Sin identificar siete decapitados hallados en Zacoalco de Torres

jueves, 4 de julio de 2013
GUADALAJARA, Jal., (proceso.com.mx).- Permanecen sin ser identificadas las víctimas decapitadas el martes pasado en un predio del municipio de Zacoalco de Torres. La noche de ese día fueron abandonadas siete cabezas humanas a la altura del kilómetro 17 de la autopista Guadalajara-Colima, ubicado en la parte sur de la zona metropolitana de Guadalajara. Las cabezas y otros restos humanos encontrados por las autoridades mostraban diferentes avances de evolución cadavérica y quedaron bajo resguardo de personal del Servicio Médico Forense (Semefo)  y del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF). Según la información difundida por la Fiscalía General del Estado de Jalisco, todos los cráneos localizados corresponden a varones de diferentes  edades  y fueron encontrados al interior de bolsas negras de plástico por parte de autoridades de Jalisco. Los restos descubiertos fueron trasladados a las instalaciones del Servicio Médico Forense (Semefo), en la ciudad de Guadalajara, lugar en el que se efectuarán los estudios correspondientes de ADN para tratar de identificar a quiénes pertenecían y  confirmar si están relacionadas con las partes de seis cuerpos que fueron asegurados durante el pasado mes de marzo a la altura de los kilómetros  8 y 10 de la carretera Sayula-San Gabriel, dos municipios de la zona sur afectados por el clima de inseguridad que priva en esa región. Entre las partes recuperadas por parte de Semefo -en esa ocasión- también se descubrieron  restos corporales de Candelario Domínguez, un integrante del equipo de escoltas asignado a la seguridad del exgobernador Emilio González Márquez, y quien había desaparecido de una de las orillas de la zona metropolitana desde finales de febrero y cuyos restos fueron identificados por un hermano del occiso, luego de la realización de pruebas de ADN. El hallazgo de las cabezas humanas ocurrió luego de la detención de tres sujetos –en el municipio de Zapopan- quienes revelaron la existencia de una casa de seguridad sobre el reconocido punto del kilometro 17 de la carretera Guadalajara-Colima y del predio asegurado por las autoridades, mientras que a uno de presuntos criminales se le decomisó una cámara fotográfica con imágenes de personas que previamente habían sido asesinadas, según trascendió. Esos hechos ocurrieron el martes  después de que la policía de Zapopan detuvo a los individuos que viajaban en una camioneta blanca de lujo Cadillac Escalade y una tipo Taho, después de que los sospechosos  privaron de la libertad a dos personas que “levantaron” en una de las calles cercanas al fraccionamiento Bugambilias y que posteriormente asesinaron en plena vía pública, en el rumbo de la colonia Los Cajetes, en Zapopan. Tras el doble crimen autoridades de la exvilla maicera solicitaron refuerzos para enfrentar a los criminales y así se inició una persecución en la que participaron policías de Zapopan, de Tlajomulco, de la Fiscalía General y de otras corporaciones, hasta que los asesinos optaron por bajar de las camionetas trataron de huir a pie, pero  entonces ya estaban cercados por las autoridades policíacas y fueron capturados en la colonia El Mante y puestos a disposición del Ministerio Público. En los vehículos decomisados se aseguraron una pistola calibre .40, dos fusiles AK 47, dos AR-15, un Fall, una subametralladora MP5, además de decenas de balas, casquillos, pasamontañas, fornituras, radios y teléfonos celulares, entre otras cosas. Los detenidos fueron identificados con los nombres de: Héctor Jesús de la Cruz, de 26 años de edad, oriundo del estado de Veracruz; José Antonio Godínez, de 23,  Oaxaca y José Luis López Gómez, de 21 y vecino del estado de Guerrero. Los tres fueron reconocidos por las autoridades estatales como integrantes de una banda de secuestradores, quienes mantenían privada de su libertad a una persona en una casa del fraccionamiento El Palomar, en donde mantenían encadenado al hombre secuestrado. Otras versiones indican que el descubrimiento de los siete cráneos  (en Zacoalco) ocurrió después de que autoridades municipales recibieron una llamada anónima en donde se denunciaba la existencia de esas osamentas en avanzado estado de descomposición.  

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