Va la CNTE por el diálogo cara a cara con Peña Nieto

miércoles, 4 de septiembre de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- Pese al “músculo” que este día exhibió el magisterio disidente, tanto en esta capital como en ciudades del norte y sur del país, el gobierno federal mantuvo oídos sordos a los reclamos de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Por ello ahora los maestros apuestan a una mesa de diálogo con el presidente Enrique Peña Nieto, además de vetar y pronunciarse contra la publicación oficial de las leyes secundarias incluidas en la reforma educativa que, según los líderes de la CNTE, vulneran los derechos laborales de los docentes, ya que la evaluación aprobada por los legisladores exhibe un “espíritu punitivo”. Después de cuatro horas de pláticas con funcionarios menores de la Secretaría de Gobernación (Segob), el líder de la sección 18 de Michoacán, Juan José Ortega, se plantó ante cientos de maestros reunidos sobre la avenida Bucareli, en el centro de la Ciudad de México: “Dejamos el planteamiento claro: una mesa con el presidente de la República, quien tiene la obligación no nada más de dejar de publicar esta mal llamada reforma y la última ley reglamentaria (del Servicio Profesional Docente); tiene la obligación de vetarla, de dar condiciones a un gran debate nacional, de considerar las propuestas de los trabajadores de la educación, de respetar el derecho de los niños a una educación que transforme”, reclamó. Los dirigentes magisteriales también anunciaron que este jueves 5, a la una y media de la tarde, está prevista una reunión con el titular de la Segob, Miguel Ángel Osorio Chong, por lo que hicieron un llamado a sus bases a concentrarse de nueva cuenta en las calles aledañas a la dependencia federal. Fue un día largo para los maestros. Caí la tarde cuando los líderes informaban sobre los resultados de la reunión con funcionarios de la Segob. Una ligera lluvia caía sobre los rostros de los manifestantes. Ahí los dirigentes refrendaron las dos exigencias centrales que la CNTE pondrá en la mesa: no publicar las leyes secundarias de la reforma educativa en el Diario Oficial de la Federación (DOF), y sostener un diálogo directo con Peña Nieto. Por la mañana, miles de maestros se concentraron en el Auditorio Nacional para iniciar la ‘megamarcha’ que coronaría la llamada “jornada de insurgencia magisterial”. Cerca de las diez de la mañana partió el contingente de ese lugar con el objetivo de llegar al Senado, resguardado por enormes vallas de metal y cientos de granaderos, para después dirigirse a la sede de Gobernación. El Paseo de la Reforma fue testigo de las consignas, demandas y gritos de los profesores, quienes marcharon disciplinadamente, ordenados por secciones y en la retaguardia apoyados por afiliados al Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), quienes sosteniendo una gran lona, advertían: “¡Adelante CNTE, ni un paso atrás!”. Mientras, los comercios lucían sin clientes, vacíos o cerrados. Sólo los empleados salían a observar la movilización. De acuerdo con la Cámara Nacional de Comercio de la Ciudad de México, las protestas han dejado una merma de 27 millones de pesos diarios a establecimientos como hoteles, restaurantes, perfumerías y tiendas de ropa. Los que sí hacen “su agosto” son los vendedores ambulantes que tienen su clientela preferente entre los manifestantes. Ofrecen papas fritas, chicharrones, raspados, tehuacanes y sangrías preparadas; también videos y libros de protesta, elotes, lentes, impermeables, sombrillas, sombreros y hasta cinturones. Las movilizaciones de protesta son un mercado ineludible para quienes carecen de empleo. Con la ‘megamarcha’, las calles de la ciudad se desquiciaron: la avenida Insurgentes estuvo cerrada desde el Monumento a la Revolución hasta la glorieta del mismo nombre; el Paseo de la Reforma sin posibilidades para los vehículos. Ausente, el ruido cotidiano de cláxones y motores de vehículos en el corazón de la Ciudad de México. Por si fuera poco, estaciones del Metrobús y el Metro, cerradas Sólo retumban los pasos y consignas: “Si no hay justicia para el pueblo, que no haya paz para el gobierno”; “Pinches políticos, qué lástima me das, por unos cuantos pesos, las pinches nalgas das”. Pancartas que repudian a las televisoras: “Loret de Mola dice que la CNTE se mueve con recursos del gobierno… qué pendejo, no sabe que el pueblo vive y se mueve sin dinero”; “Los que mienten a la nación, Televisa y TV Azteca, distorsionan la información”. Pintas en “la esquina de la información”, en las paredes del Excélsior de la familia Vázquez Raña, exigen se consigne la verdad al momento de informar. En general, la marcha transcurrió sin percances, excepto en Bucareli, cuando algunos profesores intentaron derribar las vallas, aunque inmediatamente desde un altavoz se llamó a la calma y a no caer en provocaciones. Todo acontecía en tranquilidad, sin enfrentamientos, con todo y el docente “crucificado” y plantado frente a los granaderos; con todo y el ataúd negro que apuntaba a la “muerte de la educación pública”. Pese al enojo y los reclamos, también hubo espacio para la música. Sonaron tambores. Más allá, un trío de mujeres tocaba la Bamba, pero con letra adaptada, un son de repudio a la reforma laboral. Cayó la noche y Francisco Bravo, líder de la capitalina sección 9, auguró antes de romper filas: “El gobierno se encuentra en la gran disyuntiva. O le hace caso a miles de maestros que nos encontramos en las calles, o se somete a los poderes fácticos de Mexicanos Primero, de la OCDE… Hoy esta disyuntiva le va a dar una característica importante al sexenio. ¡No nos van a derrotar!”.  

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