Prueba de fuerzas gobierno- empresarios

lunes, 30 de septiembre de 2013
Funcionarios del gobierno de Enrique Peña Nieto, encabezados por el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, no la tienen fácil para sacar adelante su propuesta de reforma hacendaria. De hecho, están en una prueba de fuerzas con representantes de los empresarios que, pese a los apoyos y canonjías de las que han disfrutado en los últimos años, protestan por lo que piensan es un atentado a sus privilegios.  En entrevista con Proceso, el presidente de la Canacintra advierte inclusive que, si se aplica en todos sus términos, la reforma fiscal hará huir del país a buena parte de la industria maquiladora.   Si bien no hay ruptura con los empresarios a causa de la reforma fiscal propuesta por el gobierno de Enrique Peña Nieto, es tal la presión que ejercen –irritados porque, dicen, la reforma los mete en una camisa de fuerza y los hará pagar más impuestos– que ya obligaron al secretario de Hacienda a reunirse con ellos. El próximo 2 de octubre, Luis Videgaray y su equipo especializado en la materia –encabezado por el subsecretario de Ingresos, Miguel Messmacher, y el jefe del Servicio de Administración Tributaria (SAT), Aristóteles Núñez– se sentarán a la mesa con representantes de las cúpulas empresariales del país para conocer y discutir los cambios y rectificaciones exigidos por la iniciativa privada. Se trata de un encuentro clave para el futuro de la reforma hacendaria, sometida a un duro embate por parte de los empresarios, quienes no escatiman recursos para llenar con sus críticas todos los espacios informativos –en prensa escrita, radio y televisión–, así como para empujar una poderosa maquinaria de cabildeo en las cámaras legislativas. Varios legisladores se han hecho eco de sus quejas y protestas, como se evidenció durante la comparecencia del secretario Videgaray, el jueves 26, ante el pleno del Senado de la República. No sólo senadores de oposición levantaron la voz contra algunas de las disposiciones tributarias propuestas por el gobierno. También del mismo PRI expresaron dudas y preocupaciones respecto de los presuntos beneficios de los cambios propuestos por el Ejecutivo. Y de esas modificaciones, particularmente la de generalizar la tasa del IVA en las zonas fronterizas –que de 11% pasaría a 16% general– y eliminar la exención del IVA a las importaciones temporales de las compañías exportadoras y aumentarles la base gravable para el pago del Impuesto Sobre la Renta. Estas modificaciones llevan clara dedicatoria para la industria maquiladora de exportación, en su mayoría extranjera. Los empresarios del ramo no se han expresado de manera pública y contundente, pero ya les advirtieron a sus dirigentes que si la reforma les complica la existencia se irán del país. Las consecuencias de ello no serían menores. El presidente nacional de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra), Rodrigo Alpízar Vallejo, refiere que después de la presentación oficial de la reforma hacendaria, el domingo 8, se ha reunido con todas las delegaciones de esta cámara en la zona fronteriza: “Me han comentado que tienen la instrucción de sus corporativos de regresarse a Estados Unidos si en México no existen las condiciones para hacer negocio”. Este es uno de los temas –dice– que más preocupa a la Canacintra, por las implicaciones graves que tendría: desempleo y desindustrialización. Y explica: “La industria maquiladora es de las que más IVA generan en el país; más de 40%. También es una de las principales generadoras de empleos, pero es una industria muy volátil. “Si a una empresa mexicana le quitan incentivos –fiscales y de otro tipo– no puede decir: ‘bueno, agarro mis fierros y me voy a Colombia o a Dallas a producir más barato’. Pero la empresa maquiladora sí lo puede hacer, y con la mano en la cintura. “Y no sólo se pueden ir porque acá se les incrementa la carga tributaria, sino porque en su país ya hay muchos incentivos para que se vayan. Por ejemplo, el boom energético en Estados Unidos les permite consumir el shale gas y la electricidad a un precio muy económico, que es uno de los grandes problemas que tenemos en México con la industria maquiladora. “Además, allá (en Estados Unidos) tienen otros incentivos que también los tientan para regresarse: seguridad y certeza, lo mismo jurídica que laboral. Los veo muy plantados en una posición: ‘es lo último que me faltaba, que me aumenten impuestos, para decidir irme de México’.” –¿No están exagerando? Las maquiladoras han sido muy apapachadas: además de las ventajas fiscales que ahora les quieren quitar, siempre han tenido facilidades para el pago del predial, del agua, la renta de los terrenos; se les condonan o se les exime del pago de algunos impuestos locales –se le plantea. –La mayoría de esos incentivos ya se agotaron, ya surtieron su efecto, se amortizaron. Numerosas maquiladoras tienen más de 10 años en México y ya hicieron uso de esos incentivos ofrecidos al principio para atraerlas al país. El problema se complica –dice Alpízar– porque el gobierno de Estados Unidos ha establecido una política de reindustrialización –para enfrentar su crisis económica y abatir el desempleo– que implica una repatriación de sus compañías establecidas en muchas partes del mundo. “Por ejemplo, 40% de las firmas americanas asentadas en China ya están en un programa para regresarse a Estados Unidos, con todo un paquete de incentivos.” El caso es grave, dice el entrevistado, porque si bien son pocas las maquiladoras –hay 6 mil 200 empresas, de las cuales 5 mil son de manufacturas–, cada una genera de 2 mil a 3 mil empleos. “Si empezamos a tener un proceso de desindustrialización de la frontera de México, pues entonces se va presentar un fenómeno social aún más grave. En esas regiones y en todo el país, por supuesto. “Con que te empiecen a desaparecer, bajita la mano, de 10 a 20 empresas por mes, en tres años, ya estás en un proceso acelerado de desindustrialización en el que perdiste casi 800 empresas, más de 20% de la industria maquiladora. El país no lo resiste”, dice Alpízar. (Fragmento del reportaje que se publica en Proceso 1926, ya en circulación)

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