Marchan periodistas en Veracruz: "¡No estamos todos, falta Regina!"

lunes, 7 de mayo de 2012
XALAPA, Ver. (apro).- En la banqueta del Palacio de Gobierno, casi a ras de suelo, activistas sociales y periodistas de Veracruz montaron un altar de veladoras, retratos de Regina Martínez Pérez –extraídos de la revista Proceso– y flores para recordarle al gobierno de Javier Duarte que este lunes es el novenario de la periodista y aún no hay pistas concretas sobre los responsables de este artero asesinato, ocurrido en esta capital. Nutrida protesta y marcha por el primer cuadro de la ciudad. Alrededor de 120 personas, mitad periodistas, mitad resistencia civil, marcharon gritando consignas de justicia, de dolor, de coraje, de impotencia… y de miedo. Por el viaducto de Xalapa, sótano del Parque Juárez y de la casa de Gobierno, se escuchó con fuerza el lamento popular: “¡No estamos todos, falta Regina!”. Mujeres ataviadas de blanco sostenían con su mano diestra una veladora encendida, con la izquierda una fotocopia de la revista Proceso. Otro tanto levantaba una caricatura en blanco y negro de una máquina de escribir con el nombre de Regina, los lentes de la corresponsal de Proceso en Veracruz sobre la base de la máquina y en el lado izquierdo la sangre derramada. “¡Hoy es novenario y sin respuesta alguna!”, gritaban activistas y reporteros mientras marchaban sobre la avenida Juan de la Luz Enríquez, ante la indiferencia de las brigadas del PRI y del PRD, que hacían proselitismo en Xalapa ante la víspera del debate. Este domingo hubo marcha voluntaria. El medio centenar de reporteros que asistió lo hizo más por voluntad que por obligación laboral, apenas un cubo de una televisora, ni una sola radiodifusora local, sólo representantes de portales digitales de Veracruz y un periódico impreso acudieron para la cobertura del evento. Los activistas sociales le pusieron candela a la protesta, con playeras blancas rotuladas a mano en colores rojos: “No más sangre”, “Justicia para Regina” y “Puto el que me dispare”, eran las leyendas para recriminar la impunidad. Más de 70 minutos de protesta de un centenar de xalapeños, para recordar el asesinato de cinco trabajadores de los medios de comunicación en la última semana en el estado de Veracruz. Regina Martínez, privada de la vida en su domicilio en la colonia Felipe Carrillo Puerto; Gabriel Huge, exreportero gráfico de Notiver; Guillermo Luna, reportero gráfico de Veranews; Esteban Rodríguez, exreportero del diario AZ e Irasema Becerra, empleada administrativa del periódico El Dictamen, encontrados en el Canal de la Zamorana en Boca del Río. “Este día no es de fiesta, es de lucha y de protesta. Fidel y Duarte, amigos de la muerte”, fue la consigna a regresar al Palacio de Gobierno. A la vuelta se encendieron más velas al altar de Regina Martínez, cerrando el primer cuadro de la ciudad en señal de protesta, pues, aunque de inicio la marcha era silencia, los priistas de Veracruz no quisieron solidarizarse con el gremio periodístico y continuaron con la música a todo volumen. Con la colocación de dos mantas, “Para ti Regina, verdad y justicia” y “No se mata la verdad matando periodistas”, así como el traslado de algunas veladoras, los manifestantes sellaron la calle principal. Unos a la pena y otros a la pepena. Aunque desde ayer la Red Cívica para la Defensa de los Periodistas anunció la marcha y protesta por los periodistas asesinados el domingo a las 18:00 horas, convocatoria hecha en la Feria Internacional del Libro Universitario, la militancia priista hizo caso omiso de ello. El Partido Revolucionario Institucional se apropió de la Plaza Lerdo, con la promesa de transmitir el debate a las 20:00 horas, la liguilla del futbol mexicano en pantalla gigante con el Santos-Xolos y una verbena popular, con un enorme templete incluido, impidió que los periodistas y activistas utilizaran dicha plaza. Plancha de concreto, conocida ya como el “muro de los lamentos”, por la gran cantidad de protestas que ha recibido en estos 15 meses de gobierno; entre reclamos de campesinos, sindicatos, periodistas, comuneros, cafetaleros, estudiantes, indígenas y otros grupos vulnerables. En la protesta, los priistas, sus brigadas rojas y verdes pro Peña Nieto, permanecieron ajenos, indiferentes a la causa. Cual turistas de la resistencia civil tomaron fotos con sus blackberrys y smartphones, apenas unos minutos dejaron de agitar sus banderas y se convirtieron en observadores banales del coraje y la indignación. Incluso hubo roces. Con megáfono en mano, un activista pidió respeto para la manifestación; la elevación de la música fue mayor, los de la Red Cívica respondieron: no somos acarreados, somos organizados. La contrarrespuesta de los rojos rayó en la ofensa. Un émulo de Alejandro Fernández, más chaparro que el original y con una protuberante panza que obligaba al botonazo, cantó desafinado: “y vuélvete asesino de mujeres. Mátalas, con una sobredosis de ternura…”.

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