Urgen mejoras en albergues indígenas, alerta Save the Children

viernes, 24 de agosto de 2012 · 20:25
OAXACA, Oax. (apro).- La realidad de los albergues escolares indígenas en la entidad es que requieren, en su mayoría, de “mejoras fundamentales en lo que corresponde a la protección integral para erradicar los casos de violencia y abuso”, alertó la directora nacional de Save the Children, María Josefina Menéndez. De acuerdo con los principales resultados del diagnóstico que realizó Save the Children en 40 de estos centros en Oaxaca, la mayoría de los edificios (67%) tienen más de 20 años de antigüedad y sus instalaciones están muy deterioradas; otro 16% tiene entre 11 y 20 años; sólo 14% tiene entre 1 y 5 años, y únicamente 3% tiene menos de un año. Lo preocupante es que en la mayoría de los albergues “no se cumple con las normas internacionales sobre espacio vital por persona, lo cual atenta contra la seguridad y privacidad que cada infante debe disfrutar”, ya que 29 albergues presentan hacinamiento y espacios reducidos entre una litera y otra, lo cual impide el libre tránsito en caso de emergencia por incendio o por sismo. Además, en la mayoría de los albergues, los dormitorios están mal ventilados, oscuros, húmedos y exhiben hacinamiento. Pero lo que alarmó es que en 79% de los albergues hay más de un niño por cama y únicamente en 21% de los establecimientos se asigna una cama por niño. Por lo que se refiere al número de niñas por cama, los porcentajes no son muy diferentes, ya que en 75% de los casos hay más de una niña por cama y en el 25% hay una niña por cama. Otra situación que llamó la atención es que, en todos los albergues visitados, los muebles de los sanitarios no funcionan correctamente, o no hay agua, o aunque tienen caja para el agua, no funciona el desagüe o es inexistente el tinaco. En el diagnóstico realizado de septiembre a diciembre de 2009 por Save the Children, a petición de la Comisión Nacional para el Desarrollo de Pueblos Indígenas (CDI), también se hizo hincapié en que en la mayoría de los albergues sólo existe un sanitario para los niños y dos para las niñas. Además se detectó que en 70% de los albergues no existen procedimientos establecidos para hacer frente a situaciones de emergencia. En 89.47% no hay extintores y, donde sí hay, éstos están descargados. El resumen ejecutivo menciona que en la mayoría de los albergues trabajan dos economistas y un o una jefe del albergue para atender igual a 50 que a 80 niños, niñas y jóvenes; en algunos lugares el mismo número de personas atiende a más de cien muchachos. Hicieron hincapié en que, en 49.37% de los albergues, las empleadas duermen con las niñas y, en 34.21%, los jefes con los niños; sin embargo, sólo en 26.11% casos los infantes duermen sin la compañía de algún adulto. Incluso, hay casos en donde los responsables del albergue encierran a los niños y las niñas, como en San Jacinto Tlacotepec, y en los que encargan las llaves de los dormitorios a un/a joven para que, en caso de incendio o temblor, los menores puedan subir a la azotea. A todo ello se debe agregar que a 55.56% de las jefas del albergue no les gusta su trabajo, y a 41.38% de los jefes les desagrada su función; en tanto que 18.99% de las empleadas confesó su disgusto por su trabajo. Respecto del tema de la nutrición, esta organización realizó una medición de peso y talla a 891 niños y niñas (489 en edad escolar, 389 adolescentes y 13 de quien no se supo su edad) de 18 albergues, con el resultado de que 3% presenta baja talla grave; 19.7% moderada, 37.5 leve, y únicamente 39.8% se ubicó en parámetros normales. También se tomaron muestras de homoglobina capilar para el diagnóstico de anemia ferropénica a 737 residentes (412 niños y 325 niñas) de 17 albergues, y se encontró que 13.7% presentó cuadros de anemia. En cuestión de información sexual y salud reproductiva, en el reporte se subrayó que aunque 82% de los jóvenes y 72% de las mujeres dijeron saber cómo protegerse al tener relaciones sexuales, resultó que 62% de ellas y 45% de los varones desconocen cómo se usan los preservativos. Otro foco rojo que detectado es la alimentación, ya que a los residentes (niños, niñas y jóvenes) les sirven comida en poca cantidad y no pueden repetir, o les dan alimentos de menor calidad que a los adultos. Incluso en algunos lugares se discrimina a las niñas, niños y jóvenes, pues se les sirve más cantidad a los adultos. Una problemática más es la relacionada con el uso de los recursos que la CDI otorga para las becas de alimentos, sobre todo en los albergues comunitarios, puesto que la autoridad municipal no cumple con su aportación cuando en ocasiones se rebasa el número de becarios y becarias. Y la ración de leche por día, en general, es de menos de un vaso. En los albergues comunitarios y escolares que atienden a menores de 14 años fue notoria la discriminación por género, pues se encontraron lugares (como el Renovación de San Juan Copala) en donde se levanta a las niñas a las cuatro de la mañana para hacer tortillas y los niños descansan una hora más. Cabe mencionar que la CDI destinó en este año 142 millones de pesos para la operación de los 365 albergues indígenas que hay en Oaxaca y que atienden a una población total de más de 18 mil menores en edades que oscilan entre los 6 y 15 años, mientras que la administración corre a cargo del gobierno del estado y la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la educación (SNTE). La víspera, la delegada de la CDI, Concepción Rueda Gómez, denunció la existencia de por lo menos cuatro casos de abusos sexuales, maltratos físicos y discriminación en albergues indígenas. Hizo hincapié en que hace un mes y medio, un niño de 7 años fue violado en tres ocasiones por igual número de sujetos en el interior de una de estas escuelas y “fue la gota que derramó el vaso (porque) esto no puede seguir pasando en Oaxaca ni lo podemos seguir ocultando”, acusó.  

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