Cuba libera a cuatro mexicanos y Calderón ratifica su viaje a la isla

sábado, 7 de abril de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- El gobierno de Raúl Castro liberó a los cuatro mexicanos que detuvo durante la visita del Papa Benedicto XVI a Cuba y con ello se destrabó el impasse que tenía en suspenso el viaje del presidente Felipe Calderón a la isla. Los gobiernos de Cuba y México llegaron a un arreglo mediante el cual el primero liberó a los cuatro mexicanos que se encontraban detenidos en la prisión de Villa Marista (destinada a delitos contra la seguridad del Estado), y el segundo ratificó la visita del presidente Calderón a la nación caribeña en la fecha prevista –11 de abril– y en la cual no se contempla reunión alguna con representantes de la disidencia interna. Los cuatro mexicanos detenidos –cuyo regreso a México se esperaba en este fin de semana– habían acudido a Cuba para participar en la misa que celebró el Papa Benedicto XVI en la Plaza de la Revolución de La Habana, el pasado 27 de marzo. Al parecer, fueron detenidos después de que hicieron contacto con el grupo Las Damas de Blanco, al que habrían entregado “materiales contrarrevolucionarios”. Las Damas de Blanco está formado por esposas, madres, hijas y hermanas de presos políticos que purgan prisión en la isla. Usalmente se reúnen en la Iglesia de Santa Rita, en el barrio de Miramar, en La Habana. El gobierno de Calderón –a través del Consulado de México en La Habana– había solicitado a las autoridades de la isla información puntual sobre los delitos presuntamente cometidos por los cuatro mexicanos. Aunque funcionarios del Consulado de México en Cuba pudieron visitarlos y hablar con ellos la semana pasada, la falta de información puntual sobre su situación jurídica tenía irritado al gobierno mexicano y había enrarecido el clima para la visita de Calderón a ese país. El viernes 6 Los Pinos evaluaba posponer una vez más dicha visita. De acuerdo con una agenda preliminar del viaje del presidente mexicano a Cuba, éste llegará por la mañana del miércoles 11 a ese país. Después de depositar una ofrenda floral a los pies del monumento del héroe nacional cubano José Martí  y de participar en la recepción protocolar en el Palacio de la Revolución, sostendrá una reunión privada con el presidente cubano Raúl Castro. La agenda también incluye un encuentro de Calderón con el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana y líder de la Iglesia católica cubana, institución que en el último lustro ha desempeñado el papel de interlocutor político del gobierno de Castro y ha realizado gestiones diplomáticas con Estados Unidos, la Unión Europea y México. Dicha agenda preliminar no contemplaba encuentro alguno entre Calderón y Fidel Castro, líder histórico de la Revolución Cubana. En el marco de la visita del presidente mexicano a Cuba, ambos gobiernos tenían contemplado firmar cartas de intención e instrumentos de cooperación en diversas áreas. De ellos destaca un acuerdo para explorar de manera conjunta petróleo en aguas del Golfo de México; la ampliación del Acuerdo de Cooperación Económica (ACE-51) que reduciría o eliminaría los aranceles a productos que Cuba puede exportar a México; y “bajar el perfil” de la deuda que Cuba debe a México, cuyo monto asciende a 413 millones de dólares. En este último punto se contemplaban dos posibilidades: una reestructuración de la deuda –la segunda en lo que va del sexenio de Calderón– o un esquema de intercambio de deuda cubana por inversión mexicana en el que participarían al menos dos empresas privada del país: Cemex y Gruma, las cuales inyectarían directo fresco a compañías de la isla para producir, respectivamente, cemento y harinas.

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