Por posibles nexos con el narco, detiene la PGR a alcalde perredista en Guerrero

martes, 8 de abril de 2014
CHILPANCINGO, Gro. (apro).- El alcalde perredista de Cuetzala del Progreso, Feliciano Álvarez Mesino, fue detenido por agentes de la Subprocuraduría Especializada de Investigación en Delincuencia Organizada (SEIDO), de la Procuraduría General de la República (PGR), por sus presuntos nexos con el narcotráfico. Álvarez Mesino fue aprehendido a las 12:40 horas en las inmediaciones de una gasolinería ubicada en Iguala, sobre la carretera federal que conduce al municipio de Cocula. El edil regresaba de la capital guerrerense donde despacha desde este año y se dirigía a Cuetzala del Progreso, municipio enclavado en la convulsionada zona norte de la entidad, en compañía de su esposa, su hijo de seis meses y un tío político, a bordo de una camioneta Nissan gris, placas de circulación HD-20102. Mesino iba escoltado por seis policías estatales que a principios de marzo le fueron asignados por el gobernador Ángel Aguirre, cuando fue interceptado por al menos 10 agentes federales que se desplazaban en dos camionetas Suburban, quienes le mostraron al edil una orden de aprehensión librada desde el 31 de diciembre de 2013 por el delito de “delincuencia organizada”, misma que se encuentra relacionada con la causa penal 31/2013, informaron fuentes oficiales a Apro. Enseguida, el convoy de la PGR con el alcalde detenido enfiló hacia el Distrito Federal, donde se definirá la situación jurídica a poco más de tres meses de que un juez federal ordenara la captura del edil. Esta es la primera detención de un presidente municipal luego de que Proceso dio a conocer, en el reportaje “Guerrero: muchas armas listas para disparar”, publicado el 28 de diciembre de 2013, que la PGR estaba investigando al menos a 15 alcaldes por sus presuntos nexos con el narco. El sumario de ese texto señala: “La red de corrupción en la cual participan autoridades de los tres niveles de gobierno agravó la situación de los guerrerenses, ahora atrapados entre la delincuencia organizada, los alcaldes vendidos al narco y los gobiernos estatal y federal, que van de la indolencia a la sospechosa ineficacia en el combate a la inseguridad. El resultado: la proliferación de las autodefensas comunitarias, la represión a las mismas por el Ejército y, en consecuencia, más tensión en una entidad con muchas armas listas para disparar”. El alcalde perredista de Cuetzala forma parte de la corriente política denominada Grupo Guerrero que dirigen David Jiménez Rumbo y el actual presidente estatal del PRD, Carlos Reyes Torres, quien junto a su hermano, el edil de La Unión Crescencio Torres, han sido vinculados con el líder del grupo delictivo Los Caballeros Templarios, Servando Gómez La Tuta. Desde que inició su administración en octubre de 2012, Feliciano Álvarez señaló que era acosado por la delincuencia y denunció públicamente al menos cuatro atentados en su contra de los cuales salió ileso y por eso se refugió en Chilpancingo. Incluso, en abril de 2013, un comando irrumpió en la cabecera municipal de Cuetzala y “levantó” a una decena de policías que, posteriormente, fueron localizados ejecutados en una casa de seguridad en Iguala. Los alcaldes de la zona norte y la región de Tierra Caliente han sido exhibidos públicamente por sus presuntos nexos con la delincuencia o sometidos por los grupos criminales que operan impunemente y mantienen una brutal confrontación por el control de esta emblemática zona del narcotráfico en Guerrero.

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