"No queremos más noches oscuras en la UNAM": Narro

jueves, 21 de febrero de 2013
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- En punto de las 11 de la mañana, el rector de la UNAM, José Narro Robles, emitió un “mensaje a la comunidad universitaria y a la sociedad mexicana”, en el que condenó los actos violentos ocurridos en el Colegio de Ciencias y Humanidades de la Universidad, y lamentó la imagen proyectada por la máxima casa de estudios a raíz del conflicto. En la planta baja de la rectoría, detrás de un solitario escritorio en medio de la sala de prensa, Narro fue enfático al declarar que la violencia no tiene cabida en la Universidad y señaló a los alumnos que violentaron las instalaciones de la institución por privilegiar la fuerza sobre el diálogo. El rector hizo una recapitulación de los hechos comenzando por el primer día de febrero, cuando un grupo de alumnos del CCH, plantel Naucalpan, golpearon a varios trabajadores administrativos dentro de la escuela. El director del plantel, dijo Narro, “procedió, con apego a la legislación, a levantar las actas y expulsar a los seis alumnos identificados por los trabajadores como sus agresores”. De ahí continuó con lo sucedido, en el mismo plantel, cuatro días más tarde. Entonces, recapituló el decano, “otros alumnos originalmente no sancionados, prepararon públicamente algunos objetos incendiarios que hicieron estallar, además de prender fuego a las oficinas de la dirección del plantel y de amenazar, lesionar y poner en peligro la seguridad de los integrantes de la comunidad”, por lo que diez de los “agresores” fueron denunciados penalmente ante el Ministerio Público. De todo, aseguró el rector, las autoridades tienen evidencias “contundentes”. Finalmente habló de la toma de la dirección general de los CCH, en Ciudad Universitaria, por parte de los jóvenes que exigían “retirar” las expulsiones y las denuncias formuladas por la institución y los afectados, posición ante la que las autoridades propusieron el diálogo. “La respuesta no pudo ser menos universitaria: la toma violenta de las instalaciones de la entidad y de otras dependencias universitarias, con lo que se afectó el trabajo de numerosos universitarios”. Ante esos escenarios de “enorme riesgo”, dijo Narro, los principios universitarios son irrenunciables. “La violencia, la agresión a integrantes de la comunidad, la destrucción de instalaciones, la sustracción de bienes personales e institucionales y la puesta en riesgo de la integridad física de otros universitarios, bajo ninguna circunstancia puede tener consideración alguna”. Se dirigió al grupo de jóvenes “que indebidamente retuvo las instalaciones”, a los que criticó por su “pretendido anonimato” y la participación de “personas ajenas a la comunidad” que agraviaron a la comunidad universitaria. “Todo se puede analizar, todo se puede debatir, todo se puede resolver, menos la violencia irracional en contra de los universitarios. En esto no vamos a transigir. ¡La violencia no tiene cabida en nuestra institución!”. “Queremos regresar a la normalidad no a las noches oscuras que han afectado a la universidad en otros tiempos. Queremos actuar en contra de la impunidad pero sin actitudes autoritarias. Queremos que la sociedad reconozca que frente a problemas como el que nos afecta, existen respuestas que van más allá del sólo uso de la fuerza, que tienen que ver con la aplicación de la autoridad moral de una comunidad orgullosa de los valores y principios que la caracterizan. Queremos demostrar que frente a los jóvenes, antes que con la fuerza, se debe actuar con la palabra y la razón”, sostuvo, quien pidió a los jóvenes reflexionar y aseguró que la universidad actuará “con firmeza pero con prudencia”, con apego a la legalidad pero sin “extremismos”. Sobre el conflicto por la reforma al plan de estudios en el Colegio, parte del conflicto, dijo que el mismo no ha sido revisado desde hace 17 años pero, “para evitar que se justificaran los hechos violentos” se acordó ampliar el proceso de consulta hasta el último día de noviembre, comprometiéndose a incluir a toda la comunidad del colegio en su discusión final y dijo que “faltan a la verdad quienes de manera oportunista argumentan un imaginario desinterés de la autoridad universitaria en esta materia”. Apenado, Narro lamentó que la imagen de la Universidad Nacional haya sido violentada. “La imagen que de ella se ha proyectado, existe, desafortunadamente es real, pero de ninguna manera corresponde a la que cotidianamente, con su trabajo, genera la mayoría de nuestros académicos, de nuestros estudiantes, de nuestros trabajadores y de nuestros egresados”. Antes de retirarse, el rector garantizó el derecho de los jóvenes de “expresarse con plena libertad” en torno a los temas que consideren, y aseguró que “de este trance complejo para nuestra institución”, la UNAM saldrá fortalecida. Al terminar la lectura del comunicado, sin aceptar un solo cuestionamiento, Narro se levantó y se fue.

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