Cumplimentan dos órdenes de aprehensión contra "El H"

martes, 7 de octubre de 2014
MÉXICO, D.F., (apro).- La Procuraduría General de la República (PGR) cumplimentó dos nuevas órdenes de aprehensión contra Héctor Alfredo Beltrán Leyva, El H, detenido el pasado miércoles 1 en San Miguel Allende, Guanajuato. En un comunicado, la dependencia precisó que una es por los delitos de delincuencia organizada, privación ilegal de la libertad en la modalidad de secuestro, contra la salud en la modalidad de colaboración al fomento, y posesión de cartuchos de uso exclusivo del Ejército, Armada o Fuerza Aérea. La segunda orden de aprehensión, agregó, es por el delito de delincuencia organizada en su modalidad de delito contra la salud. De acuerdo con el parte informativo, la primera orden fue librada por el Juzgado Tercero de Distrito de Procesos Penales Federales en el estado de Guerrero, con residencia en Acapulco, y la segunda por el Juzgado Primero de Distrito de Procesos Penales Federales en el estado de Tamaulipas, con residencia en Matamoros. La noche del pasado lunes 6, el Consejo de la Judicatura Federal informó que el viernes 3 la PGR había consignado a Beltrán Leyva y a su operador financiero, el empresario militante del Partido Verde, Germán Goyeneche Ortega, por un primer delito federal: portación ilegal de armas. Ambos fueron puestos a disposición de la justicia en el Penal del Altiplano, en el Estado de México, y en el de Puente Grande, respectivamente, dentro de la causa penal 79/2014. En la edición que circula esta semana (1979), la revista Proceso publicó un reportaje en el que detalla que averiguaciones previas de la PGR y declaraciones de testigos que obran en expedientes a los cuales tuvo acceso el semanario, indican que por lo menos desde el año 2000 esa dependencia sabía de la presencia e intereses de los Beltrán Leyva en Querétaro, donde residía El H. Así consta en la causa penal 16/2001-III y en la averiguación previa 15/2008, donde están vertidas decenas de declaraciones ministeriales de testigos protegidos, exsocios de los Beltrán Leyva o del Cártel de Sinaloa, y coacusados. En su testimonio rendido ante la PGR en 2000 el empresario Bargueño Urías, cómplice de Arturo Beltrán Leyva, reveló que éste tenía propiedades y empresas en Querétaro desde los noventa, entre ellas una casa en la colonia Cimatario, una residencia en el exclusivo fraccionamiento de Juriquilla, y una empresa llamada Automotriz de Querétaro. Gracias a esas declaraciones la PGR también sabía desde hace más de una década que El H se hacía pasar por empresario a fin de cumplir los fines encomendados por la organización criminal: Lavar dinero a través de empresas legales, contactar a funcionarios públicos para sobornarlos y estar atento de las campañas políticas para dar financiamiento en tiempos electorales y después cobrar favores. Son siete los hermanos Beltrán Leyva según se tiene registrado en fichas de la Policía Federal que datan de 2007: Arturo, Alfredo, Carlos, Héctor, Amberto, Mario Alberto y Gloria. La información gubernamental indica que sólo los primeros cuatro estarían directamente implicados en el narcotráfico. Durante años Arturo, El Barbas y el mayor del clan, dirigió los negocios criminales con una feroz violencia. Pero cuando había que hacer contacto con un nuevo funcionario en la administración pública y empresarios, enviaba a Héctor, afamado por ser de trato más amable y hábil para desenvolverse en reuniones sociales; por eso también tenía el mote de El Elegante. Según las declaraciones ministeriales rendidas en su contra desde el año 2000, si hay un miembro de la delincuencia organizada que puede hablar de la amplia red de corrupción tejida por la organización en los sexenios del PRI y el PAN ese es Héctor Beltrán Leyva, quien igual se reunía con jefes de la PGR, de la Policía Federal y con policías estatales para pagar sobornos, que con empresarios para lavar dinero. Según un informe de inteligencia elaborado por el Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia de la PGR (Cenapi), el principal punto de soporte de El H tras la muerte de su hermano Arturo para mantener las operaciones criminales de la organización fue su “experiencia para generar articulaciones entre la economía legal y la economía delictiva. De ahí que la fachada de empresario le era indispensable”.

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