Legionarios piden perdón y renuevan dirigencia

jueves, 6 de febrero de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).—La congregación de los Legionarios de Cristo pidió hoy perdón por los abusos sexuales contra menores de edad cometidos por su fundador, el sacerdote Marcial Maciel, a quien descalifica por sus “actos inmorales” y su fuerte adicción a las drogas. El Capítulo General de la Legión --la más alta autoridad interna de esa congregación religiosa-- emitió hoy un histórico documento autocrítico en el que señala: “Reconocemos con tristeza la incapacidad inicial de creer los testimonios de las personas que habían sido víctimas del P. Maciel, el largo silencio institucional y, más adelante, los titubeos y errores de juicio a la hora de informar a los miembros de la congregación y a las demás personas. Pedimos perdón por estas deficiencias que han aumentado el dolor y desconcierto de muchos”. Y recalca: “Nos apena que muchas víctimas y personas afectadas hayan esperado en vano una petición de perdón y de reconciliación por parte del padre Maciel y hoy queremos hacerla nosotros, expresando nuestra solidaridad con todas ellas”. Luego de pedir “la misericordia de Dios” para el padre Maciel, quien falleció en 2008, reconoce que éste abusó incluso de jóvenes seminaristas, era adicto a las drogas y llegó a plagiar documentos de otros autores que hizo pasar como suyos para normar la vida espiritual de la Legión. “Queremos expresar nuestro hondo pesar por el abuso de seminaristas menores de edad, los actos inmorales con hombres y mujeres adultos, el uso arbitrario de su autoridad y de bienes, el consumo desmesurado de medicamentos adictivos y el haber presentado como propios escritos publicados por terceros”, dice el documento. También “reprueba firmemente” la doble vida que llevaba Maciel, pues se presentaba como guía espiritual pero a la vez tenía mujeres e hijos que ocultó durante varios años. Así, la Legión desecha drásticamente a su fundador como modelo a seguir, algo nunca antes visto en las congregaciones religiosas, cuyos fundadores suelen incluso tener el rango de santos, como San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús; o San Francisco de Asís, de los franciscanos, por citar solo dos casos. Esta sorpresiva mea culpa de la Legión es la respuesta que da al Comité de los Derechos del Niño de la ONU que ayer, miércoles, le pidió a la Santa Sede denunciar ante la policía a todos sus sacerdotes pederastas, señalando además que el Vaticano tiene una conducta institucional de protección a estos “criminales”. Por otro lado, la Legión también informa que el nuevo director de la congregación es el sacerdote Eduardo Robles Gil Orvañanos, quien fue electo el pasado 20 de enero y luego ratificado por el Papa Francisco. Oriundo de la ciudad de México, Robles fue nombrado, en 2011, miembro de la Comisión de Acercamiento para atender a las víctimas de Maciel. Desde el anterior pontificado hasta la fecha, los Legionarios de Cristo están siendo sujetos a una minuciosa revisión vaticana ordenada por el Papa Benedicto XVI, quien en 2006 condenó a Marcial Maciel al ostracismo. Esa misma línea correctiva la retomó el actual Papa, Jorge Bergoglio. Actualmente los Legionarios están en una situación especial, pues no dependen de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada, instancia vaticana que regula a las congregaciones religiosas de todo el mundo, sino que dependen directamente del Papa, a través de un “delegado pontificio” nombrado ex profeso, monseñor Velasio De Paolis. Todavía el pasado 31 de enero, monseñor José Rodríguez Carballo, secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada, recalcó esta situación anómala de los legionarios, al señalar que “volverán a la normalidad” solo por una “decisión del Santo Padre”. De esta manera, según se especula en los círculos eclesiales, la actual solicitud de perdón por parte de los Legionarios no es producto de una decisión interna, sino más bien es una instrucción papal ante los señalamientos de la ONU en el sentido de que la Santa Sede encubre a sus pederastas, cuyo caso más ilustrativo es precisamente el de Marcial Maciel.

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