Solalinde pedirá ayuda al Papa para encontrar a desaparecidos en México

martes, 23 de julio de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- A través del sacerdote Alejandro Solalinde, un grupo de familiares de desaparecidos en México pedirá al Papa Francisco que intervenga para dar con el paradero de estas víctimas de la violencia, informaron ellos mismos en una conferencia de prensa realizada hoy en el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro. “El Papa Francisco tiene toda la autoridad moral para pedir a las autoridades mexicanas que cumplan con su obligación de encontrar a estos desaparecidos”, señaló Solalinde. Agregó que los familiares no sólo pedirán al pontífice realizar esta presión sobre el gobierno mexicano, sino también que les brinde su apoyo moral y el de la jerarquía católica del país. La petición a Francisco –dijo Solalinde– será a través de cartas en las que los familiares darán sus respectivos testimonios. “Yo entregaré estas cartas a la nunciatura apostólica, para que esta representación diplomática se las haga llegar al santo padre”, precisó el sacerdote, quien dirige el albergue para migrantes Hermanos en el Camino, localizado en Ixtepec, Oaxaca. En la conferencia de prensa estuvieron presentes varios de los padres y madres de desaparecidos, los cuales leyeron ante los medios sus respectivas misivas dirigidas a Jorge Bergoglio. Rubén Alejandro Pérez Vilchis, padre de Laura Alexis Pérez, secuestrada en la ciudad de Pachuca, asegura que las autoridades no están investigando el paradero de su hija y por eso pide la intervención del Papa. Graciela Villagómez, madre de Edgar Islas, dice al pontífice en su misiva que lleva más de dos años buscando a su hijo, “por lo que ruego e imploro a usted su ayuda y la ayuda de las autoridades eclesiásticas”. En el mismo tenor está escrita la carta de Yolanda Montes Ortiz, madre de Teresa Gómez, secuestrada en Durango hace casi tres años, y Margarita Santizo Martínez afirma que su hijo, junto con otros dos compañeros, desapareció en Lázaro Cárdenas, Michoacán, en diciembre de 2009, “pero hasta el momento el Ministerio Público no ha hecho absolutamente nada por investigar su paradero. No sé si está vivo o muerto”. María Herrera Magdalena manifiesta que tiene cuatro hijos desaparecidos en el municipio de Atoyac, Guerrero, dos de ellos en 2008 y los otros dos en 2010. “Ojalá que mis lágrimas toquen su corazón”, le dice al Papa. Por su parte, Teresa Vera Alvarado, hermana de Minerva Vera, secuestrada en Oaxaca, apunta que ha “recorrido toda la República para encontrarla”, y se considera “una víctima más de toda esta ola de secuestros y asesinatos que están enlutando al país”. El padre Solalinde indicó que las misivas serán sólo una “muestra representativa” de las miles de desapariciones que hay en México, para que el pontífice tenga una idea de la “tragedia humanitaria” por la que atraviesa el país. Concluyó: “También le entregaré al Papa una síntesis que refleje el sentir y las ideas principales de estas cartas. Me aseguraré de que la nunciatura apostólica se les entregue. Ya veremos cuál será la respuesta del Papa. Ojalá y amoneste a nuestras autoridades, pues tiene la autoridad moral para hacerlo”.

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