Arzobispo de Guadalajara pide reabrir el caso Posadas

jueves, 23 de mayo de 2013
GUADALAJARA, Jal., (apro).- En la víspera del vigésimo aniversario del asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, el arzobispo Francisco Robles Ortega invitó al gobierno federal a continuar las investigaciones y a no cerrarse en el supuesto de que su muerte fue por confusión o simple error. El segundo sucesor de Posadas Ocampo dijo que el prelado no fue ejecutado por error ni murió en un fuego cruzado —como asienta la primera versión que difundió la Procuraduría General de la República, entonces bajo el mando de Jorge Carpizo. Según Robles Ortega, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), el grupo interinstitucional que solicitó la reapertura del expediente Posadas y volvió a investigar el caso cuenta con elementos suficientes “para llevar por otros caminos la investigación y, por lo tanto, conducir a otros resultados” a los de la postura oficial. Dijo que si el gobierno federal tiene voluntad, deberá escuchar estos aportes para esclarecer, de una vez por todas, el caso del que aún no se ha hecho justicia. Juan Jesús Posadas fue victimado de 14 tiros “directísimos” —según el forense Mario Rivas Souza— a eso de las 15:45 horas del lunes 24 de mayo de 1993, en el estacionamiento del Aeropuerto Internacional de Guadalajara, cuando iba a recibir al nuncio Girolamo Prigione. El cardenal Robles expresó que “no debemos olvidar la necesidad de hacer justicia en este crimen que ha ofendido a la Iglesia, ha ofendido a la justicia, y que seguimos nosotros a la espera de tener absoluta claridad. Es cierto, se han hecho esfuerzos, ha habido respuestas pero en el fondo no creemos que haya total y absoluta claridad". Dijo que Posadas fue “un hombre e Iglesia, un apóstol”. Recordó que cuando mataron a Posadas era vicepresidente de la Comisión Episcopal Latinoamericana (Celam). Al cumplirse mañana dos décadas de su asesinato, el actual titular de la arquidiócesis presidirá una misa en la Catedral tapatía a las 6 de la tarde. Ahí, bajo el altar principal, descansan los restos del prelado.

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