Exige PRD justicia para 767 militantes asesinados de 1988 a la fecha

jueves, 31 de octubre de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- Con motivo de la celebración del Día de Muertos, el Partido de la Revolución Mexicana (PRD) exigió justicia para los 767 perredistas asesinados por motivos políticos de 1988 a la fecha. Durante la instalación de la ofrenda de muertos en la sede del PRD nacional, el dirigente Lucio Borreguín destacó que esa cifra engloba a los 12 perredistas asesinados en lo que va del año. Los masacrados en este 2013, precisó, fueron Cristóbal Javier Ángulo, alcalde de Paraíso, Tabasco. Fue secuestrado y ejecutado. Su cuerpo fue hallado el 17 de enero, así como Justino Carbajal Salgado, síndico de Iguala, Guerrero, quien fue asesinado a balazos por un grupo armado el 8 de marzo anterior. Además de Arturo Hernández Cardona, Félix Rafael Balderas Román y Ángel Román Ramírez, integrantes de la Unidad Popular (UP), quienes fueron secuestrados durante una protesta en Iguala el 31 de mayo, junto con otros campesinos. Sus cuerpos aparecieron cuatro días después. También destacan los casos de Nicolás Estrada Merino, presidente del Consejo Estatal del PRD en Oaxaca, cuyo cuerpo fue hallado en Tuxtepec el 27 de junio, así como Samuel Malpica Uribe, exrector de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, quien recibió un disparo frente a su domicilio en la ciudad de Puebla, el 2 de julio pasado. A ellos se suman Aquiles González Mayorga, candidato a regidor de Guadalupe, Zacatecas, quien fue encontrado sin vida en su domicilio el 4 de julio; presentaba 19 heridas de arma punzo-cortante, así como Feliciano Castillo Martínez, simpatizante del PRD en Mecayapan, Veracruz, quien el 6 de julio descubrió a integrantes de Antorcha Campesina repartiendo despensas y decidió grabarlos. Más tarde, la hermana del candidato del PRI a la alcaldía lo apuñaló. Dos meses después, Osbaldo Esquivel Lucatero, legislador del PRD por el distrito 21 con cabecera en Coalcomán, Michoacán, fue asesinado a machetazos en la carretera que lleva a Pátzcuaro. Un caso más es el de Everardo Hernández Guzmán, diputado local de Oaxaca, quien mientras cenaba en Xoxocotlán, el 11 de septiembre, fue acribillado. Una agresión similar arrebató la vida a Javier Sagrero Chávez, exalcalde de Quiroga, Michoacán, quien el 13 de septiembre pasado fue abatido a tiros por dos hombres armados que ingresaron a su oficina. “El gobierno federal y los gobiernos estatales recurren cada vez más a la violencia contra la sociedad o se vuelven cómplices de ella como forma de respuesta contra quienes se oponen a sus políticas. Su expediente es la desaparición forzada, la ejecución extrajudicial y la utilización de grupos paramilitares”, se quejó. Otros ejemplos de la violencia tolerada desde el poder, refirió Lucio Borreguín, son “el asesinato de Rocío Mesino, quien fuera militante de nuestro partido, el intento de asesinato de Juan Sosa Maldonado, la desaparición y ejecución del maestro Raymundo Velázquez, así como el hostigamiento sistemático contra periodistas y defensores de derechos”.

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