Tras 10 días varados, migrantes continuarán a pie su camino a EU

miércoles, 30 de abril de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Algunos ya llevan 10 días varados en el albergue de migrantes La 72 en Tenosique, Tabasco, tras verse impedidos de subir al tren de transporte de carga, mejor conocido como La Bestia. Por ello, 320 guatemaltecos, hondureños, nicaragüenses y salvadoreños tomaron ayer la decisión de continuar a pie su ruta migratoria hacia Estados Unidos, reportó a Apro el activista Rubén Figueroa, integrante de La 72. Desde la Semana Santa, maquinistas de la compañía Ferrocarriles del Istmo de Tehuantepec –operadora de la ruta ferroviaria Chiapas Mayab, que comunica Mérida con Coatzacoalcos (Veracruz)–, cierran el acceso al tren, precisa el activista. “Simplemente les dicen que no se suban, y si lo hacen desenganchan los vagones”, añade Figueroa. Por su parte, Gustavo Baca Villanueva, director general de Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec, asegura a Apro que ignora que los maquinistas impiden el acceso al tren. Según él, Tenosique “no es una estación de carga”, por lo que el tren no se para ahí. “Como transportador de carga no tengo el derecho de proporcionar el servicio de transporte de personas; sin embargo, tampoco puedo prohibir a nadie subirse al tren”, explica. “No hubo ninguna consigna de la compañía para impedir a los migrantes subirse al tren”, insiste, y añade que si ocurrió lo aseverado por los migrantes, “seguramente fueron agentes de migración”. Pero según Figueroa, desde hace 10 días suelen pasar por las vías de Tenosique locomotoras solas “porque cuando suben migrantes desenganchan los vagones”. Libertad de tránsito El activista refiere que a raíz de negarles el acceso al tren, ayer a las cuatro de la tarde los migrantes que se encontraban en La 72 pidieron hablar con ellos. “Nos anunciaron que tenían la intención de seguir su camino”, relata Figueroa. El director de La 72, Fray Tomás Domínguez, les explicó vía telefónica que si bien los integrantes del albergue no les podían acompañar, vigilarían que no les ocurriera nada. “Adelante”, concluyó el fraile. “Empezaron a juntar pesos con pesos para comprar cartulinas y mantas”, narra el activista del Movimiento Migrante Mesoamericano. Luego confeccionaron carteles e imaginaron lemas en los que reivindicaban la libertad de tránsito por México, mediante el otorgamiento de visas temporales para cruzar el país. “Si Dios con nosotros, ¿Quién contra nosotros?”, pregunta uno de los carteles, mientras que otro plantea: “Centroamérica unida en una sola voz”. Al emprender la caminata, los migrantes tienen dos objetivos, explica Figueroa: “Primero, seguir su camino; luego exigir su libertad de tránsito”. El segundo objetivo representa la mayor reivindicación de Figueroa y del Movimiento Migrante Mesoamericano desde hace muchos años. El pasado martes 15 de abril, Figueroa encabezó el “viacrucis del migrante”, cuyo propósito era realizar la crucifixión simbólica de un migrante encima de “La Bestia” durante el Viernes Santo. Sin embargo, el miércoles 16 los maquinistas no dejaron subir al tren a la caravana de migrantes, por lo que éstos tuvieron que continuar caminando. Mediante el apoyo de varias organizaciones, caminando y en camiones, lograron llegar a la Ciudad de México el 23 de abril. Gracias a la movilización generada por la caravana –que reunía más de mil centroamericanos bajo el lema “libertad de tránsito”–, el Gobierno del Distrito Federal (GDF), la Secretaría de Gobernación (Segob) y el Senado de la República recibieron a una delegación de migrantes. A raíz de estos encuentros, Segob les otorgó un salvoconducto de 30 días para cruzar México o volver a sus países de origen. “La caravana migrante generó más de 52 millones de pesos de pérdidas para el crimen organizado, ya que cuesta aproximadamente 4 mil dólares atravesar México –tomando en cuenta los secuestros y las extorsiones–”, afirmó Figueroa. En el camino Los 320 migrantes salieron del albergue el martes pasado a las 19:00 horas. Durmieron en el parque de la comunidad de Crisóforo Chiñas, bajo las miradas impresionadas de los pobladores, que ignoraban la próxima llegada de cientos de migrantes. Cuando llevaron de desayunar a la caravana esta mañana, Figueroa y Fray Tomás Domínguez se enteraron de la sorpresa de los pobladores y optaron por cambiar la estrategia: Ahora adelantan al grupo de migrantes para avisar a las comunidades que está llegando una caravana, “para ver en qué les pueden apoyar”, dice Figueroa. Este miércoles, a las tres de la tarde, la caravana de migrantes se encontraba a 25 kilómetros de Tenosique y estaba por llegar a la comunidad de Arena de Hidalgo. Figueroa afirma que hasta ahora los 320 migrantes no tuvieron problemas con las autoridades migratorias ni con el crimen organizado. “Nada ha sucedido porque los migrantes no se encuentran arriba del tren. Ojalá no suceda nada”, clama el activista. Y advierte: “Pero ellos (los criminales) van a perseguir su ‘mercancía’ –así es como les llaman—a donde vayan”.

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