Agentes del INM y la Marina detienen a decenas de migrantes en Chiapas

viernes, 2 de mayo de 2014
México, D.F., (apro).- A las cinco de la madrugada, cientos de migrantes dormidos debajo del kiosco de Pakal-Ná, en Chiapas, donde se protegían de la llovizna nocturna, se despertaron rodeados de efectivos de la Marina, del Instituto Nacional de Migración (INM), de la procuraduría y de la Fuerza Ciudadana, la unidad policiaca creada este año por el gobernador Manuel Velasco Coello. “Ahí agarraron a muchos, los otros corrieron para que no los agarrara la migra”, relata a Apro la hermana Nelly Ríos Ruíz, directora del albergue en Pakal-Ná, a la cual, dice, acudieron dos personas lesionadas a raíz del operativo. “Unos dicen que se encontraban 300 migrantes, pero resulta más probable que fueran 200, ya que todavía hay mucha gente por aquí”, precisa. A las seis y media de la mañana, las autoridades realizaron un segundo operativo en el mismo lugar para detener al resto de los migrantes y trasladarlos en micros y autobuses, señala Ríos Ruíz. En Pakal-Ná, punto de partida de muchos migrantes centroamericanos para subir a La Bestia, centenares de migrantes quedan varados desde el 12 de abril. Desde esta fecha no ha salido ningún tren, informa Ríos Ruíz. En consecuencia, el pasado domingo unos 100 migrantes salieron caminando por las orillas del tren, relata. Llegaron hasta Villahermosa, en Tabasco, pero ahí fueron detenidos por las autoridades de migración. Los demás migrantes varados esperan en el albergue –desde el 12 de abril ésta ha recibido a más de 2 mil centroamericanos--, o se suben a los autobuses, donde los bajan los agentes de migración en los retenes. Hoy a las 12 y media aproximadamente, por primera vez desde el 12 de abril llegó el tren de Tenosique, refiere Ríos Ruíz. “Está generando movimiento por las vías, pero no sé si va a llevar gente: ya no les dejan subir”, subraya la hermana. Tapachula, contra el reloj El operativo en Pakal-Ná sucedió dos días después de la detención masiva que organizaron las autoridades en la comunidad de Chacamac, en Tabasco. Los 291 centroamericanos que capturaron los agentes de migración durante la tarde del pasado miércoles llegaron ayer en la estación migratoria de Tapachula, Chiapas. “Había gente golpeada, una mujer en silla de ruedas, niños y mujeres embarazadas, con casos de deshidratación”, dice a Apro Diego Lorente, el director del Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, en Tapachula. Cuando se enteró que habían trasladado los migrantes en la estación migratoria, Diego Lorente acudió a la oficina de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) en Tapachula, y pidió que detuviera el proceso de deportación hasta que se esclarezca lo que ocurrió. A las diez de la noche presentó una solicitud de medida cautelar a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), también para suspender las deportaciones pero todavía no obtiene respuesta. “Estamos haciendo todo lo posible para evitar la deportación”, revela Lorente, “pero estamos jugando contra el reloj. Si los deportan se acabó todo: no podremos documentar los golpes y sería como si no ocurrió nada. Es lo que siempre hacen las autoridades migratorias”, lamenta. Subraya que en el centro de detención de Tapachula, las autoridades migratorias deportan a los migrantes cuando el número de originarios de una nacionalidad resulta suficiente para llenar un autobús. Según Lorente los centroamericanos actualmente detenidos en Tapachula pueden exigir una visa humanitaria, por haber sido “víctimas y testigos de delito”. Los integrantes del Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova todavía no han podido ingresar a la estación migratoria. Siguen esperando el permiso del Instituto Nacional de Migración. “Vamos a documentar lo que ocurrió con más tranquilidad; ayer había mucho nerviosismo”, comenta Lorente. Ayer, de los 40 testimonios que los defensores de migrantes lograron recolectar en un tiempo breve, pudieron aseverar los migrantes “se quejaban de que las autoridades les engañaron”, denuncia. Cuenta que cuando las autoridades migratorias, junto con la Policía Federal (PF), alcanzaron con varios autobuses a los migrantes que caminaban en la carretera entre Tenosique y Emiliano Zapata, les aseguraron que les iban a trasladar más adelante en su camino. “Pero resulta que los llevaron a una salón comunal en Chacamac donde los encerraron. En este momento los migrantes se dieron cuenta que los iban a detener”, narra Lorente. A raíz de esta detención, los integrantes del albergue La 72 de Tenosique, Fray Tomás González, Fray Aurelio Montero y Ruben Figueroa acudieron a Chacamac, donde miembros de la Policía Federal (PF) les agredieron.

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