EU aplica sanciones a cinco lavadores de dinero de Caro Quintero y "El Azul"

jueves, 10 de abril de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- El gobierno de Estados Unidos puso en su lista negra a cinco personas vinculadas con el empresario tapatío Alejandro Sánchez Garza, quien en agosto del año pasado fue sentenciado a cinco años de prisión por la justicia texana al comprobarse que en sus empresas lavaba dinero de la organización criminal dirigida por Rafael Caro Quintero y Juan José Esparragoza Moreno, El Azul, ambos prófugos de la justicia. La resolución del Departamento del Tesoro también alcanza a 10 empresas, entre ellas nueve inmobiliarias y el restaurante Bocados de Autor S.A. de C.V., mejor conocido como Lucrecia Bar. Las personas boletinadas por el gobierno estadunidense son: José, Fernando y Javier Sánchez González, primos de los hermanos Sánchez Garza, así como a María Aurora Contreras Sánchez y Eva Luz Rosales Morfín. Según el Departamento del Tesoro todos ellos actuaban " en nombre de los miembros de la familia Sánchez". "La designación de hoy se dirige a aquellos que se esconden detrás de las operaciones de bienes raíces aparentemente legítimos con el fin de apoyar las actividades de los imperios financieros ilícitos del narcotráfico liderado por Rafael Caro Quintero y Juan José Esparragoza Moreno", dice el parte oficial. En junio de 2013 el Departamento de la Oficina del Tesoro de Control de Activos Extranjeros designó a la familia Sánchez Garza como "responsable del desarrollo de comunidades residenciales en Zapopan" en nombre de Quintero y Esparragoza. "La investigación que llevó a estas designaciones fue el resultado de los esfuerzos de colaboración de Hacienda y la Administración de Control de Drogas", resaltó el Departamento del Tesoro. El 29 de agosto de ese mismo año una Corte de Texas sentenció al empresario Sánchez Garza a cinco años de cárcel por el delito de lavado de dinero del que se declaró culpable. En la investigación de las autoridades estadunidenses consta que Sánchez Garza utilizaba el bar Barbaresco de San Antonio para limpiar el dinero proveniente de transacciones realizadas por organizaciones criminales, incluso el Departamento del Tesoro hizo señalamientos a sus negocios en Guadalajara, pues también empleaban dinero del mismo origen. La sentencia que recibió Sánchez Garza fue producto de un acuerdo que hizo el empresario con las autoridades estadunidenses ante las que reconoció sus negocios ilícitos. Tras escuchar la condena del juez Xavier Rodríguez, el mexicano sólo dijo “estoy muy arrepentido por lo que hice para mi familia y para los Estados Unidos”, mientras que su abogado expresó que la condena había sido justa, pues se había respetado el acuerdo. Sánchez Garza estaba prófugo de las autoridades, pero en septiembre del año pasado se entregó a la justicia norteamericana, mientras que su hermano Mauricio, quien también está acusado por los mismos delitos, es considerado fugitivo para los estadunidenses. Para las autoridades mexicanas, los hermanos Sánchez Garza no tienen cuentas pendientes con la ley, pues no hay acusaciones en su contra por algún delito federal o lavado de dinero. Fue en 2007 cuando la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) inició una investigación contra los hermanos Sánchez Garza, la cual arrojó que empleaban dinero proveniente del narcotráfico para sus negocios, por lo que se emitió una orden de aprehensión en su contra.

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