Múltiples violencias afligen a la sociedad mexicana: Papa Francisco

lunes, 19 de mayo de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Ante cerca de 80 obispos de México reunidos en el Vaticano, el Papa Francisco lamentó hoy el “problema serio de la droga” que padece el país, así como la suerte de los migrantes mexicanos que, al intentar cruzar la frontera con Estados Unidos, son asesinados por “sicarios alquilados”. El problema del narcotráfico se refleja, agregó el Papa, “cuando un campesino te dice: ‘¿Y qué querés que haga? Si cultivando maíz vivo todo el mes, y cultivando amapola vivo todo el año’”. En la Sala Clementina del Vaticano, el pontífice habló ante los obispos mexicanos que actualmente están en Roma realizando la llamada visita Ad Limina, la cual inició el pasado 12 de mayo y concluirá el próximo sábado 31. Ante de leer su discurso escrito, el pontífice improvisó, diciéndoles a los obispos: “María no nos va a dejar solos ante tantos problemas dolorosos… parte de sus hijos que cruzan la frontera, todos los problemas de la emigración, los que no llegan al otro lado… Son hijos que mueren, muertos por sicarios alquilados… Todo este problema serio de la droga”. Después, Jorge Bergoglio pasó a dar lectura a su discurso. Y en él les dijo a los prelados mexicanos: “Conozco vuestros desvelos por los más necesitados, por quienes carecen de recursos, los desempleados, los que trabajan en condiciones infrahumanas, los que no tienen acceso a los servicios sociales, los migrantes en busca de mejores condiciones de vida, los campesinos”. Dijo conocer también los esfuerzos del Episcopado Mexicano por atender a las víctimas de la violencia: “Sé de vuestra preocupación por las víctimas del narcotráfico y por los grupos sociales más vulnerables, y del compromiso por la defensa de los derechos humanos y el desarrollo integral de la persona. Todo esto, que es expresión de la íntima conexión que existe entre el anuncio del Evangelio y la búsqueda del bien de los demás”. Las “múltiples violencias que afligen a la sociedad mexicana, particularmente a los jóvenes, constituyen, sostuvo, un renovado llamamiento a promover este espíritu de concordia a través de la cultura del encuentro, del diálogo y de la paz”. Asimismo señaló que, ante el clima de violencia por el narcotráfico, a los obispos mexicanos no les compete “aportar soluciones técnicas o adoptar medidas políticas”, pero sí deben anunciar la misericordia de Dios, que se hizo hombre y “ha querido sufrir con quienes sufren”. El pontífice les pidió también “intensificar la pastoral de la familia”, impulsar las vocaciones sacerdotales y “destacar la importancia que tiene la parroquia”. A nombre de la jerarquía católica habló monseñor Francisco Robles Ortega, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), quien –en la misma línea que el Papa– indicó que los obispos mexicanos están “padeciendo en carne propia, juntamente con nuestro pueblo, el grave problema de la inseguridad, la delincuencia organizada y la violencia”. Le mencionó al Papa que en 2010 la CEM emitió su carta pastoral Que en Cristo nuestra paz México tenga vida digna, en la cual –dijo— “como pastores analizamos las causas y los mecanismos de estos lamentables males, y apuntamos posibles caminos de solución”. El también arzobispo de Guadalajara hizo mención de la “extendida y endémica pobreza en un gran sector de la población, con todo lo que esto conlleva: ignorancia, enfermedades, abandono del campo y emigración a la ciudad y al vecino país del norte”. En la base de estos problemas –le dijo Robles Ortega a Bergoglio–, está la arraigada cultura de la corrupción, la impunidad y la ambición desmedida, la ausencia de la cultura de la legalidad, del compromiso social, de la corresponsabilidad ciudadana, la pérdida de la conciencia de la moralidad… “en fin, la realidad del pecado”. Igualmente lamentó “las hondas divisiones en algunos sectores de la sociedad, provocadas muchas veces por intereses de partidos políticos y grupos de poder que no buscan el bien común, sino su propio beneficio” Y remató: “Como Conferencia Episcopal nos hemos esforzado por acompañar el caminar de nuestro pueblo, poniendo especial atención a las familias, a los jóvenes, a los indígenas y a la pastoral vocacional, con pronunciamientos y orientaciones, valiéndonos también del Magisterio Pontificio y Latinoamericano, sobre todo del presente siglo”. De esta manera se dio el encuentro entre el Papa Francisco y el episcopado mexicano, el cual es calificado como un “encuentro histórico”, pues es la primera vez en la historia de la Iglesia que los obispos mexicanos se reúnen con un pontífice latinoamericano. Previamente, los obispos titulares de las 91 diócesis del país enviaron al Vaticano y al Papa sus respectivos informes escritos, en los cuales dieron detallada cuenta de la convulsa realidad que actualmente vive México. En base a estos informes previos, algunos prelados mexicanos adelantaron a la revista Proceso que el discurso emitido hoy por el Papa tendría que mencionar forzosamente los problemas de violencia, inseguridad y pobreza por los que atraviesa México. Fue, pues, el discurso esperado.

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