Denuncia Salazar Mendiguchía ser víctima de "medidas represivas"

sábado, 14 de abril de 2012
TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis. (apro).- El exgobernador Pablo Salazar Mendiguchía, preso en el penal de El Amate desde junio pasado, reclamó hoy la existencia de “medidas represivas” en su contra como incomunicación, falta de privacidad y negación de la visita de sus familiares y amigos, como consecuencia de sus denuncias públicas en contra del “uso faccioso” de la justicia en Chiapas. En una misiva enviada desde la prisión, Pablo Salazar dijo hoy que fue hasta el viernes que le fue notificada “la octava farsa” de proceso judicial iniciada en su contra por la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) “del demencial gobierno de Sabines”. “Con un total desaseo y como se ha vuelto costumbre en los procesos anteriores, la noticia y los detalles de la consignación de esta nueva orden de aprehensión circulaban en la prensa local como un hecho consumado desde las primeras horas del 12 de abril, aunque yo me enteré más de 24 horas después, cuando las autoridades estatales se tomaron la molestia de notificarme”, dijo Salazar. Precisó que a partir del momento en que una persona es notificada, comienza a correr un término constitucional de unas cuantas horas en las que se tienen que desahogar la declaración preparatoria y otras pruebas que el acusado considere pertinente. Sin embargo, explicó que en su caso, con pretextos y evasivas, las autoridades penitenciarias le impidieron que hablara por teléfono a sus abogados para informarles de la notificación y la fecha de la diligencia en la que tendría que rendir su declaración. “No fue sino hasta que, de manera azarosa, un actuario del Poder Judicial federal pasó por mi celda y presenté de manera verbal un amparo ante la justicia federal por incomunicación y violación de mis garantías individuales, que como por arte de magia se esfumaron los pretextos y pude tener acceso al teléfono, varias horas después de mi notificación”, dijo Pablo Salazar. Señaló que en un acto más que pone en evidencia el carácter político de su detención y el ensimismamiento de Sabines en su contra, recibí represalias inmediatas al interior del penal como resultado del comunicado que difundió hace un par de días, en el que exhibía la invalidez de “las declaraciones del testigo estelar de Sabines”, Mariano Herrán Salvatti. “A sólo unas cuantas horas de la publicación de dicho comunicado, sin explicación, me informaron que ya no podría recibir a mis visitas con la privacidad a la que todo interno tiene derecho. Cabe recordar que gracias a la valiosa intervención de la CNDH y apenas recientemente, fueron retiradas las cámaras de video y micrófonos instalados al interior de mi celda”, dijo el exmandatario chiapaneco. Menciona en su carta Salazar que, con la medida implementada el día de hoy, nuevamente tendrá que recibir a sus visitantes rodeado de cámaras de videograbación y con personal de la PGJE de Chiapas parado a un metro de distancia de ellos, negándole así cualquier privacidad y violando sus más elementales derechos. En días anteriores el periódico Reforma exhibió expedientes médicos de Mariano Herrán, donde se reveló que no está enfermo, y que goza de libertad a pesar de tener varias causas penales abiertas, en pago por declarar lo que le digan en contra de su exjefe Pablo Salazar. “Resulta increíble que esta nueva acusación, como la gran mayoría de las acusaciones anteriores en mi contra, esté sustentada en el testimonio singular de Herrán, cuyo testimonio ha sido contundentemente desacreditado”, dijo Salazar, quien acusó de que existe una complicidad entre el Poder Judicial y la “apetitosa” y “revanchista” actitud de su sucesor, Juan Sabines Guerrero. Pablo Salazar está preso desde el 7 de junio, día que fue capturado, enfrenta ya ocho procesos penales por diversos delitos que le adjudica la PGJE, según el indiciado por órdenes de Sabines Guerrero, a quien le cedió el poder y elogió en diciembre del 2006.

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