División en el sindicalismo independiente marca desfile obrero

jueves, 1 de mayo de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- En el Día Internacional del Trabajo quedó en evidencia la división en el movimiento sindical autodenominado democrático e independiente. Una razón de las diferencias: La simpatía de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), del Frente Auténtico Sindical (FAS) y del Frente Auténtico Unitario (FAU) con el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y su interlocución con el gobierno de Enrique Peña Nieto. Contra ello se manifiesta la Nueva Central de Trabajadores (NCT), encabezada principalmente por el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y las secciones 9 y 18 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Las cúpulas sindicales de las oficialistas Confederación de Trabajadores de México (CTM) y del Congreso del Trabajo (CT) pasaron lista a miles de obreros acarreados en camiones para finalmente concentrarse en el Zócalo capitalino. En tanto las centrales democráticas o independientes –UNT, FAS y FAU— decidieron marchar del Ángel de la Independencia al Centro Histórico, al igual que los “rebeldes” de la NCT, pero sin unificar a sus respectivos contingentes. La jornada por el Día Internacional del Trabajo en la capital del país comenzó a las nueve de la mañana con la concentración de trabajadores de sindicatos corporativos en distintos puntos, como el Hemiciclo a Juárez. Se les identificaba con facilidad por sus pants nuevos, que sólo variaba en los colores, dependiendo el gremio o sección sindical a la que pertenecieran. En sus pancartas plasmaron reclamos a favor del seguro de desempleo, pero sin que se subsidiara de la subcuenta del Infonavit; a favor de la ley fiscal, pero acotando que se moderara la opulencia y la indigencia. La enorme manta colocada en el templete, facilitado para los tres actos obreros por el Gobierno del Distrito Federal (GDF), advertía: “La unidad de la fuerza de los trabajadores de México”. Sin embargo, el acto de los centrales oficialistas duró sólo 36 minutos. La concentración fue amenizada por la orquesta del maestro Víctor Guzmán, del Sindicato Único de Trabajadores de la Música. Pese a todo, algunos sindicatos pequeños de burócratas expusieron sus quejas en pancartas, como los trabajadores de Acuacultura y Pesca de la Sagarpa: “Exigimos que en la Conapesca los funcionarios respeten los derechos de los trabajadores y atiendan la problemática laboral”. Víctor Flores, líder del sindicato ferrocarrilero, fue el personaje más halagado por los trabajadores en el mitin obrero. Así, cada central corporativa “apapachó” a su respectivo gremio con la entrega de camisetas, gorras, una torta y un refresco Pascual, en franca ironía de la cooperativa que denunció que el gobierno federal prohibió la venta de este producto en las escuelas públicas. Para finalizar, la Casa del Obrero Mundial entregó al presidente del Congreso del Trabajo (CT), Ramón Humberto Ojeda, una medalla en reconocimiento de su labor “como máximo representante del movimiento obrero”. En respuesta, Ojeda Silva consintió: “Estoy profundamente emocionado por este honor. Siento que poder estar a las órdenes de ustedes es una tarea para el bien de México”. En su turno, cada orador recordó al presidente Peña Nieto el apoyo del sindicato respectivo a su gestión y todos agradecieron al Ejecutivo la preservación de la “autonomía sindical”. También reiteraron que en el país existe “paz laboral”. Asimismo, agradecieron a Miguel Angel Mancera, jefe de gobierno capitalino, el apoyo para realizar la manifestación obrera. Una vez finalizado el acto, cada contingente oficialista fue abandonando el Zócalo. En ese momento la UNT, FAS y FAU se comenzaron a movilizar desde el Angel de la Independencia. Por cierto, no se observó que la policía resguardara la sede del GDF, Palacio Nacional, Catedral Metropolitana o la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). En punto de las 10:15 horas comenzaron a llegar los contingentes independientes: el mayoritario fue el del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM). Literalmente desfilaron, pues conforme pasaban frente a Palacio Nacional, un representante de cada sindicato enviaba un mensaje y los trabajadores enfilaban sus pasos hacia la avenida 20 de Noviembre, donde enseguida comenzaban a dispersarse. Con el contingente de la Asociación Sindical de Pilotos de Aviación (ASPA) llegó su líder Carlos Manuel Díaz Chávez, también presidente colegiado de la UNT, y encargado de dar lectura al manifiesto de tres puntos pactado entre las fuerzas sindicales independientes: El rechazo a la quiebra de Mexicana de Aviación, “de la que estamos ya hasta la madre, por cierto”, dijo en el micrófono. También demandó un seguro de desempleo pero con financiamiento tripartita, y expresó su rechazo a las negociaciones secretas que se realizan en Ginebra, Suiza, para promover el Acuerdo sobre el Comercio y Servicios. Además exigió una reforma social y democrática del Estado; un programa para la recuperación del poder adquisitivo de los salarios y la generación de empleos dignos; la democratización del mundo del trabajo y el impulso a la consulta popular sobre la reforma energética. Este acto terminó al mediodía. Treinta minutos después hicieron su aparición los afiliados a la NCT, encabezada por el SME, el contingente mayoritario, seguidos por los simpatizantes del Frente Popular Francisco Villa (FPFV) y la Alianza de Tranviarios de México (ATM). Después de una ronda de intervenciones de un orador por sindicato, tocó el turno a Martín Esparza, dirigente del SME, quien recordó que el próximo 18 de diciembre este sindicato cumple un siglo de existencia, “de trabajar en la industria eléctrica en la zona central del país”. También recordó que desde hace cuatro años y medio, luego de de la liquidación de Luz y Fuerza del Centro (LFC), se mantienen en resistencia, pero acotó que ayer entregaron a la Secretaría de Gobernación (Segob) una propuesta de “reinserción laboral”, así como su petición del pago íntegro a los 22 mil jubilados del SME. “Mantenemos la resistencia por los derechos adquiridos de nuestros trabajadores y por tarifas eléctricas bajas y sociales. En cien años apostamos nuestro apoyo a la lucha de clases. Como hace cien años será la clase obrera la que dé cauce al país”, arengó. Para ello, conminó a sus agremiados a impulsar comités de usuarios y cooperativas de uso de energía eléctrica que, añadió, también sirvan de mesa de afiliación para la nueva central obrera que encabeza junto con la CNTE, cuyos representantes se quedaron en Gobernación para entregar un pliego petitorio.

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