zócalo capitalino arribaron mentores de más de una docena de estados, divididos por tres flancos. Avanzaron poco a poco, firmes sus pasos de protesta. “Felipe Calderón, no eres michoacano, eres un traidor, del pueblo mexicano”, coreaba alto un contingente de profesores de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) de Michoacán, quienes reprocharon al Ejecutivo que hace más de 70 días mantiene acéfala la Secretaría de Educación Pública y a “merced” de Gordillo. Según don José Alvarado, cuya barba blanca pinta sus años, de sus innumerables caminatas de protesta, nunca como hoy sintió tanta vehemencia, tanto “repudio” en contra de la líder sindical del SNTE durante sus 33 años como maestro. “Son demasiados los años, demasiados los abusos. Cada vez los compañeros están más enojados, hartos de una mujer que no representa al magisterio y lo roba a manos llenas. Se meten 150 millones de pesos mensuales de cuotas de los maestros y no hay un solo informe de dónde está ese dinero. Es una mujer sin conciencia que se ha vendido al mejor postor, sin valores, sin ética, sin respeto por la educación, ni por los niños y alumnos, ni por todos los trabajadores. Una mercenaria de la educación pública. Es, aparte, una espuria”, dijo a este reportero don José, que con otros miles exigía a gritos la democratización del SNTE. Metro a metro podían escucharse los insultos más ofensivos y las acusaciones más serias en contra de Gordillo. “Ladilla, asesina, criminal, traicionera, ladrona”, iba de un muro a otro el eco entre el caos en que se convirtió el Centro Histórico de la Ciudad de México. Como cascadas caían también las burlas, que aligeraban el camino de los mentores: “No es Mickey Mouse, tampoco es Topo Gigio, es una ratota y la llaman la Gordillo”. Conforme se concentraban en la plancha del Zócalo, contemplados por un operativo policial de 17 mil efectivos, los maestros disidentes daban formalidad a sus demandas. Exigían la cancelación de la Alianza por la Calidad de la Educación y la evaluación universal al magisterio. “Es una alianza criminal fraguada entre la ignorancia de Calderón y los intereses de Elba Esther que afecta nuestros derechos laborales. Y no es que estemos en contra de que nos evalúen, estamos en contra de que nos quieran imponer una evaluación tramposa, sin una metodología clara, abierta, y que no es integral”, se escuchaba desde un templete improvisado al pie de Palacio Nacional, entre el estruendo de cohetones que rompían en el aire. Exigían también el “alto” a la privatización de la educación pública y la presentación con vida de “compañeros” desaparecidos a lo largo de los dos últimos sexenios, como es el caso del profesor René Román Salazar, de quien no hay rastro desde el 14 de marzo de 2011. Los maestros decidieron permanecer en un plantón que durará tres días y tres noches. En la Plaza de la Constitución instalaron tiendas de campaña y colgaron lonas para resguardarse del calor y la lluvia. Para las cuatro de la tarde ya tenían el primer desatino. Corrió la voz de que Rodolfo Tuirán, improvisado al frente de la SEP tras la ausencia de Alonso Lujambio, había declarado que la evaluación universal seguirá, aunque también señaló que los maestros “están en su derecho de manifestarse. Este es un país de libertades”.

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