Difunden retrato hablado de presunto asesino de Acosta Chaparro

miércoles, 16 de mayo de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) dio a conocer hoy el retrato hablado del presunto autor material del asesinato del exgeneral Arturo Acosta Chaparro, ocurrido el pasado 20 de abril en la colonia Anáhuac de esta ciudad. Según el dibujo de la dependencia capitalina, el homicida sería un joven de entre 19 y 20 años, con una estatura de 1.65 metros, perlo corto, negro y lacio. El supuesto asesino portaba una pistola 9 milímetros y se transportaba en una motoneta blanca. La fisonomía del sujeto se elaboró con las imágenes obtenidas de las videocámaras de vigilancia localizadas cerca del lugar de los hechos y de los testimonios aportados por testigos. Personaje vinculado a la “guerra sucia” de los años 70 y 80 en Guerrero, Acosta Chaparro fue baleado el pasado 20 de abril, luego de que descendió del vehículo en el que se transportaba, una camioneta Explorer azul marino, placas 275-UBK del Distrito Federal. La Cruz Roja Mexicana, que brindó los primeros auxilios, refirió en un comunicado que durante el traslado al hospital el general Acosta Chaparro “falleció debido a las heridas que le ocasionaron tres disparos de arma de fuego en la cabeza”. De acuerdo con testigos, el general acudió a recoger un vehículo Mercedes Benz a un taller mecánico ubicado en el 194 de la calle Lago Trasimeno, casi equina con Lago Como, en la colonia Anáhuac, delegación Miguel Hidalgo. La zona de los hechos fue acordonada, y hasta después de las 19:00 horas todavía se apreciaba un charco de sangre cercano a la camioneta Explorer. Luego del incidente, la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal abrió la averiguación previa FMH/MH1/T2/140/12-04 por el delito de homicidio. La dependencia explicó que el atentado contra el general ocurrió a las 18:15 horas, cuando Acosta Chaparro conversaba con una persona, y de repente se acercó un sujeto que le disparó a la cabeza con un arma calibre nueve milímetros. De acuerdo con las primeras investigaciones, una vez cometido el atentado, “el probable responsable corrió por la calle Lago Como y abordó una motocicleta en la que lo esperaba un cómplice y huyeron”. A las 18:21 horas la Central de Operación del Hospital Central de la Cruz Roja recibió la llamada de emergencia para atender al herido, reportó en un comunicado la institución. Siete minutos después del llamado, agregó, la unidad 31 llegó al lugar de los hechos donde se encontraba una persona herida “tirada en el pavimento”. “El mencionado sujeto registraba signos de vida al momento de ser atendido por los paramédicos, quienes de inmediato le aplicaron los primeros auxilios y lo trasladaron de emergencia al área de Urgencias el Hospital Central de Cruz Roja Mexicana”, mencionó la dependencia. El 18 de mayo de 2010, Acosta Chaparro fue víctima de un atentado, en la colonia Roma de la Ciudad de México. En ese momento se presumió que al resistirse a un asalto, el general en retiro fue herido en un costado, y posteriormente fue trasladado al Hospital Militar. Coincidentemente, el ataque ocurrió en momentos en que el general investigaba el secuestro del panista Diego Fernández de Cevallos. Apenas un día antes, el Congreso de Guerrero designó a los integrantes de la “comisión de la verdad”, que se encargará de investigar las desapariciones durante la “guerra sucia” en el estado, de las cuales uno de los principales implicados era el general Arturo Acosta Chaparro, asesinado esta tarde en el Distrito Federal. La comisión está conformada por tres académicos y la prestigiada defensora de Derechos Humanos, María del Pilar Noriega García, así como el exguerrillero, Nicomedes Fuentes García. La comisión tendrá una vigencia de dos años para su funcionamiento y tendrá facultades para acceder a los archivos judiciales de la época, con el objetivo de “procesar judicialmente” a los responsables de las violaciones a derechos humanos durante las décadas de los 70 y 80. “La comisión de la verdad se propone esclarecer los actos de barbarie cometidos por los gobiernos federal, estatal y municipal de aquel entonces, buscando tipificar tales ilícitos conforme al Estatuto de Roma y al artículo 1 Constitucional para llevar ante la justicia a los culpables, y al mismo tiempo buscar la reparación del daño a las víctimas y sus familiares, así como a la sociedad en general”, plantearon los integrantes.

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