"Me dijeron que me iban a desaparecer como los de Ayotzinapa", relata alumno de Filosofía

sábado, 29 de noviembre de 2014
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Sandino Bucio, el estudiante de la UNAM detenido por presuntos policías federales vestidos de civil la tarde de este viernes, relató que vivió las peores  horas de su vida tras ser sometido y puesto a disposición de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia  Organizada (SEIDO). Tras ser liberado, el alumno de la Facultad de Filosofía y Letras dio una conferencia de prensa este sábado en la cual relató los momentos vividos durante su detención. Bucio Dovalí indicó que en las inmediaciones del Metro Copilco, al sur de la Ciudad de México, dos sujetos intentaron meterlo a un auto particular, pero al no lograrlo se sumaron otros dos. Agregó que lo recostaron en el asiento trasero y sus piernas quedaron por fuera, por lo que arrastraron mientras el auto circulaba por el Eje 10. “Empezaron a revisar mi mochila. Me obligaron con una pistola en la cabeza para que dijera mis contraseñas de mis redes sociales”, explicó el joven. Luego fue cuestionado sobre sus contactos, aunque no le señalaron alguno en particular. “Alcancé a ver que tomaron la ruta del Eje 10, luego Viaducto, Tlalpan, llegaron al Centro, tomaron Eje Central, pasamos por Bellas Artes y a media cuadra de la Alameda se detuvieron durante media hora”, dijo Bucio. Posteriormente fue llevado cerca del Monumento a la Revolución, donde lo pasaron a una camioneta negra. “Ahí subió otro sujeto al que le decían El Jefe. Él fue el que más me golpeó el rostro”. Sandino señaló que el sujeto lo amenazó con violarlo, que lo iba a desaparecer como a los normalistas de Ayotzinapa y que lo llevaría a una bodega. Incluso le arrancó un pedazo de cabello. "Cuando más miedo sentí fue en la parte en que ellos decían que ya los estaba siguiendo un policía de la PGR y se tenían que ir en chinga. Aceleraron el coche por varias cuadras y como que estaban huyendo de otro tipo de policía”, expuso. Recordó que oyó a sus captores hablar por teléfono, aparentemente con sus jefes, quienes no se ponían de acuerdo sobre el lugar a donde lo llevarían. Al llegar a la SEIDO, continuó, escuchó que les pidieron entrar lento para no levantar sospechas. Dentro de las instalaciones le limpiaron la sangre, lo peinaron, le cambiaron la playera ensangrentada. “Me dijeron que si me preguntaban qué me había pasado que dijera que me había caído, que yo era poca cosa para ellos, porque ya se habían enfrentado con Los Zetas y que le habían dado un susto a los Guerreros Unidos, que entonces desaparecer a un estudiante no era problema”, relató. Los policías acusaban a Sandino de portar un explosivo en su mochila, aunque nunca presentaron pruebas. Bucio Dovalí afirmó que esto es totalmente falso y reiteró que él no traía consigo artículos de ese tipo. Indicó que vivió cuatro horas de terror que han sido las peores de su vida ya que no sabía qué le iba a suceder. El estudiante admitió que tiene miedo de que los policías agresores tomen represalias contra su persona y su familia. No obstante, anunció que continuará en el activismo estudiantil aunque con más precauciones. Sandino agradeció a sus compañeros el apoyo que le brindaron para que fuera liberado. Su madre, Cristina Dovalí, dijo que gracias a la movilización de personas que conocen a Sandino, el joven pudo quedar en libertad. Agregó que ella se enteró de la detención de su hijo a través de la página de Facebook “No están solo”, que surgió luego del movimiento #YoSoy132, conformada por padres de jóvenes activistas. Por su parte, la UNAM manifestó su “rechazo absoluto a la forma imprudente” en la que los policías procedieron contra el alumno de la Facultad de Filosofía y Letras. En un comunicado la institución exigió que en este caso se siga el proceso legal y se respeten plenamente los derechos fundamentales de las personas. Además, pidió que “se actúe con sensibilidad y con apego al marco jurídico y que cesen los actos que no atienden el fondo de ningún problema y que, por el contrario, sólo polarizan la situación, que es muy preocupante. “Cualquier tipo de violencia, con independencia de la forma que adquiera y del origen que la genere, debe ser rechazada con toda energía”. Pidió a los universitarios “rechazar las provocaciones que nos afectan y expresar, con toda libertad, las opiniones que sostenemos con la única limitante de no afectar a terceros ni al trabajo de nuestra casa de estudios”. En tanto, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) dio a conocer que abrió un expediente de queja por la detención con violencia del estudiante. El organismo señaló que en cuanto tuvo conocimiento de los hechos se trasladó a la SEIDO para verificar el estado de salud de la víctima y su situación jurídica. Además, se puso en contacto con sus familiares a quienes brindó asesoría y acompañamiento hasta la liberación del alumno. Añade que como parte de la investigación, solicitará los informes respectivos a las autoridades señaladas responsables y en su comento emitirá la determinación correspondiente.

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