Engañosa, la reforma energética: Camacho Solís

viernes, 13 de diciembre de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- A Manuel Camacho Solís no le sorprendió en lo absoluto el fácil tránsito que tuvo la reforma energética promovida por el presidente Enrique Peña Nieto por la aduana legislativa. Conocedor como pocos de las entrañas del sistema político mexicano, el excolaborador de Carlos Salinas de Gortari y actual senador del PRD sabe bien que detrás de dichas reformas hay compromisos contraídos por Peña y su grupo con intereses externos. En declaraciones a Carmen Aristegui en su espacio de noticias de CNN, Camacho reveló una anécdota personal que vivió junto con Vicente Fox a finales de los 90, cuando ambos se perfilaban como posibles candidatos a la Presidencia. Relató que en ese entonces Fox y él fueron invitados a una reunión con empresarios de las principales firmas petroleras de Estados Unidos, quienes les ofrecieron apoyarlos en sus aspiraciones políticas a cambio de abrir el sector energético al capital privado. Según Camacho, él rechazó el ofrecimiento, mientras que Fox se aferró a demostrarles que era posible la apertura petrolera y aún más: que convencería a la población de apoyarlo. Sin decirlo explícitamente, el exjefe del gobierno capitalino no duda que Peña haya sido presa fácil de esos intereses oscuros de los empresarios petroleros a la luz de lo que sucedió finalmente. “Se hizo una reforma engañosa con el discurso de que no es privatización, que Pemex es de todos (…) No están vendiendo Pemex, ni un tornillo, lo que se está poniendo a disposición del mercado mundial son las reservas de petróleo y gas que valen mucho más que toda la inversión”, puntualizó el excoordinador para el Diálogo y la Reconciliación en Chiapas. Subrayó: “Los intereses van en pasaje de lujo y de primera y los populares van en el cabus (vagón de cola) del tren”. Camacho Solís aseguró que la reforma energética aprobada en el Congreso es “tramposa”, va contra la opinión popular y aprovecha la debilidad del Estado. Por un lado, apuntó, abre los contratos, porque “todo esto nada más es un asunto de quitar dos prohibiciones del artículo 27: la prohibición de contratos y la prohibición de concesiones. Quitaron la prohibición de los contratos, con lo cual abres cualquier posibilidad de contratos, y aunque no quitaron la palabra concesiones, abrieron tres palabras distintas, básicamente licencias, que es el equivalente a concesiones”. Los legisladores, dijo, ponen una reforma constitucional que tiene tres artículos, pero 21 transitorios, “es donde está la trampa”, pues se limitó a nuestros tribunales. “Nos estamos abriendo para que las disputas se decidan en los tribunales del exterior y estamos creando un régimen especial de protección a los extranjeros”, que no se tendrá para México, y ellos podrán ampararse en tribunales internacionales y con el Tratado de Libre Comercio (TLC). La Cámara de Diputados, insistió, aprobó la reforma que avala la inversión privada en el sector energético cuando no hay una institución capaz de regular nada. “La única manera es con un reequilibramiento para que la pluralidad y todo el mundo estuviera vigilante… Somos un país que había tenido muchos eventos, crisis, corrupción, oportunidades perdidas, la inestabilidad que provocaría, en vez de ayudar sería contraproducente”, agregó el legislador, quien también cuestionó la reacción popular. “La pregunta es por qué la gente no ha salido a las calles a protestar. La división lleva tiempo: la izquierda está hecha pedazos, no hay dirección política en un proceso de esa naturaleza. La discusión es tal y las noticias de ocho columnas son el Metro, un nuevo aeropuerto, a desviar. No hay manera que la gente se entere”, sostuvo. El perredista atribuyó esa reacción a un desgaste popular debido a reclamos de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), “que generaron una especie de anticuerpos y la protesta se desgastó. Éstos (los gobernantes) se aprovechan para satanizarlas”. Concluyó: “No estamos a favor que Petróleos Mexicanos se abra con un Estado debilitado. ¿Cómo con una democracia tan debilitada vamos a hacer frente a una reforma? La reforma política tampoco ayuda en nada. Nadie cree en ella de la gente del gobierno”.

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