Extorsionan a migrantes que escoltaron a la Caravana de Madres

martes, 25 de noviembre de 2014
ATITALAQUIA, Hgo. (apro-cimac).- A su llegada a esta ciudad, la Caravana de Madres Centroamericanas se topó con un grupo de 35 migrantes, todos varones, que las escoltaron hasta la Casa del Migrante Samaritano, ubicada en la localidad de Bojay. Una vez ahí, los migrantes denunciaron a los integrantes de la Caravana que 12 de sus compañeros fueron víctimas de extorsión por parte de dos presuntos delincuentes. Edwin Canales, un hondureño de 30 años, comentó que las víctimas procedían de Huehuetoca, Estado de México, y que al bajar del tren y encaminarse al refugio fueron seguidos por dos sujetos que también viajaban con ellos y que estaban armados. Los desconocidos caminaron con ellos por las vías del tren y de pronto dieron alcance a 12 migrantes, entre ellos Olga, una guatemalteca de 26 años. Edwin relató que los sujetos llevaron al grupo hasta unos matorrales donde probablemente los extorsionaron. Inmediatamente, dijo, dieron parte a la policía que atrapó a los presuntos delincuentes, pero también se llevaron a los migrantes para que testificaran. Los soltaron hasta las 11 de la noche de ayer, sin que se hubiera iniciado la denuncia. Olga narró a esta agencia que hace 15 días salió de su natal Guatemala con la idea de llegar hasta Nebraska, Estados Unidos, y que todo iba bien hasta que fueron interceptados por dos asaltantes que les pidieron una “cuota” para dejarlos llegar hasta el albergue. “Nos tuvieron, pero estaban esperando a que llegara más gente a traernos; nos iban a llevar, no dijeron a dónde, sólo que si no pagamos la cuota de mil dólares (13 mil 650 pesos mexicanos) nos iban a matar”, dice. Según su versión, estuvieron retenidos por espacio de tres horas; incluso, a uno de sus compañeros de viaje lo amarraron porque decían que él era el líder. Sin embargo, ella y el resto de los migrantes insistieron en decir que no tenían dinero, lo cual era cierto porque días antes fueron asaltados y se quedaron sin nada. Olga es madre de tres niños de nueve, seis y tres años de edad. Todos se quedaron en Guatemala. “No me decían nada, pero se paseaban y se nos quedaban viendo. Uno decía sólo va de jugar la pistola y se me va un tiro”, recuerda. De los 12 migrantes, dos decidieron abstenerse de presentar la denuncia luego de que el Ministerio Público se resistió a levantar el acta y amagó con dar parte al Instituto Nacional de Migración (INM). -¿Seguirás tu viaje?”, se le pregunta. La mujer responde: “La verdad ahorita no sé; entré en shock cuando llegaron los policías. Yo sólo dije: ‘Si me deportan me voy’, pero voy sana, no me han hecho nada”. Ayer las personas sin documentos de estancia legal que llegaron a la Casa del Migrante Samaritano acompañaron a las madres en su paso en esta entidad. Ellas continuarán su camino por Hidalgo hacia San Luis Potosí, al norte del estado. Olga y sus compañeros de viaje tendrán que acordar si deciden  denunciar ante las autoridades, continúan su camino a Estados Unidos o regresan a sus países de origen. “Queremos ir a verificar si en verdad los detuvieron (a los asaltantes), porque más atrás vienen más compañeros inmigrantes y les puede pasar lo mismo que a nosotros”, dice.  

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