La anarquista conmemoración del "Halconazo"

MÉXICO, D.F. (apro).- El nuevo revestimiento blanco de la sede del PRI en el DF –donde operaba el exlíder Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre– se manchó hoy al recibir un “cóctel molotov” lanzado por el grupo de jóvenes encapuchados que se integraron a la marcha conmemorativa del “halconazo”, ocurrido el 10 de junio de 1971. Ante la ausencia visible de los policías, los “anarquistas” se convirtieron en el espectáculo principal para las decenas de fotógrafos presentes en el evento, capturando en sus cámaras los pedazos de vidrios del Oxxo ubicado en la avenida Puente de Alvarado que destruyeron; los de la parada de Metrobus Museo de San Carlos y los mensajes de los grafitís que pintaron en los kioscos de la Alameda. Pero el espectáculo se degeneró ante el Bancomer de la avenida Juárez, frente a la Alameda Central, blindado con vallas metálicas por las autoridades con anticipación a la marcha. Ahí se armó un pleito entre unos “anarquistas” –aparentemente molestos por tantas cámaras– y los reporteros y fotógrafos que los rodeaban cuando tiraban palos de madera en los vidrios del banco. Después de las amenazas vinieron los golpes. A gritos de “prensa vendida”, unos “anarquistas” encapuchados agredieron a los camarógrafos con golpes, pedradas y palazos; los agredidos replicaron con otros golpes.  La situación se tensó y un camarógrafo del diario Reforma, Luis Castillo, recibió un golpe en la cara. Al llegar al zócalo capitalino, los jóvenes encapuchados quemaron una réplica en periódico de la Copa del Mundo, ante decenas de camarógrafos. Lanzaron insultos a la “prensa amarillista”, pero dejaron que les sacaran fotos. “No mamen estoy chambeando, estoy con ustedes” les gritó una fotógrafa. [gallery type="rectangular" ids="374383,374382,374380,374364"] Disfraz “Desde 1971, la represión ha cambiado de disfraz pero sigue presentando el mismo rostro: existen secuestros y violencia selectiva”, dijo a Apro Carlos Gómez, integrante de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), en el Estado de México, quien denunció la detención política de uno de sus compañeros. Raymundo Hernández, integrante del Consejo Popular y Ciudadano del Distrito Federal, condenó que los autores intelectuales de la masacre del 10 de junio, entre los cuales se contó Luis Echeverría, siguen impunes y “hoy esta masacre se repite a lo largo y lo ancho del país”. En entrevista con esta agencia de noticias, explicó que al plantear las discusiones de las leyes secundarias de la reforma energética durante los partidos de México en el mundial, el PRI ofrece al país “puro circo”. “Estamos en plena recesión, el desempleo es mayor que nunca y los salarios caen. Por eso no hay pan. Solamente circo. Y el circo sucede en Brasil, donde la lucha social está siendo masacrada”, añadió. Hortensia Robles vino desde Atenco, en el Estado de México, a la marcha para conmemorar “el Halconazo”. Consideró que “al pueblo no le queda más que las marchas” para luchar contra la represión y las reformas. Varios colectivos protestaron para reclamar la liberación de presos políticos, entre ellos, el Frente Amplio de Comunidades Marginadas del Estado de Oaxaca. Carmen Sánchez Parada, esposa de uno de los cuatro integrantes del colectivo detenidos durante el auge del conflicto magisterial en Oaxaca el año pasado, recordó que la marcha sirve a los movimientos sociales para ser escuchados. Asimismo, una vecina de San Bartolo Ameyalco –en la delegación Álvaro Obregón, al poniente del DF–, reclamó junto con un grupo de vecinos la liberación de cinco habitantes del barrio, detenidos a raíz de los enfrentamientos el pasado 21 de mayo entre policías y colonos. [gallery type="rectangular" ids="374363,374362,374361,374381"] Relativa paz Con los integrantes del Comité 68 a la vanguardia, los más de dos mil manifestantes del contingente partieron sin contratiempos de la estación del metro Normal, lugar en donde hace 43 años empezó la matanza por parte de “halcones” pagados por el gobierno. Ni la presencia de policías perjudicó el caminar de la marcha integrada por militantes del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), estudiantes de diferentes universidades, integrantes del Frente de los Pueblos en Defensa de Tierra de San Salvador Atenco, maestros de la CNTE, familiares de desaparecidos y habitantes del pueblo San Bartolo Ameyalco, quienes también protestaron por los recursos naturales. El sol se dejó sentir sobre la avenida México-Tacuba, sobre Puente de Alvarado, la avenida Juárez, la avenida 5 de Mayo y hasta el Zócalo donde desembocó el río de gente. Lo que si fue notorio, fue el cierre de varios comercios en toda la caminata o la protección de ellos con trincheras improvisadas formadas de tablones. La gente desde los segundos pisos sólo miraba y escuchaba las diferentes consignas antigobierno. En la retaguardia, con escobas en mano, estaban unos 50 trabajadores del departamento de limpia del Distrito Federal. Con su uniforme amarillo y sus escobas de vara limpiaban toda evidencia de marcha. El contingente llegó al Zócalo alrededor de las seis de la tarde, pero iba debilitado. De los dos mil que empezaron, menos de la mitad se quedó al mitin, ya no estaba nadie de la CNTE, por ejemplo.    Frente a Palacio Nacional, las pancartas descansaron sobre la plancha, los gritos se apaciguaron, mientras que los oradores rememoraban aquel fatal 10 de junio de 1971. Simitrio Sarabia comentó, en representación del Comité 68, que “a 43 años del crimen perpetrado por el grupo paramilitar llamado los Halcones, los hechos y los criminales no sólo siguen sin castigo, si no que el Estado sistemáticamente ha cometido más abusos como Atenco, Aguas Blancas, Acteal y la guardería ABC”. El Comité 68 celebró que la marcha transcurrió en relativa paz y se deslindó de los desmanes provocados por anarquistas.    

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