Regresa la CNTE al Zócalo... sin dinero, sin paciencia y sin esperanza

viernes, 31 de enero de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- A la vanguardia de la marcha, escrita en una manta, se leía una cita del poeta argentino refugiado en México, Juan Gelman, recientemente fallecido: “La miseria es el único plato que a millones de latinoamericanos se les sirve cada día”. Era la primera vez que la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) pisaría el Zócalo de la Ciudad de México desde el pasado 13 de septiembre, cuando fueron desalojados por fuerzas federales, para protestar en contra de las reformas estructurales impulsadas desde el gobierno federal. Reunidos desde las 10 de la mañana en el Monumento a la Revolución, donde permanece el campamento magisterial en el corazón del país, profesores de Oaxaca, Michoacán, Chiapas, Veracruz, Estado de México, Durango, Campeche y Guerrero, cobijados por miembros del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), reunieron cerca de mil 500 voces para protestar por sus derechos laborales y la “defensa” del pueblo. Desde Gómez Farías, pasando por Insurgentes, Reforma, Eje Central, Juárez y 5 de Mayo, la disidencia avanzó con estandartes de cartulina, aludiendo sus consignas a los “abusos” del partido hegemónico en el país: “No a la PRIvatización”; “El gobierno nos reprime”; “¿Qué deje de luchar? PRImero muerto”, comenzaron los maestros que decían no estar dispuestos a renunciar a 34 años de lucha da la CNTE. Ambulantes y ciclistas se abrían paso entre los manifestantes que marchaban con el sol a plomo como instigador testigo. Se cubrían con sombrillas y pedazos de cartón. Pidieron disculpas a los capitalinos por las “molestias” que a muchos causan, “pero este maldito gobierno no se presta al diálogo, no escucha. Sólo así paran aunque sea un poco la oreja”, explicaban por megáfonos. Maestros y electricistas gritaron con rabia contra las medidas dictadas por la OCDE y el FMI para despojar de sus recursos a los países en desarrollo. “Y aquí sólo obedecen órdenes de la iniciativa privada”, decían, advirtiendo que 2014 traerá “la represión más fuerte” y “el desempleo masivo”. Pero con los pasos, las miradas y los hombros se fueron desplomando. Testimonios de entre la masa reconocían el cansancio acumulado. “Me da tristeza cuando el pueblo no se manifiesta ante los incrementos del gobierno a todo, cuando somos nosotros los que movemos al país, desde abajo, con nuestro trabajo y nuestros impuestos”, dijo el maestro Gonzalo, al sentir que las marchas han perdido fuerza y sentido. “Ya no somos los mismos”, explicó el profesor Francisco al enfilarse el contingente al Centro Histórico, que como todos los docentes sin rango político en el movimiento omite su nombre completo para evitar conflictos. “es raro volver así (al Zócalo). Se nos acabó la paciencia, el dinero y a algunos la confianza y las esperanzas. No vemos claro. Yo creo que a lo mejor ya nos jodieron”, dijo al tiempo que se escuchaba a miembros de la dirigencia repetir, una vez tras otra, lo que en los últimos meses: “vamos a echar abajo esta reforma (educativa)”. Tras dos horas de camino, al pisar la Plaza de la Constitución, el dirigente de la CNTE en Oaxaca, Rubén Núñez Ginés, calificó la jornada de histórica y resaltó que es el de los maestros un movimiento pacífico, violentado por el gobierno: “Para nosotros sigue siendo un espacio público, donde los ciudadanos de México tenemos la posibilidad y el garante de venir a protestar de manera pacífica. Cuando no hubo granaderos, cuando no hubo policías, como hoy, la marcha llegó de manera pacífica. Cuando hay enfrentamientos es por la policía. Llegar al Zócalo es un nuevo triunfo”, dijo para explicar que el plantón del magisterio no volverá por el momento a ese espacio, a reserva de lo que se decida en el congreso magisterial que se celebrará a mediados de febrero en Oaxaca. Pero en ese encuentro, advirtió, habrán de tomarse “decisiones muy serias ante la imposición de la reforma (educativa)”. “Para los que decían que la sección XXII (representativa de la CNTE en Oaxaca) se estaba retirando: esta marcha es histórica porque volvimos al Zócalo, de donde fuimos desalojados hace más de cuatro meses. (Desde entonces) nos han encapsulado, desgastado, hostigado, golpeado… Pero este movimiento no va a claudicar”, se escuchó al comenzar un mitin desde el techo de un autobús estacionado en la plancha del Zócalo, al negarles el gobierno capitalino acceso a un templete dispuesto para la manifestación que más tarde encabezaría el PRD contra la reforma energética. Los maestros toman como ejemplo al SME: “Más de cuatro años de decreto y siguen en pie de lucha”. El final quedó marcado por una consigna de la disidencia magisterial de Guerrero: “Cuidado, cuidado con Guerrero, estado, estado guerrillero”, lanzaron, de frente a Palacio Nacional.

Comentarios