Concluye Caravana de Madres con localización de nueve desaparecidos

lunes, 8 de diciembre de 2014
TAPACHULA, Chis. (apro-cimac).- Con tres reencuentros y la localización de seis personas desaparecidas, concluyó el pasado domingo la X Caravana de Madres Centroamericanas “Puentes de Esperanza”. El epílogo de la travesía por el país fue la ubicación de María Luisa Herrera, una hondureña que salió de su país en 2006 con destino a Estados Unidos, misión que no pudo concluir, pero se quedó a residir en México. Ella fue encontrada el pasado viernes 5 en esta frontera chiapaneca. Ese día, una comitiva de nueve madres recorrió bares y restaurantes de esta ciudad con la idea de encontrar pistas de sus desaparecidos, entre ellas la hondureña Dilcia Verónica Herrera, quien salió de su país el 3 de diciembre de 2002. La madre de Dilcia no pudo venir a esta caravana pero envió la fotografía de su hija para que fuera exhibida en lugares públicos. La comitiva de la caravana llevó la fotografía de Dilcia al recorrido por los restaurantes y bares de Tapachula. Esa imagen estuvo en cada lugar donde las mujeres se detuvieron a exponer sus casos y por fortuna en cada lugar hubo jóvenes –que trabajan como meseras– que dijeron conocer a Dilcia o haberla visto. Algunas de ellas comentaron que la mujer de la fotografía se les “hacía conocida”, pero la que ellas habían visto era más delgada; las afirmaciones se repitieron varias veces lo que daba lugar a una pista más sólida. Al final del recorrido, la comitiva llegó a un bar donde una mujer dijo conocer a Dilcia y su domicilio. Con esa información las madres se trasladaron a la casa donde presuntamente vivía Dilcia. Pero quien la recibió no fue Dilcia, sino su hermana María Luisa Herrera, a quien sus familiares daban por muerta desde hace tiempo. El encuentro entre las madres centroamericanas y María Luisa se volvió confuso hasta que pudieron explicar lo sucedido. Dilcia y María Luisa son hermanas; la primera salió de Honduras en 2006, cuatro años después que su hermana María Luisa, quien salió en 2002. Su madre no había vuelto a saber nada de ambas, y para esta caravana sólo se mostró la fotografía de Dilcia. La noche del pasado viernes, María Luisa Herrera, de ahora 27 años y sus dos hijos menores de edad de nacionalidad mexicana, llegaron al Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdoba, donde la Caravana de Madres centroamericanas la recibió con júbilo. Entrevistada por los medios de comunicación, María Luisa contó que se quedó a vivir en Tapachula y que sin querer perdió comunicación con su familia. “De hecho tenía el número de mi mamá y de mi hermana, o se me perdió, pero yo marcaba y nadie me contestaba, y con el último (número telefónico) que me dio mi mamá me contestaba otra mujer que me decía que no conocía a mi mamá”. Sobre el encuentro con las madres centroamericanas dijo estar contenta. “Estoy feliz porque al fin voy a saber algo de mi mamá y pues triste por otro lado, le pido a Dios ojalá encontrar a mi hermana. Yo no sabía que ella había salido para acá. De hecho estaba pensando en ir en febrero a Honduras”, dice María Luisa quien sobrevive trabajando de noche como mesera en un bar-restaurante. Ahora lo que sigue es que Leonor Hernández, madre de estas hermanas, pueda hablar con su hija, mientras continúa la búsqueda de Dilcia. Logros de la caravana Con las pistas recabadas en su recorrido por 23 poblaciones de 10 entidades del país se logró el reencuentro, en Veracruz, del hondureño Oswaldo Martínez Guerra y su hermana Leonila Guerra, después de 17 años, también el de José Yanel Navarro Valle y su madre María Delmi Navarro, tras 15 años, ambos de Honduras. Otra hondureña afortunada fue Juana Oliva Vázquez, quien localizó a su hijo Carlos Humberto Murillo en el reclusorio de Santa Martha Acatitla del Distrito Federal, donde purga una sentencia de 50 años de prisión por el delito de homicidio. “Casualmente” las autoridades del Reclusorio Norte entregaron a la caravana una lista de centroamericanos detenidos. Apenas hace un par de días las madres terminaron de revisarla y encontraron que también están presos los hondureños Orlin Ulises Velázquez Murillo y Adán Murillo Sánchez. Ambos eran buscados por sus madres María del Carmen Murillo García y Herlinda Sánchez, respectivamente. Además de estos casos, el Movimiento Migrante Mesoamericano logró saber el paradero de cuatro personas más que estaban desaparecidas: la hondureña Karla Patricia Sánchez, la salvadoreña María Teresa Heredia y el salvadoreño Julio César Rivera, quienes ya están en contacto con sus familiares en sus países de origen.

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