Tras escándalo, alaba Robles a Peña y calla sobre reclamos de destitución

martes, 30 de abril de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- Los reclamos de destitución e investigación en su contra no ameritaron alguna expresión para la titular de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), Rosario Robles Berlanga quien hoy, luego de participar en un acto de la Cruzada contra el Hambre, declinó hacer comentarios. Fue el presidente Enrique Peña Nieto, quien en su discurso, volvió a ofrecer un “blindaje” de los programas sociales, así como investigar y sancionar a quienes pretendan utilizarlos con fines electorales. Esto último es lo que justo hoy la dirigencia nacional del PRD exigió al gobierno federal: la destitución y una investigación contra Rosario Robles como condición para regresar a la mesa del Pacto por México, que abandonó junto con el PAN el 23 de abril, luego del apoyo expresado por el presidente a Robles, en medio del escándalo por el uso electoral de programas sociales en Veracruz. En la residencia oficial de Los Pinos, Peña Nieto calificó la erradicación del hambre como “una obligación moral” y proclamó la apertura de su gobierno a la cooperación y la evaluación internacional, como el de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), cuyo director general, José Graciano da Silva, estaba presente en el acto y signó un acuerdo con el gobierno de México. Para la firma del Memorando de entendimiento entre el gobierno de la República y la FAO para la Cruzada Nacional contra el Hambre, el salón Adolfo López Mateos de la residencia oficial lucía amplias evocaciones gráficas en cuatro mamparas al fondo del presídium: En un extremo, los tenedores de la Cruzada que hacen de emblema, seguido de la fotografía a tamaño natural de una indígena que camina por un llano pedregoso con su pequeño de la mano. Al otro extremo, el Escudo Nacional, con el ala del águila cercenada por el eslogan “Sin hambre”, junto a la cual tres niñas con un fondo aparentemente rural sonríen mostrando una fresa mordisqueada en sus manos. Peña Nieto, Robles, Da Silva, el titular de Agricultura, Enrique Martínez, y el canciller José Antonio Meade, encabezaron el acto en el que el director de la FAO fue prolijo en sus reconocimientos al gobierno mexicano, entre otras cosas, por admitir que existe hambre. “El gobernante que asume el compromiso de hacerlo, posibilita un despliegue de un nuevo capítulo, de un nuevo horizonte a su pueblo. El Pacto por México demuestra ese compromiso político del más alto nivel”, expresó para luego citar el sexto punto, relativo al tema. Luego se refirió a los 400 municipios a los que se enfoca la Cruzada y sostuvo que en ellos hay 6.4 millones de personas en pobreza extrema y 4.6 millones con carencias alimentarias. Discursos aparte, el Pacto por México se encuentra en un impasse y la selección de los 400 municipios mencionados por Da Silva ha detonado dudas en la oposición sobre la metodología para identificar los municipios-objetivo, en un debate al que se llegó a partir de las pruebas que integró el PAN por el presunto operativo e “mapachería electoral” en Veracruz, y que devino en críticas a la titular de Sedesol. En su intervención, Rosario Robles ni siquiera aludió al escándalo y se concretó a destacar los aspectos coincidentes entre la Cruzada y los propósitos planteados por la FAO. “La clave de un gobierno democrático, eficaz, es identificar los problemas y tener la capacidad de enfrentarlos de forma decidida”, sentenció. Enseguida calificó como una vergüenza que un país con tantos avances tenga 7.4 millones de personas en pobreza extrema y carencia alimentaria (sin citar la fuente de su información). También subrayó la política pública asumida por Peña Nieto que, asumió, cuenta con “legitimidad social”. Entonces reveló que tiene medida la opinión pública respecto de la Cruzada contra el Hambre: ocho de cada 10 mexicanos quieren que el programa sea exitoso y se sentirían felices si logra sus objetivos; seis de cada 10 están dispuestos a actuar contra el hambre y, siete de cada 10 creen que es un “factor de unidad nacional”. Dirigiéndose a Peña Nieto, soltó: “Usted ha tenido el coraje y la fuerza para asumir este gigantesco reto. Lo ha hecho con altura de miras y visión de Estado. No es para menos. Está de por medio la dignidad de millones de mexicanos. “Usted nos ha instruido para actuar con un solo interés, el de México. Nos ha mandatado para no descansar mientras haya niños y niñas en nuestro país que se duermen sin comer”. Y añadió, todavía dirigiéndose al presidente: “No me cabe la menor duda que dentro de un año cuando celebremos, otra vez, el mes de la Cruzada contra el Hambre, usted podrá rendir muy buenas cuentas. Podrá decir, sin ninguna duda, que en México hay menos hambre y menos pobreza que cuando llegó a la presidencia”. Concluido el acto, Robles intentó seguir el paso a sus compañeros de gabinete y al Peña Nieto, pero se fue rezagando, de manera que al ser abordada por los reporteros, declinó responder y salió del lugar.

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