Irrumpió mexicano durante el Nobel para que caso Ayotzinapa siguiera en las noticias

miércoles, 10 de diciembre de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- “Please Malala, México, please”, alcanzó a decir Adán Cortés Salas antes de ser detenido por agentes de la Policía de Noruega que custodiaban la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz en el ayuntamiento de Oslo. El joven subió al estrado cuando la adolescente paquistaní Malala Yousafzai y el presidente de la Marcha Global contra el Trabajo Infantil, el indio Kailash Satyarthi, posaban con la medalla y el diploma del galardón. Adán se acercó a Malala y, desdoblando una bandera mexicana con una mancha roja, trató de pedirle que no se olvidara de México. Según Austin Cortés Salas, hermano gemelo de Adán, de 21 años y estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas (FCPyS) de la UNAM, el martes pasado su familiar le confesó que iba a manifestarse durante la ceremonia con la finalidad de exigir paz para México. Específicamente, señaló Austin, su hermano quería que el asunto de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa siguiera en las noticias. También le dijo que si lograba su cometido estaría más seguro en Noruega porque si lo deportaban a México el gobierno podría hacer uso de la violencia y la intimidación. Por ello, tras su detención, pidió asilo político a Noruega. Antes Adán, quien se encontraba de vacaciones por varios países, se manifestó en público, en Costa Rica, portando la bandera de México, pero su hazaña no tuvo el mismo impacto que la de este miércoles. Burló la seguridad La forma en que el estudiante de Relaciones Internacionales se coló a la ceremonia de premiación es un asunto que aún investiga la Policía de Noruega. Al principio se dijo que el mexicano se había acreditado como periodista, incluso llevaba una cámara fotográfica al cuello cuando interrumpió la ceremonia, pero esa versión fue rechazada por la Policía noruega. Informó que el joven no tenía invitación para acceder al ayuntamiento ni estaba acreditado como periodista y especuló sobre cómo se pudo haber colado en medio de un grupo de gente para burlar el control de entradas y de identificación personal. John Fredriksen, portavoz policial, lamentó la “violación de la seguridad”, pero hizo hincapié en que la integridad física de los invitados, entre ellos la familia real noruega y otras autoridades, no corrió peligro en el interior del recinto. “Para entrar en el ayuntamiento hay que pasar un control interno con máquina de rayos X y detector. Fue revisado y sus objetos personales comprobados. Llevaba una cámara de fotos, un teléfono móvil y un llavero (…) Es físicamente imposible atravesar ese punto con armas u objetos similares”, afirmó el portavoz. Añadió que Adán “está interesado en la situación política de México y solicitó asilo político el martes”. Además informó que el joven permanecería bajo custodia hasta ser formalmente interrogado. Por la noche, en un comunicado difundido por el diario Afteposten.no la policía de Oslo informó que Adán fue acusado de interferencia y sería remitido a la Policía Nacional de Inmigración. Según el boletín, el estudiante de la UNAM seguía siendo interrogado la noche de este miércoles para aclarar los motivos que lo orillaron a realizar la irrupción en el evento y no sería liberado. Tampoco le dieron derecho a un abogado, señaló la Policía de Oslo. En tanto, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), informó que fue notificada de la detención e informó que ofreció asistencia consular a Adán, “en caso que así lo requiera”. En entrevista con la televisora pública NRK, el embajador de México en Noruega, Luis Javier Campuzano Piña, quien asistió a la ceremonia y fue testigo de lo ocurrido, consideró “legítima” la causa que llevó al Adán a protestar pero dijo que “se equivocó de lugar”. “Lo sentimos y lamentamos que el joven haya interrumpido la ceremonia, pero entiendo el mensaje de solidaridad (que quería transmitir). Trató de demostrar solidaridad a los familiares y exigir justicia para los normalistas. Sin embargo, no era la forma correcta de hacerlo ni el lugar adecuado”, subrayó. Polémica en redes La hazaña del estudiante de la UNAM generó polémica en las redes sociales con mensajes en pro y en contra. Algunos alabaron la valentía del joven por haberse infiltrado en la ceremonia del premio Nobel de la Paz y llevar hasta ahí la exigencia de justicia para los normalistas de Ayotzinapa. Otros criticaron su atrevimiento por irrumpir en la ceremonia y arrebatar la atención sobre la entrega del permio a la joven paquistaní y el activista indio. En su cuenta de Facebook, que por la tarde fue cerrada, sus amigos le expresaron mensajes de felicitación y apoyo. El lunes pasado, luego de que la Procuraduría General de la República (PGR) confirmara que algunos de los restos encontrados en Cocula pertenecían al estudiante Alexander Mora, uno de los 43 normalistas desaparecidos, Adán escribió en su cuenta de Facebook: “Sinceramente cuando leí esto lo hice con lágrimas, un joven mexicano de 19 años, su delito ser estudiante y alzar la voz inconforme ante un gobierno corrupto”. En su cuenta de Twitter se describe así: “Nunca me arrepiento de nada, nunca me quedo con ganas de nada”.

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