Desigualdades sociales y económicas, caldo de cultivo para la violencia: García Ramírez

jueves, 29 de mayo de 2014
OAXACA, Oax., (apro).- El expresidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos, Sergio García Ramírez, advirtió que en México “están cerrados los horizontes para los llamados los ‘ninis’”. Lo peor, dijo, es que cuando no hay expectativas suficientemente claras “se genera una situación de tensión social que puede desencadenar en violencia”. Entrevistado al término de la Sesión Itinerante para la Difusión de la Reforma Constitucional de Derechos Humanos que se realizó en esta capital, el también exconsejero electoral dijo que las desigualdades sociales y económicas en el país son “abismales” y vienen desde que se inició el proceso de independencia. “Desgraciadamente no hemos logrado corregir esas desigualdades”, admitió. García Ramírez consideró que la crispación social que se respira en el país es consecuencia de la sistemática lesión a los derechos de los trabajadores y campesinos, así como de nulo crecimiento económico. “Somos un país demasiado vinculado a la economía estadunidense y eso nos genera perjuicios económicos, aunque también hay otras medidas de carácter nacional que deben reformarse”, explicó. Según el jurista, lo que necesita México es crecer., generar fuentes de empleo bien remuneradas porque actualmente hay una fuerza de trabajo enorme, pero informal o sin trabajo y eso engendra problemas. El político y abogado mexicano pidió luego a los distintos sectores sociales serenidad. “En una sociedad serena, los litigios se resuelven de una manera juiciosa, porque si no podemos generar las condiciones vamos hacia la irritación social, con consecuencias graves”. Interrogado luego sobre los proyectos de ley que impulsan algunos gobiernos estatales para legitimar el uso de la fuerza pública en las manifestaciones, como la llamada Ley Bala, en Puebla, opinó que “es muy clara la corriente dominante, jurídica, ética, política, en el sentido de que la fuerza pública se debe utilizar en forma legítima como último recurso y siempre procurando no inferir daños mayores”. Abundó: “De ninguna manera excediendo, desbordado el uso de la fuerza, la fuerza es el último recurso y debe utilizarse en forma moderada, proporcional y legitima, cualquier acción contraria, no puede merecer aprecio sino reproche”. El exprocurador general de la República insistió en que “el respeto a los derechos abarca a todos. “Es inaceptable que se agreda a los guardianes del orden como también lo es que se agreda con lujo de violencia a los ciudadanos que tienen derecho a manifestarse y a ejercer sus derechos. Todos los involucrados en esos conflictos moderen su conducta porque tan reprobable es que se agreda a un servidor público como que se agreda a un ciudadano, tendríamos que llegar acuerdos más razonable en el marco de los derechos humanos”, finalizó.

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