A un año de su ejecución, rinden homenaje a líderes barzonistas

miércoles, 23 de octubre de 2013
CHIHUAHUA, Chih. (apro).- Rodeada de tractores, caballos y alrededor de 200 personas, la tumba de los líderes barzonistas Ismael Solorio Urrutia y su esposa Martha Manuela Solís Contreras, lució llena de flores y coronas en su primer aniversario luctuoso. Pese a que las autoridades de la Fiscalía General del Estado (FGE) y de la Secretaría General de Gobierno anunciaron –un día después del crimen– que tenían “grandes avances” y ya habían sido ubicados los asesinos, un año después sólo se ha sabido que uno de los presuntos responsables del doble crimen perdió la vida en un enfrentamiento en la comunidad Sueco, tres meses después de la ejecución de los líderes barzonistas. Ismael Solorio y Manuela Solís fueron ultimados el 22 de octubre de 2012, cuando se dirigían del ejido Benito Juárez a esta capital. Sus cuerpos fueron encontrados en el kilómetro 26 de la carretera Cuauhtémoc-Álvaro Obregón, a la altura del campo menonita 8 y medio, justo una semana después de que Ismael Solorio denunció ante las autoridades estatales una campaña de desprestigio mediática y amenazas de muerte contra integrantes de El Barzón. Él mismo había sido agredido, advirtió a las autoridades de la Secretaría de Gobierno, y también les dijo que no querían un muerto por esa causa. Solorio y Solís luchaban no sólo por la defensa del agua que se había agotado en la comunidad, debido a los permisos ilegales que otorgaron las autoridades para explotar pozos, sino también contra la minera Mag Silver y su filial El Cascabel, que ocasionó la división del pueblo, en virtud de que una parte cedió sus derechos ejidales para el proyecto minero, a costa del daño ambiental. La comunidad del ejido Benito Juárez, donde vivían Ismael y Manuela, les rindió ayer un homenaje para recordar que su lucha no sólo continúa, sino que se ha fortalecido. Durante la conmemoración, la hermana de Manuela, Atilana Solís Contreras, dijo que la justicia terrenal no existe, por eso esperan la justicia de Dios, que no puede ser burlada. Dicen “no” a la minera “Quienes los asesinaron (a Manuela e Ismael) se imaginaron que su lucha se iba a acabar, pero floreció como nunca en sus hermanos, hijos, en los luchadores, todo un pueblo, al mes del asesinato, y por unanimidad (ese pueblo) le dijo que no a la minera”, señaló Víctor Quintana Silveyra, sociólogo e integrante de El Barzón y del Frente Democrático Campesino. Quienes mataron a sus compañeros, dijo, creyeron que El Barzón se iba a amedrentar, pero éste continuó su lucha en las Jornadas por la Paz. “Creyeron que se iba a acabar la lucha y sus ecos se escucharon en aguas y tierra para defender la paz”, añadió. De acuerdo con Quintana Silveyra, la lucha en contra de las mineras se ha extendido a otras regiones de América Latina. “Es una lucha radical por la paz. Mientras ellos cayeron, hubo un centenar de personas que recogieron su lucha, su esperanza”. El sociólogo llamó a la reconciliación de la comunidad, luego de que ésta, dijo, fue envenenada con la violencia y con la llegada de la mina. Explicó que si la comunidad no dejó que la minera envenenara el agua ni la tierra, tienen que desenvenenar sus relaciones, ya que las luchas que ha emprendido El Barzón no tienen otro fin que vivir en paz. “Cuando se defiende el agua es porque se envenena; cuando se defiende el territorio del pueblo es para que siga alimentando a los animales, al maíz, se está luchando por la paz. Los derechos humanos es el otro nombre de la dignidad, y este ejido se construyó dignamente, es inspiración de luchas para el país. Aquí se siembra algodón, chile, alfalfa, pero también se ha sembrado el sacrificio, sangre de lucha y dignidad de las personas”, refirió. A su vez, el líder barzonista Gabino Gómez Escárcega recordó la esencia de El Barzón: “Es el palpitar profundo de un colectivo que sabe solidarizarse con las necesidades del pueblo. Ser barzonista es creer que hay justicia, que es posible”. En un emotivo mensaje frente a la tumba de la pareja ejecutada hace un año, dijo que aquel día no debería existir, “porque Ismael y su esposa Manuelita no debieron morir”. Luego recordó a ambos en las luchas por el despojo de los bancos hacia los campesinos, víctimas de usura bancaria, así como en el éxodo para defender al campo y alzar sus voces contra los feminicidios y por las personas desaparecidas. Crean Consejo Ciudadano Luego del asesinato del matrimonio Solorio Solís, la comunidad del ejido Benito Juárez creó el Concejo Ciudadano de Seguridad, donde analizan temas relacionados con la seguridad. Están obligados a participar los policías municipales y estatales que trabajan en el municipio de Buenaventura, pero además asisten el párroco católico y pastores cristianos, maestros y directivos de escuelas, así como los barzonistas y ciudadanos en general. El nacimiento del Consejo Ciudadano fue una recomendación de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, como una medida cautelar, ya que el pueblo tiene injerencia y opina en las decisiones relacionadas con seguridad. Ese espacio ha permitido a los pobladores reconstruir las relaciones que se han roto por causa de la violencia y la lucha contra la minera, pero también mantiene vigiladas a las autoridades policiacas, que han sido cuestionadas por proteger a quienes explotan pozos ilegales o a otros grupos. Previo al homenaje del primer aniversario luctuoso, los asistentes acudieron a una misa en la parroquia de Cristo Rey de la comunidad. En el lugar, el sacerdote Alexander Eraso Epinoza señaló que en el Consejo Ciudadano se busca la armonía del pueblo, que ya estaba fracturado. Dejó claro que él es pastor de unos y de otros, de quienes piensan de una manera u otra, y expresó que no es indiferente al dolor ni a la división, pero llamó al diálogo para seguir avanzando. Durante el homenaje, el presidente del comisariado ejidal, Fausto Jiménez, también llamó a la unidad. Por su parte, Martín Solís Bustamante, también líder de El Barzón, anunció la construcción de una biblioteca que se llamará Martha Manuela Solís Contreras, para honrar la profesión de la maestra, y la pintora Nora Rodríguez, agregó, elaborará un mural en el que se plasmará la historia de El Barzón y del matrimonio Solorio. Ismael, Erick y Uriel, hijos de Ismael y Manuela, recibieron un diploma a nombre de su madre y posteriormente develaron una placa en honor a sus padres, por su digna lucha, con dos frases que caracterizaban a cada uno: “Por mis hijos doy la vida”: Manuelita Solís Contreras, y “Prefiero morir de pie que vivir arrodillado”: Ismael Solorio Urrutia. “Lucharon por nuestros derechos, por el agua y contra la minera canadiense Mag Silver”, se lee en la placa. Hijos de campesinos, Ismael Solorio y Manuela Solís nacieron en el ejido Benito Juárez. Ella fue maestra por el Instituto Pedagógico de Chihuahua y él ingeniero agrónomo por la Escuela Superior de Agricultura de Ciudad Juárez.

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