Jerarquía católica presiona a defensores de migrantes

martes, 20 de agosto de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- Sacerdotes y activistas que trabajan por los derechos de los migrantes centroamericanos denunciaron que la jerarquía católica intenta obstaculizar su labor y bloquear el trabajo de Las Patronas, las mujeres que dan de comer a los viajeros del tren, e intenta aislar al sacerdote Alejandro Solalinde. Fray Tomás González, director del acosado albergue de la 72, localizado en Tenosique, Tabasco, manifestó su preocupación debido a que el obispo mexiquense Guillermo Ortiz Mondragón, nuevo titular de la Pastoral de la Movilidad Humana, y sus colaboradores, “han hecho varios movimientos” que descontinúan el trabajo hasta ahora realizado desde la Iglesia católica. “Por ejemplo, han desconocido el trabajo de Las Patronas, que tienen 18 años de labor humanitaria, y su párroco las quiere meter a la estructura de la Iglesia. O lo que le hicieron a Solalinde, que no lo invitaron a una reunión que tuvieron en Tehuantepec; también ha dado declaraciones en el sentido de que los migrantes saben a lo que se atienen. Nos preocupan las decisiones que están tomando”, dijo el religioso que coordina la pastoral migrante en el sur del país. En entrevista con Apro, se dijo preocupado luego de leer que el obispo Mondragón, después del allanamiento del comedor de Huehuetoca, declaró “que los migrantes no son niños, que ellos sabían de los riesgos”. Ortiz Mondragón es también obispo de Cuautitlán y su diócesis tiene a su cargo la Casa del Migrante San Juan Diego, ubicada en Huehuetoca. En una nota publicada por El Universal después del ataque, se consigna que el prelado declaró: “Si ustedes asumieron el riesgo de venirse como migrantes, entonces toman el riesgo de que si salen de la protección que les ofrece la iglesia, ya es cosa de ustedes”. Por su parte, Norma Romero, quien forma parte del grupo de mujeres reconocidas internacionalmente por su labor de alimentar a los migrantes, en la comunidad de Las Patronas, Veracruz, reconoció que el párroco de su localidad comenzó a pedirles cuentas del dinero que recibían de las organizaciones internacionales para su labor humanitaria. “Ha sido triste saber que se está pensando más en la economía que en ayudar. El (sacerdote) ve que llegan a visitarnos al comedor pero no visita nunca el comedor, pero quiere que le estemos llevando cuentas todo el tiempo y no tenemos tiempo para ello”, dijo la representante del grupo que ha recibido diversos premios de derechos humanos. Según notas de prensa de medios veracruzanos, en Amatlán, el mismo pueblo donde desde hace casi dos décadas laboran Las Patronas, surgió un grupo llamado Vive Migrante que opera junto con el apoyo de la Iglesia católica y con la Pastoral de Movilidad Humana de la Diócesis de Córdoba, y realiza la misma labor. Lo anterior ocurrió a raíz de que Las Patronas empezaron a ser obligadas a acudir a misa y a rendir cuentas a la parroquia, y que se rebelaran de incorporarse a las estructuras eclesiásticas. En una nota de alcalorpolitico.com, después de decir que era católica, justificó su “independencia” con respecto a la Iglesia: “Vamos a misa los domingos, a la misa de 10 en La Patrona con el padre Julián Verónica, pero nos dedicamos más a organizar la comida de los migrantes y en ocasiones en la Iglesia quieren que participemos, por ejemplo, aquí en el día domingo que hacen fritangas, por eso preferimos estar aquí dedicadas a mantener la ayuda humanitaria a los migrantes, no descansamos ni un día, no podemos descuidar la labor”. Cuestionada ayer durante la Preaudiencia del Tribunal Permanente de los Pueblos, Romero dijo sobre el acoso que sufren: “Nuestro compromiso es con Dios. Desafortunadamente se ha dado el problema de que nuestro pastor está preocupado de que estemos recibiendo dinero, aunque nosotras siempre pedimos que la ayuda nos la manden en especie para que no se den esa clase de ideas”. Alejandro Solalinde, el director del Albergue Hermanos en el Camino, criticó que desde las cúpulas de la Iglesia católica intenten controlar a Las Patronas a partir de que comenzaron a ser famosos y a recibir dinero. “Si no las controla la jerarquía, si no es feligresía dócil, la desconoces. Y eso es grave porque Las Patronas son un símbolo a escala mundial”, dijo.

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