"No hay intereses intocables", advierte Peña Nieto

domingo, 3 de marzo de 2013
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Como primer priista del país, Enrique Peña Nieto advirtió al resto de sus compañeros de partido que “no hay intereses intocables” y que el único interés que protegerá será el de la nación. Ante exgobernadores acusados de malversar fondos durante su mandato, como Ulises Ruiz en Oaxaca, o dirigentes sindicales que han sido cuestionados por sus propios agremiados como Humberto Aceves del Olmo, el presidente advirtió con su presencia e inclusión en los órganos de dirección del PRI que el partido marcará distancia para reprobar a “aquellos militantes que en el ejercicio de su responsabilidad pública no estén a la altura ética que exige nuestro partido”. Aunque el eje central de la “renovación” del PRI fue eliminar los candados para que Peña Nieto pueda concretar un aumento al IVA en alimentos y medicinas, además de abrir aún más el sector energético a la iniciativa privada, el Ejecutivo federal no se refirió a estos puntos y concentró su mensaje en la necesidad de que el país cambie. “El PRI se asume hoy como el partido que enfrentará los desafíos del siglo XXI”. Y añadió: “Con un nuevo programa de acción, cuenta con una guía para atender los retos y necesidades del país”. Se vanaglorió luego: “Así, con pragmatismo y sin dogmas, el PRI se transforma para poder transformar a México”. Peña Nieto destacó que llegó a la Presidencia de la República por la vía democrática y sostuvo que la mejor manera de apoyar a su partido “es ejerciendo una presidencia democrática, apegada a derecho y que dé resultado concretos a los mexicanos”. “Mi responsabilidad es lograr que México despliegue todo su potencial. No hay intereses intocables. El único interés que protegeré es el interés nacional”. Y advirtió: “Tomaré las decisiones que exige la transformación del país”. Y como signo de lo que se avecina para, desde su óptica salvar a México, cerró su discurso diciendo: “Nuestra misión es clara y precisa: transformar a México”. Lo que nunca hizo fue justamente eso, ser preciso y aclarar si para lograr ese desarrollo de país es urgente aumentar los impuestos y abrir el sector energético a la iniciativa privada.

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