A Peña le ha faltado un poco de empatía y menos soberbia: De la Fuente

lunes, 8 de diciembre de 2014
México D.F., (apro).- El exrector de la UNAM Juan Ramón de la Fuente afirmó hoy que al gobierno de Enrique Peña Nieto le ha faltado un poco de empatía y menos soberbia en el caso Ayotzinapa. En declaraciones a Radio Fórmula, el actual presidente de la Asociación Internacional de Universidades añadió que ambos elementos han estado ausentes tras de la desaparición de los normalistas. "Creo que esos elementos han estado muy ausentes a lo largo de toda esta protesta social, es decir, el lado humano que es tan importante en prácticamente todo lo que hacemos y dejamos de hacer en nuestras vidas y lo está también en la política, por supuesto”, dijo. En su opinión, ese lado humano se dejó a un lado, nunca se incorporó, el cálculo político fue muy frío, dejó a un lado esa dimensión humana y en consecuencia la protesta no se ha logrado entender cabalmente. De la Fuente sostuvo que detrás de las protestas hay un México muy dolido y "cuando alguien está dolido, necesitamos todos que nos acompañen, que nos consuelen, que nos apoyen, que nos entiendan”. Ayer en un artículo publicado en el diario El Universal, el médico psiquiatra cuestionó: ¿Dónde está la dimensión humana del análisis de la protesta? ¿Dónde han quedado las decenas de miles de madres, que en los últimos años han perdido a sus hijos? ¿Dónde están las familias, los niños huérfanos?". Ayotzinapa es, dijo, una “gran tragedia”, y lo que hace, entre otras cosas, “es destapar toda una gran emotividad que ha estado presente en amplios sectores de la población del país, agraviados en los últimos años, y "creo que eso explica mucho mejor o le da por lo menos una dimensión muy importante a la protesta, que no puede nada más verse en términos estrictamente de un cálculo político frío, que además me parece que ha conducido a un diagnóstico erróneo y por eso el símil con el cuadro clínico". Los mensajes que el gobierno peñanietista ha emitido hasta ahora, subrayó, evidentemente no reflejan ninguna calidez. Por el contrario, sostuvo que prevalece un sesgo de soberbia. "Ahí la ambición debe ir acompañada de modestia, necesitamos ver todos los mexicanos gobernantes a los que verdaderamente les importe la gente, que pueden transmitir con genuinidad eso que a veces se siente y a veces no, y que se llama empatía y creo que eso es lo que ha estado ausente y me parece no es una ausencia menor". Concluye: "Veo un México dolido, veo un México agraviado, veo un México enojado, veo un tejido social llagado, que se va a seguir quejando, pero no veo a un México en una etapa de deterioro irreversible, pero sí habría que empezar por cambiar en estos aspectos que parecieran de forma, pero son de fondo".

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