Quadri habla... y sus simpatizantes se van

miércoles, 27 de junio de 2012 · 23:03
AGUASCALIENTES, Ags. (apro).- Todavía no terminaba de llamar al “voto útil” por el Partido Nueva Alianza (Panal) y los más de cinco mil simpatizantes empezaron a irse de la explanada de la Monumental Plaza de Toros de Aguascalientes, ante el tedio del discurso pronunciado por el candidato presidencial Gabriel Quadri de la Torre. En el estado donde el Panal es la segunda fuerza política –por sus posiciones en el Congreso local– las sillas empezaron a vaciarse cuando Quadri tomó el micrófono y resumió todos los temas de su plataforma. Ante el presidente del Panal, Luis Castro Obregón; de la secretaria ejecutiva de ese partido, Mónica Arriola Gordillo; así como de la candidata al Senado por Aguascalientes, Silvia Luna; Gabriel Quadri no paró de presumir que fue el único candidato que logró imponer agenda con sus ideas. Empezó diciendo que fue el único que pisó 26 universidades en los 90 días de campaña, luego continuó su presunción al mencionar que fue el único que propuso “acabar con los monopolios”. Eso sí, no se olvidó de tirar el piropo para las nativas de Aguascalientes: “Antes que nada déjenme mandarles un beso a las aguascalentenses”, dijo Quadri, quien con su expresión desató el grito de las mujeres. Luego, la música de los tambores, el movimiento de las botargas, los pasos del “quadribaile”… y las sonrisas se fueron extinguiendo con el discurso del ambientalista, quien no se cansó de enaltecer sus propuestas: “Somos los únicos que han hablado de eliminar subsidios, de implementar ciudades competitivas y eliminar esas pequeñas casas insalubres, así como cambiar la política del Infonavit.” En unos 20 minutos, Quadri continuó con el ensalzamiento de sí mismo y de su partido. Enumeró que fue el único en pronunciarse por las tecnologías de la información, “el primer y único” en Internet y banda ancha; en libertades individuales, como apoyar a la mujer que aborte y la diversidad  sexual. Ya cuando empezó a hablar en materia de seguridad, de la agenda ambiental, de los mares, las ciudades y el campo, en la explanada había un gran vacío de personas. Ya ni le dio tiempo de mofarse de sus contrincantes políticos como en los últimos días, sólo sentenció que ha llegado el momento de votar. “Tenemos la opción del populismo, de los dinosaurios, de los conservadores mediocres e ineptos y de los impostores del ecologismo.” Pero su público ya estaba en la calle esperando el transporte para dirigirse a sus casas, algunos comían chicharrones o hot dogs y otros caminaban a paso lento, dejando a la voz del abanderado del partido fundado por Elba Esther Gordillo. Inclusive cuando el ambientalista grito “¡viva Nueva Alianza!”, los simpatizantes prefirieron voltear a ver el espectáculo de los juegos pirotécnicos. Antes de que Quadri de la Torre tomara la palabra, la hija de Gordillo, Mónica Arriola, presentó al extitular del Instituto Nacional de Ecología como “el próximo presidente”. Arriola Gordillo estalló en júbilo: “Pido tres segundos de silencio, porque este 1 de julio llegaremos a la victoria de la mano de los aliancistas. Cerramos una extraordinaria campaña en esta casa generosa que es Aguascalientes... Entre luchas, esfuerzos,  tristezas, enojos y risas.” La candidata a una diputación en Chiapas por el Panal alimentó también el ego del aspirante presidencial, quien es el más rezagado en las encuestas. “Aunque hubo calumnias y descalificaciones de los otros. Nueva Alianza es un partido único que ha marcado la agenda... de la mano de un extraordinario hombre valiente y libre que ha venido a dignificar la política, que vienen a servir y no servirse de la política. El próximo presidente, Gabriel Quadri. Todos llevamos un Quadri dentro”, agregó Mónica Arriola. Pero los hechos la desmintieron, porque cuando Gabriel Quadri llamó al voto útil, al final de su discurso, de las más de cinco mil personas, quedaban menos de mil. Ni siquiera la advertencia de Mónica Arriola de que “los discursos se acaban hoy y llegaron las acciones” logró que los simpatizantes aliancistas que vistieron de blanco y azul turquesa se quedaran a la fiesta de su “revolución blanca”.