Llama el pontífice a mexicanos a buscar consuelo en la Virgen de Guadalupe

SILAO, Gto. (apro).- Ante una  multitud de fieles, jerarquía religiosa, políticos y laicos reunida el Parque Expo Bicentenario y algunos cerros vecinos, el Papa Benedicto XVI encabezó esta mañana una misa en la que llamó a los mexicanos a “buscar consuelo, fortaleza y esperanza” en la Virgen de Guadalupe, en estos momentos en que tantas familias se encuentran divididas o forzadas a la migración, padecen la corrupción, la violencia, el narcotráfico y la criminalidad. En el evento que hasta ahora ha reunido al mayor número de personas, en los tres días que Benedicto XVI  ha cumplido en esta gira por Guanajuato, dirigió un mensaje en los últimos minutos de la ceremonia eucarística –el Angelus Domini–, en el cual habló particularmente de la Virgen de Guadalupe como una presencia necesaria a invocar en las actuales circunstancias del pueblo mexicano. En estos momentos de padecimientos como la pobreza, la crisis de valores o la criminalidad, señaló, “acudimos a María en busca de consuelo, fortaleza y esperanza” pues, según expresó, es el apoyo para “superar todo mal e instaurar una sociedad más justa y solidaria”. Benedicto XVI arribó con retraso a las instalaciones del Parque Expo Bicentenario, en Silao, a donde representantes de las 92 diócesis del país, fieles e invitados como los candidatos presidenciales –hasta el ex presidente Vicente Fox– llegaron entre la noche de ayer y las primeras horas de hoy y tuvieron que aguantar un intenso sol por varias horas. El pontífice se colocó un sombrero de charro y así recorrió en el  “papamóvil” el interior del área del parque destinado a esta misa multitudinaria, quizá el único evento que se acercó a las amplias expectativas de asistencia que planearon los organizadores del recibimiento al Papa. Benedicto XVI fue recibido por el arzobispo de León, José Guadalupe Martín Rábago, en el escenario construido ex profeso por el gobierno del estado. El arzobispo recordó que el Papa llega a México luego de varios años de que se viven acontecimientos de violencia y muerte “que han generado una penosa sensación de temor, impotencia y duelo”. “Sabemos que esta dramática realidad tiene raíces perversas que la alimenta: la pobreza y la falta de oportunidades, la corrupción, impunidad, la deficiente procuración de justicia y el cambio cultural que lleva a la convicción de que esta vida sólo vale la pena ser vivida si permite acumular bienes y poder rápidamente y sin importar sus consecuencias”, dijo Martín Rábago. Enseguida, el arzobispo se dijo consciente de que la vida religiosa se ha debilitado en algunos sectores de la población, lo que tradujo en “graves consecuencias en la vivencia y educación de los valores morales”. “Necesitamos un mensaje de esperanza… le pedimos que nos aliente para ser constructores de una sociedad con rostro humano y solidario”, señaló el arzobispo. En su respuesta –dada a través del mensaje de Angelus Domini– Benedicto XVI propuso a los mexicanos “ponerse nuevamente bajo la mirada de nuestra señora de Guadalupe”, lo mismo que el resto de los países de América Latina y el Caribe pues “en tiempos de dolor, ella ha sido invocada por los mártires que, a la voz de “Viva Cristo Rey y María de Guadalupe” han dado testimonio inquebrantable de fidelidad al Evangelio y entrega a la Iglesia”. Por ello, pronunció una plegaria final para que la invocación Guadalupana sea una presencia “que continúe llamando al respeto, defensa y promoción de la vida humana y al fomento de la fraternidad, evitando la inútil venganza y desterrando el odio que divide”. La misa concluyó entre vivas a Cristo Rey, cuyo monumento ubicado en el Cerro del Cubilete fue sobrevolado en helicóptero previamente por el líder de la Iglesia católica, quien recordó en la homilía que éste había sido un deseo que su predecesor Juan Pablo II no pudo cumplir “aunque lo deseó ardientemente”.

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