La legalización de las drogas no terminará con la violencia: Peña

viernes, 25 de enero de 2013
MÉXICO, D.F., (apro).- El presidente Enrique Peña Nieto reconoció que el principal problema que enfrenta México es la violencia y sostuvo que dicho flagelo no se va a acabar con la legalización de algunas drogas. Además, aclaró que Pemex no se privatizará. Lo que se hará, reiteró, es una reforma en materia energética en la que, sin renunciar a la propiedad estatal de los hidrocarburos, la paraestatal permita mayor participación de capital privado en actividades como la exploración y la producción. En una amplia entrevista concedida al semanario Qué Pasa de Chile, donde este viernes dio comienzo la Cumbre de Jefes de Estado de América Latina y el Caribe y de la Unión Europea, el mandatario mexicano comentó que la violencia que priva en el país está relacionada con la falta de oportunidades y con instituciones de seguridad y justicia débiles. Además, enfatizó que ésta nos e acabará legalizando algunas drogas. “La legalización de algunas drogas no es la solución. Sin embargo, estoy abierto a que se debata. Cualquier debate debe darse de manera seria a nivel internacional, o por lo menos hemisférico, incluyendo necesariamente a Estados Unidos. México no puede tomar esta medida de manera unilateral porque resultaría contraproducente”. ---El narcotráfico trae consigo, además, el problema de la seguridad pública. ¿Qué metas se ha planteado en este tema clave? ¿Y cómo espera alcanzarlas?, le preguntó la reportera. El mandatario mexicano respondió: “Uno de los principales retos que enfrenta México es devolver a sus ciudadanos la paz y la libertad que les han sido arrebatadas por la violencia. El objetivo de la Política de Estado por la Seguridad y Justicia de los Mexicanos -firmada en diciembre pasado- es reducir los tres crímenes que más afectan a la sociedad mexicana: los homicidios, el secuestro y la extorsión. “Habrá una coordinación real y efectiva; la prevención del delito tendrá un peso mayor, al igual que la protección y respeto de los derechos humanos. Para lograr disminuir la violencia, también tendremos que transformar nuestras instituciones policiales y de procuración de justicia. Contaremos, por ejemplo, con una Gendarmería Nacional que tendrá presencia en aquellos municipios y territorios de mayor debilidad institucional. Interrogado luego sobre el escepticismo que priva en algunos sectores mexicanos en el sentido de que su gobierno será incapaz de combatir la corrupción y las prácticas clientelares, Peña Nieto indicó que su partido, el PRI, ha sabido renovarse y ha aprendido de los errores del pasado. “Los priistas estamos orgullosos de los logros de nuestro partido durante el siglo XX, pero también estamos conscientes de que, como en cualquier partido, los errores han existido. Lo importante es aprender de ellos para no repetirlos. A partir de la alternancia en el año 2000, el PRI ha sabido renovarse y convertirse en un partido político competitivo, que sabe ganar elecciones democráticamente, reconocer sus derrotas y, sobre todo, gobernar pluralmente, con transparencia y rendición de cuentas”, presumió. En el rubro económico, el mandatario mexicano dijo que México requiere crecer aún más yd e manera sostenida, que haya más empleos y mejor remunerados. Todo ello, dijo, redundará en una mejor calidad de vida y en menos pobreza, menos delitos y menor violencia. “Por eso, es necesario que avancemos en el camino de la productividad y las reformas estructurales que el país reclama desde hace ya muchos años. La reciente firma del Pacto por México, que he mencionado, ha sido el primero de los varios pasos que hemos de dar encaminados hacia un futuro sólido, de desarrollo sostenido y de igualdad de oportunidades. Acompañando a las reformas laboral y educativa, impulsaremos otras reformas en los ámbitos de telecomunicaciones, competencia, fiscal, energético y de seguridad social, a fin de dotar a México del andamiaje legal e institucional que le permita despuntar y aprovechar al máximo todo su potencial”, detalló. --Usted ha anunciado la privatización de ciertos porcentajes de la industria petrolera. ¿Cuál será el mecanismo utilizado? ¿Cuenta con la aprobación ciudadana y política para llevar a cabo este proyecto?, le preguntó la entrevistadora. Peña Nieto atajó a botepronto: “En ningún momento he anunciado la privatización de la industria petrolera de mi país. Lo que sí he enfatizado, es la necesidad de una reforma en materia energética en la que, sin renunciar a la propiedad estatal de los hidrocarburos, Petróleos Mexicanos (Pemex) permita mayor participación de capital privado en actividades de exploración y producción”. Asimismo, añadió, se debe impulsar el aprovechamiento de energías limpias o renovables, a fin de que el sector energético se convierta en una verdadera palanca de desarrollo, es necesario diseñar e instrumentar mecanismos novedosos de asociación con la iniciativa privada. “Debe quedar claro que el Estado no renunciará a la propiedad ni a la rectoría sobre sus energéticos o empresas del sector”. De los monopolios, Peña Nieto comentó que no atacará a ninguna empresa o grupo en particular. Sostuvo que la competencia es un factor necesario para la innovación y el crecimiento económico. Lo que si aceptó es la necesidad de  contar con tribunales especializados en la materia, lo que permitirá avanzar en el combate a prácticas monopólicas, con plena certeza jurídica para las empresas.

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