Anarquistas vandalizan en desfile obrero, pero evitan choque con la policía

jueves, 1 de mayo de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Un contingente de anarquistas se sumó a la marcha con motivo del Día Internacional del Trabajo y en el trayecto algunos de sus integrantes destruyeron vidrios de tres inmuebles y agredieron a reporteros gráficos, sin embargo, eludieron confrontar a la policía como ha ocurrido en movilizaciones previas. Alrededor de las cuatro de la tarde, el grupo de jóvenes ingresó a la calle 5 de Mayo con dirección al Zócalo, por donde pintarrajearon instalaciones de Scotiabank y rompieron los ventanales de la sucursal Bancomer ubicada en la esquina con Palma. Fue en ese momento cuando algunos reporteros gráficos que tomaban imágenes de la acción fueron encarados por los jóvenes, molestos por la cobertura gráfica. Unos pasos más adelante, ‘vandalizaron’ también la sucursal de ropa para caballero Aldo Conti y luego continuaron su camino hacia el Zócalo, donde apareció una formación de la Policía Investigadora del Distrito Federal, cuyos agentes portaban sólo una playera blanca con las siglas de la corporación y, aparentemente, desarmados. La marcha de los anarquistas, entre los que se encontraba el colectivo Ricardo Flores Magón y la Coordinadora Estudiantil Anarquista, se colocó un poco adelante de la vanguardia de la marcha que realizaba a la misma hora el Partido Comunista de México (PCM), por lo que ambos contingentes coincidieron en la plancha del Zócalo. Sin embargo, los miembros del PCM evitaron mezclarse con los anarquistas al eludir pasar por el punto en el que éstos se concentraron. Inclusive, uno de los oradores de PCM los recriminó por su “confusión”, pues declaró de manera directa que ellos eran un partido y que estaban en contra de acciones que pudieran facilitar el proceso represivo. Para entonces los anarquistas habían cambiado su ubicación y se colocaron atrás del templete, donde arengaban los oradores del PCM, para deliberar si debían invitar a los comunistas a acompañarlos a una protesta frente a Televisa. Los jóvenes encapuchados discutían atropelladamente a través de un megáfono, pues al grupo que pedía convocar al PCM a la siguiente protesta se oponía otro que caracterizaba a los comunistas como ideológicamente “incompatibles”, mientras otros más llamaban a mantener la clama, pues “el objetivo era hacer presencia”, lo que habían logrado hasta llegar ilesos al Zócalo. A final de cuentas, las filas de comunistas y anarquistas se rompieron por la granizada que cayó sobre el Centro Histórico. Los primeros buscaron refugio en los portales del Palacio del Ayuntamiento, mientras los anarquistas resistieron estoicos las inclemencias del tiempo. Ya como a las cinco de la tarde iniciaron su avance. Habían convocado al PCM a marchar rumbo a Televisa, pero nadie los siguió, así que tomaron por Pino Suárez y se introdujeron en el Metro, aunque no todos alcanzaron a sumarse el contingente y, dos despistados que bajaron una estación antes, en Salto del Agua, fueron detenidos. Al salir en la estación Balderas, el contingente se topó con cientos de agentes de la Policía Investigadora, granaderos y “Cobras”, esperándolos. La custodia a Televisa implicó numerosas unidades policiacas y agentes. Los anarquistas no confrontaron a las fuerzas de seguridad y, de repente, regresaron al Metro dispersos en pequeños grupos.

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