"No pararé de denunciar la impunidad": Rigoberta Menchú

martes, 25 de marzo de 2014
TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis. (apro).- La  indígena guatemalteca Rigoberto Menchú, Premio Nobel de la Paz 1992, advirtió que mientras pueda hablar no dejará de denunciar el abuso del poder y la impunidad. De visita en esta ciudad, donde impartió la conferencia “Cultura de paz por una justicia incluyente”, Menchú Tum dio un saludo en su lengua ancestral –que no lengua materna, dijo–, la maya quiché, y recordó que hace 36 años llegó a Chiapas huyendo de la guerra  en su país. En el seno del Poder Judicial del estado, ante jueces y magistrados, Rigoberta Menchú presentó a su hija Anita Menchú, a quien por muchas décadas dejó de ver, debido a que en los albores del conflicto armado en Guatemala tuvieron que separarse. La Premio Nobel de la Paz encontró a su hija en una comunidad de Chiapas, ya con dos hijas. Durante su discurso se describió como una ciudadana del mundo que no parará de denunciar la impunidad y el agravio a los pueblos marginados de su país y otras latitudes. “Mientras yo siga viva y pueda hablar, no pararé”, subrayó. Previo a una reunión con jueces de paz y conciliación de diversas etnias de la entidad, Menchú Tum celebró el significativo avance de la justicia indígena y los juicios en los pueblos originarios, pues no es fácil ni justo enfrentar un proceso impartido por una cultura occidental impuesta en estos 500 años, apuntó. También habló de la necesidad de buscar un tipo de educación que ayude a “impulsar a nuestros semejantes, al otro ser humano”. La indígena quiché, quien en 1998 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, manifestó que el avance de la justicia indígena no ha sido fácil en estos pueblos latinoamericanos, pero hay avances notables. Ante los jueces de las etnias chol, tzotzil, tzeltal, tojolabal, zoque y otros pueblos indígenas de Chiapas, dijo que debe ponerse atención a todos los delitos, pero en especial al feminicidio, que es tipificado de lesa humanidad. “Se debe castigar en cualquier parte del mundo”, puntualizó. Añadió: “No vengo a darles una receta, pero me ha funcionado el código del respeto, de la gratitud y la complementariedad, conceptos que se deben aplicar en la educación para la paz”. Asimismo, pidió recordar que la humildad es hermosa en el servicio cuando se está frente a algún cargo, y más en la impartición de justicia. “Es una labor extraordinaria la humildad del juez con sentimiento humano, cariñoso”, sostuvo. No obstante, si un juez no está actualizado con las normas, tampoco será un buen juez, atentará contra la dignidad del juez y de la víctima, destacó. Y concluyó: “Hay que agradecer el conocimiento y la sabiduría que no nace en los libros, sino en el caminar del ser humano”. A la conferencia que ofreció Rigoberta Menchú asistieron el presidente del Poder Judicial estatal, Rutilio Escandón, y la madre del gobernador, Leticia Coello.  

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