Peña Nieto baja, Peña Nieto sube...

domingo, 20 de mayo de 2012
PACHUCA, Hgo. (apro).- Agobiado, con la cabeza gacha y con media hora de retraso, Enrique Peña Nieto llegó a su cita ante un salón a medio llenar de empresarios textileros. Era un día después de que 46 mil estudiantes, según cifras oficiales, se habían manifestado en su contra en la Ciudad de México y otros ocho estados. También fue la primera vez, desde el arranque de la campaña electoral, que el candidato del PRI a la Presidencia de la República hizo a un lado la euforia y sus entradas triunfales de cada uno de sus mítines o concentraciones cerradas. Este domingo, Peña Nieto, el candidato que se toma fotos, besa a las mujeres y se deja cachondear por ellas como si fuera estrella de televisión, se vio disminuido. Su voz apenas fue clara cuando tomó el micrófono para prometer a los industriales la creación y el apoyo económico para el nuevo Centro de Innovación, Moda y Vestido. Los empresarios textileros, quienes sufren el embate del contrabando textil pues el 50% de la mercancía que circula en el país es ilegal -según reveló el presidente de la Cámara de la Industria del Vestido, Sergio López de la Cerda- le exigieron “firmeza y actuar sin titubeos” contra las prácticas desleales. Pero sobre todo, le manifestaron su apoyo. Mientras, los reporteros que cubren sus giras lo esperaban ansiosos para que hablara sobre los 46 mil jóvenes, según cifras oficiales de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal, que se manifestaron contra él. “En el siguiente evento, ahora no porque tiene el tiempo justo”, lo excusó su equipo de campaña. En tanto, Peña Nieto empezaba a tomar valor, pues era ovacionado por los cerca de 400 empresarios cuando lo escucharon decir que actuará contra la ilegalidad, que él no tendrá funcionarios “insensibles, no improvisados”, que no entienden lo que está pasando en el mundo. Al inicio de su campaña, Peña Nieto sostuvo un encuentro privado con los principales empresarios del país en la ciudad de Monterrey. Ahí, éstos se quejaron de que los funcionarios de la Secretaría de Economía de los gobiernos panistas no los han entendido, no les contestan llamadas, no los reciben y mucho menos les resuelven sus problemas. Quizá por eso, este domingo en Pachuca el candidato del PRI ofreció un trato distinto que arrancó los aplausos. Pero durante ese mismo encuentro en Monterrey, los empresarios le dijeron que sin duda la campaña de él era la mejor estructurada, organizada, pero “sus propuestas son vagas y no dice cómo va a lograr lo que propone” y otra: “nosotros qué papel vamos a tener en su gobierno si gana”. A aquella exigencia, el priista dio respuesta hoy: “No van a caminar solos; entre el gobierno y los empresarios habrá un diálogo abierto, habrá evaluaciones sobre el actuar del gobierno para apoyarlos…no vengo a endulzarles los oídos”, vengo a pedirles que me apoyen y para establecer una alianza del gobierno con los empresarios si gano la Presidencia, les dijo. Hora y media más tarde, Peña Nieto se trasladó a la Plaza de Toros de Pachuca, donde unas 10 mil personas traídas de los 84 municipios de Hidalgo ya lo esperaban. Desde las 8 de la mañana, camiones, camionetas, autos, todo tipo de vehículos, empezaron a llegar al lugar para ubicarse en los puntos que se les habían destinado. El candidato del PRI tomó de nuevo aire, poco menos de la mitad de la plaza era ocupada por el “Club de Fans de Enrique Peña Nieto”, el nacimiento del nuevo sector del PRI que opacó a la CTM, la CNC, la CNOP y al desdibujado Movimiento Territorial. La plaza en pleno lo llenó de energía, atrás quedó el rostro de preocupación de la mañana, la voz de cansancio de un par de horas atrás y en su lugar, Peña Nieto volvió a ser el mismo de cada mitin, en donde arenga a los asistentes para corear “¡Peña presidente, Peña presidente!”. El mismo que arrebata el teléfono celular a las mujeres para él mismo tomarse la foto con ellas y dejarse besuquear, abrazar y toquetear. Y lo inaudito, otra tercera parte de la plaza era ocupada por trabajadores petroleros a quienes parecieron no importarles los excesos de su dirigente nacional y su familia, Carlos Romero Deschamps, mientras ellos aunque con sueldos bien pagados, aún no gozan de toda la seguridad laboral en la refinería de Tula. Peña Nieto los consintió y a ellos y a su dirigente seccional (35), José Luis Sánchez Tapia, les anunció la construcción de una nueva refinería, lo mismo que Felipe Calderón les prometiera años atrás. Y aunque los petroleros llenaron un tercio de la plaza, el PRI y la dirigencia nacional no los incluyó para darles una diputación federal. Aun así, los petroleros lo ovacionaron. El México que creo De nuevo en casa, rodeado y coreado por mujeres, Peña Nieto gozaba otra vez de vitalidad. Y por primera vez cambió su discurso, además de repetir que hay 50 millones de pobres, que ofrecerá mejor educación, jornada laboral escolar completa o más seguridad. En esta ocasión se refirió al México que anhela. “Indigna que haya gente que no tenga nada que pueda llevar a la mesa, en el México que creo es más generoso con los jóvenes y el anhelo de un mejor desarrollo”. Y siguió con su nuevo estilo de discurso: “El México en que creo no le da la espalda a los problemas, los mira de frente; no se resigna que su pueblo viva en la pobreza… El México en el que creo es de paz, orden, tranquilidad y el que ha recuperado su orgullo”. En el nuevo tono de su discurso, el candidato añadió el mortuorio cuando dijo: “Creo en el México que tiene la bandera más bonita, la comida más rica, pero también la gente más buena, en ese México que aún muerto uno quiere volver”, una frase de la que pocos se percataron. Luego volvió a repetir sus múltiples compromisos para aclarar, en referencia tácita a las manifestaciones que hubo en su contra en el pasado sábado en el Distrito Federal, Puebla, Veracruz, Colima y Yucatán, entre otros, que él no se distrae “de lo que otros señalan y sus descalificaciones; mi campaña quiere ser al lado de la gente buena que desea un cambio con rumbo”. Y vino la nueva promesa: un aeropuerto que Vicente Fox no quiso construir en Tizayuca y la refinería que Calderón no logró concretar en su sexenio. “A lo que ha sido sólo promesas nosotros las haremos realidad”. Sus promesas, como es tradición, las firmó y mientras esto ocurría la plaza de toros empezaba a vaciarse; ni su club de fans esperó hasta el final, pero sí lo hicieron los exgobernadores de Hidalgo que los arroparon, Miguel Angel Osorio Chong, uno de sus principales operadores y quien fue señalado de enriquecer a sus hermanos durante su administración; Jesús Murillo Karam, quien trae a sus espaldas haber huido cuando la comunidad de Huejutla linchaba a un joven en 1998 mientras él salía volando en helicóptero sin prestarle ayuda. Y Manuel Ángel Núñez Soto, el gobernador que en 2006 quiso ser candidato presidencial. Cuando terminó el acto, Peña Nieto había recuperado su seguridad ante el público y se empecinaba en no retirarse del lugar, a pesar de que más del 80% de la plaza estaba vacía. Y es que entre la multitud, sin mirar de frente a nadie en especial, sin responder de manera directa y sin ver a los ojos a nadie en particular, el candidato del PRI parece verse más cómodo.

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