Líderes afroamericanos repudian la guerra antinarco de Calderón

martes, 28 de agosto de 2012
JACKSON, Mississippi (apro).- En una reunión en el capitolio de esta ciudad, líderes de la comunidad afroamericana se pronunciaron por frenar la guerra del presidente Felipe Calderón al narco, al tiempo que deploraron la falta de interés del gobierno estadunidense por un cambio en la política basada en la violencia. Al recibir a la Caravana por la Paz, los anfitriones destacaron que en Estados Unidos también se sienten los efectos de esta guerra, debido a las miles de muertes por adicción, violencia y segregación racial. Lo anterior, debido a que un tercio de los arrestos por drogas en Estados Unidos son de personas afroamericanas, y 50% de la población carcelaria nacional pertenece a este grupo racial; en contraste con el consumo de drogas, que se da en la misma proporción que entre la gente anglosajona. Jackson es una ciudad importante en la historia de los derechos humanos de la comunidad afroamericana de Estados Unidos. El asesinato del joven Emmett Hill, en 1955, y el encarcelamiento de Rosa Patrick, por no ceder el asiento a un hombre blanco ese mismo año, desataron una ola de protestas y enfrentamientos con la policía, lo que dio paso a la corriente defensora de los derechos de la comunidad negra, que encabezó Martin Luther King. Hoy esta ciudad es una de las más afectadas por la recesión económica en Estados Unidos. Alrededor de los edificios de gobierno se pueden ver las casas de madera abandonadas, quemadas o destrozadas. Los indigentes deambulan por esos edificios también abandonados. En el capitolio de este lugar, el poeta Javier Sicilia precisó que la agenda de la caravana no es sólo la demanda por un control más estricto de la venta de las armas, sino también por el fin al maltrato y criminalización de los migrantes y adictos, así como el combate al lavado de dinero. Ante líderes de esta ciudad, Sicilia dijo que la lucha de los caravaneros por justicia y paz es muy similar a la de la comunidad afroamericana de los años cincuenta y sesenta que buscaba el reconocimiento de sus derechos en medio de la represión y la violencia. John Evans, director de la asociación de derechos humano MIRA, manifestó que todos los migrantes deben tener los mismos derechos en Estados Unidos, no importa si llegaron en el barco May Flowers (donde arribaron los primeros colonizadores europeos) o si cruzaron la frontera con México, “todos tienen derecho”. El activista estadunidense sostuvo que “nunca he visto en la Biblia o en algún otro libro que diga que la justicia va a llegar después de mucho tiempo”, en referencia a las víctimas de la violencia en México. Zacario Hernández, indígena de Chiapas, quien estuvo detenido por presunta posesión de armas, al presentar su caso expuso, en medio de aplausos de los líderes de la comunidad afroamericana: “Nunca pensé que estaría en este país donde luchó Martin Luther King por la libertad. Estudie un poco su historia, él fue a acompañar a los que no tenían derechos. El llevaba el arma en sus manos, la Biblia, ahí donde fue muerto por su lucha, en búsqueda de la justicia y la paz”. Y para rematar, comentó entre nuevos aplausos: “Somos como una flor que se ve diferente en el jardín, donde hay flores de diferentes colores, poro todos vivimos en el mismo suelo”. El senador por el estado, John A. Horn, criticó la segregación a los migrantes y señaló que no forma parte de los principios como nación desconocer sus derechos humanos. “No forma parte de nuestra diversidad. Debemos cambiar y crear un mejor futuro”, enfatizó en un breve discurso. En el encuentro realizado en el viejo salón de cabildos, el candidato a alcalde Chokwe Lumumba aseveró que el combate contra las drogas es en realidad “una guerra contra la gente pobre y de color”. Argumento que las drogas están siendo usadas como una excusa para hacer los grandes negocios y que eso no lo están viendo tampoco las familias estadunidenses. “Nos han engañado, nos han visto la cara, quieren que creamos que todos nuestros esfuerzos no valen para nada, porque para eso están las policías y el Ejército. Pero todo es un fraude económico”, dijo el activista al apoyar a Sicilia y la Caravana de Paz. Al final, el poeta Sicilia agradeció el espacio para que se escuchara la voz de las víctimas y dijo que al igual que en México, ahora en Estados Unidos la idea es hacerlas visibles, que se sepa que son el resultado de la guerra contra las drogas que se está siguiendo en todo el mundo.

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