Exigen la remoción y detención de cura que abusó de 45 menores en Oaxaca

martes, 5 de junio de 2012 · 17:40
OAXACA, Oax. (apro).- Alrededor de 20 organizaciones humanitarias exigieron a las autoridades civiles y eclesiásticas llegar al fondo en las investigaciones que se siguen contra el sacerdote pederasta Gerardo Silvestre Hernández, quien presuntamente abusó de al menos 45 niños indígenas de Oaxaca. En una carta dirigida a la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y a la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca, dichos grupos demandaron a la Iglesia católica que “asuma su obligación de cooperar con la ley penal y remueva de inmediato al sacerdote Gerardo Silvestre Hernández”, y que además se apliquen las sanciones conforme a su normatividad interna. Asimismo, solicitaron a la Procuraduría General de Justicia del estado que realice las investigaciones correspondientes sobre el presunto caso de pederastia y fincar las responsabilidades correspondientes. De igual forma, pidieron que se garantice la integridad física y psicológica de “Pedrito” y sus familiares, quienes se atrevieron a denunciar el caso. El Foro Oaxaqueño de la Niñez, la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos y Servicios para una Educación Alternativa Educa, entre otras agrupaciones, también demandaron al Consejo Estatal de las Niñas, Niños y Adolescentes de Oaxaca que estén atentos y vigilantes de las investigaciones que realicen las autoridades civiles para fincar responsabilidades, sin que ello signifique que se violente ni vulnere la integridad física y psicológica del menor y su familia. Las organizaciones exigieron la adopción de medidas eficaces que propicien el respeto a la dignidad de la niñez y el ejercicio pleno de sus derechos en el estado. Recordaron que el pasado 19 de mayo se hizo público el caso de “Pedrito”, quien en 2006 fue abusado sexualmente por el sacerdote Gerardo Silvestre Hernández, junto con dos menores más, cuando se desempeñaban como acólitos en el templo parroquial de San Pablo Huitzo, Oaxaca. De acuerdo con las declaraciones del padre del menor, su hijo fue víctima de pederastia por el sacerdote Silvestre Hernández cuando tenía nueve años de edad y cursaba el cuarto año de primaria. Según el testimonio, la familia observó cambios en el carácter del menor que de un día para otro ya no quiso participar como monaguillo, además de que su estado emocional, carácter y comportamiento cambiaron bruscamente, ya que se volvió retraído, pero también agresivo. Al hacer las indagatorias, la familia del menor se enteró que el sacerdote Gerardo Silvestre “tenía varias acusaciones de pederastia en Santiago Camotlán y en Villa Alta, donde se había desempeñado como sacerdote, y sospechaba que su hijo y los otros dos niños acólitos eran también sus víctimas”. De acuerdo con una investigación de Julio Hernández López, del diario La Jornada, desde junio de 2009 se presentaron ante las autoridades municipales e incluso ante el arzobispo José Luis Chávez Botello testimonios de siete curas oaxaqueños. No obstante, Chávez Botello permitió que el cura pederasta continuara en ejercicio durante más de tres años y, en contraparte, castigó a los siete sacerdotes que en su momento escucharon y atendieron a los denunciantes. El asunto también fue notificado al Vaticano, donde a pesar de todo declararon inocente a Gerardo Silvestre Hernández. “Hasta que el domingo 27 del mes pasado tuvo que suspenderlo en su ministerio al darse a conocer una denuncia que hizo el mecánico Pedro Mendoza, cuyo hijo de nueve años fue enviado en 2006 como acólito a la parroquia donde oficiaba Silvestre Hernández (en dos ocasiones intentó suicidarse el pequeño, una cuando el presbítero fue a buscarlo a su casa). Luego surgieron otras dos denuncias de jóvenes que en su niñez también pasaron por la parroquia de San Pablo Huitzo, entonces a cargo de Gerardo Silvestre”, destaca el diario en su edición del pasado lunes 4. Agrega que desde junio de 2009 el arzobispo Chávez Botello había escuchado en su cara los señalamientos detallados de Gerardo Silvestre como “un caso probado de pederastia clerical en una zona indígena” y de “afición al alcohol, el dinero y el poder” que le habían hecho de viva voz siete sacerdotes diocesanos. Los religiosos oaxaqueños enviaron una carta formal al cardenal William Joseph Levada, directivo de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, en la que aseguraron que desde el 16 de junio de 2009 “advertimos a nuestro arzobispo (Chávez Botello) y a su obispo auxiliar, Óscar Campos Contreras –hoy obispo de Tehuantepec–, en una reunión que le pedimos para tratar este caso, que el malestar del pueblo y la noticia de la pederastia del padre Gerardo Silvestre estaba desbordando los límites de las parroquias de Santiago Camotitlán –su parroquia inmediatamente anterior– y Villa Alta, su parroquia actual en este momento”.

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